Noticias de Alemania: Acuerdo in extremis en Berlín: Merkel y Schulz pactan una nueva gran coalición
habrá referéndum de la militancia del spd

Acuerdo 'in extremis' en Berlín: Merkel y Schulz pactan una nueva gran coalición

Los partidos allanan contrarreloj los últimos obstáculos para dotar a Alemania de gobierno. El texto debe de superar aún un referéndum vinculante de la militancia socialdemócrata

Foto: Angela Merkel (c), su socio conservador bávaro Horst Seehofer (i), y líder socialdemócrata, Martin Schulz (d). (EFE)
Angela Merkel (c), su socio conservador bávaro Horst Seehofer (i), y líder socialdemócrata, Martin Schulz (d). (EFE)

Por fin hay acuerdo. El bloque conservador de Angela Merkel y el Partido Socialdemócrata (SPD) han cerrado este miércoles, más de cuatro meses después de las elecciones, un pacto de gobierno para reeditar otros cuatro años la gran coalición que Berlín tuvo en la pasada legislatura. Pero aún es pronto para cantar victoria en esta extenuante carera de obstáculos. El texto tiene que superar un referéndum vinculante de la militancia socialdemócrata. Y su resultado es incierto.

El texto, de unas 170 páginas, se ha pactado tras una última sesión maratoniana que arrancó el martes por la mañana y terminó 24 horas después. Los principales escollos, la política laboral y la equiparación de trato de las sanidades pública y privada, han sido subsanados. Además, los partidos se han repartido los ministerios, poniendo la guinda al pastel. Según las primeras informaciones, Finanzas y Exteriores, dos puestos clave para Alemania y la UE, irían para los socialdemócratas. Toda una victoria. Los conservadores se quedarían con Interior, Defensa y Economía.

Los conservadores han logrado incluir un endurecimiento de las condiciones del derecho de reagrupación familiar y el deseo de reducir los flujos de refugiados

El acuerdo tiene algo para cada una de las partes. Los conservadores han logrado incluir un endurecimiento de las condiciones del derecho de reagrupación familiar y el deseo de reducir los flujos de refugiados. También se han apuntado una pequeña bajada de impuestos. Los socialdemócratas, por su parte, han conseguido el compromiso de mantener las pensiones, ayudas para ciertos grupos de madres y una reforma de las contribuciones a la seguridad social que beneficia a los trabajadores. Además, todos presumen de un pacto por la educación dotado con 11.000 millones de euros para becas, nuevas infraestructuras y la mejora de la conexión digital en los centros educativos.

En el ámbito europeo también hay novedades. Además de admitirse que Berlín tendrá que aumentar sus contribuciones al bloque, se habla de reformar la UE con propuestas que suenan a guiño al presidente francés, Emmanuel Macron. El lunes, cuando se cerró este capítulo, Schulz habló del "fin de la política de la austeridad", de "más inversiones", "más medios en la lucha contra el desempleo juvenil" y un sistema de "tributación justo" para "gigantes de internet como Google, Apple, Facebook y Amazon". También se refirió a "un presupuesto de inversiones para la eurozona" y unos "derechos laborales fuertes y un pacto social para Europa". No obstante, los conservadores han incluido también en el texto que no se van a permitir las transferencias automáticas ni la mancomunización de los riesgos y las deudas.

Acuerdo 'in extremis' en Berlín: Merkel y Schulz pactan una nueva gran coalición

En general, el texto son leves retoques en el rumbo más que una agenda radical de renovación. No en vano es el acuerdo pergeñado por unos políticos a la baja y cuestionados dentro de sus propios partidos tras los cuatro meses de incertidumbre que han seguido a las elecciones de septiembre. El pacto era la clave de la supervivencia política de Merkel, Schulz y del presidente de la bávara Unión Socialcristiana (CSU), Horst Seehofer. La buena situación económica alemana, que espera crecer este año y el que viene por encima del 2 por ciento y disfruta de niveles históricamente bajos de desempleo, tampoco invita a la audacia y la experimentación.

La canciller alemana y líder de la Unión Cristianodemócrata, Angela Merkel, su socio conservador bávaro Horst Seehofer (i), y líder socialdemócrata, Martin Schulz (d), tras ofrecer una rueda de prensa conjunta en Berlín. (EFE)
La canciller alemana y líder de la Unión Cristianodemócrata, Angela Merkel, su socio conservador bávaro Horst Seehofer (i), y líder socialdemócrata, Martin Schulz (d), tras ofrecer una rueda de prensa conjunta en Berlín. (EFE)

El acuerdo supone un salto cualitativo en la senda hacia un nuevo gobierno. Pero aún queda una gran reválida para que Merkel pueda finalmente iniciar su cuarta legislatura. La militancia socialdemócrata debe aprobar en un referéndum vinculante el acuerdo sellado hoy y el resultado de la consulta es en estos momentos más incierto que cuando se planteó su realización para obtener el beneplácito de los afiliados del SPD a reeditar un pacto a priori contra natura y con secuelas para los socialdemócratas.

En un principio la dirección del SPD pensó que, como sucedió en 2013, los 440.000 miembros del partido no se iban a atrever a tumbar el acuerdo e iban a respaldar mayoritariamente el texto, incluso con la nariz tapada. Ahora los observadores no las tienen todas consigo. En los últimas semanas se ha estado cocinando lo que algunos conservadores han dado en llamar la "revolución de los enanos". Esto no es más que una abierta oposición a la gran coalición de los sectores del partido más a la izquierda, encabezados por las Juventudes Socialdemócratas (Jusos).

¿Habrá terremoto político?

Un 'no' en el referéndum socialdemócrata desataría un terremoto político. Los primeros en caer serían los miembros de la dirección del SPD, con Schulz a la cabeza. Han sido muy cuestionados en los últimos meses por la debacle electoral y por pasar de cerrarse en banda a hablar con Merkel a pactar una nueva gran coalición. Éste sería su golpe de gracia. El varapalo también afectaría a la canciller, muy debilitada en las últimas semanas por el mal resultado en las urnas y los problemas para formar gobierno. La líder conservadora se vería abocada a un gobierno en minoría -algo inédito de lo que ella ha renegado siempre- antes de convocar unos comicios adelantados a los que quizá ella ya no se presente.

La presión hizo que la dirección del SPD diese un giro de 180 grados que ha quebrado su credibilidad (y quizá sus opciones de supervivencia)

El desgaste de la canciller deriva de un tortuoso viaje hasta este acuerdo. Las elecciones generales se celebraron hace ya más de cuatro meses y desde entonces Alemania ha atravesado una fase de bloqueo político e incertidumbre como nunca se había vivido en el país desde que se conformó el actual sistema tras la II Guerra Mundial. Primero Merkel trato de formar gobierno con los liberales y los verdes. Pero tras cinco semanas de contactos en los que las cesiones estaban desangrando a todas las partes, los liberales abandonaron el barco.

La canciller se volvió entonces hacia los socialdemócratas, que tras el batacazo en las urnas habían anunciado que marchaban a la oposición a renovarse. La presión hizo que la dirección del SPD diese un giro de 180 grados que ha quebrado su credibilidad (y quizá sus opciones de supervivencia a largo plazo). El partido respaldó el bandazo en un congreso extraordinario, pero sólo con un 56 por ciento de los votos. Así de partida está la formación.

Los únicos ganadores de estos cuatro caóticos meses en Alemania son los ultraderechistas de Alternativa para Alemania (AfD) y Los Verdes. Y por razones bien distintas. Los segundos, porque mostraron responsabilidad de Estado y capacidad para alcanzar compromisos. AfD, con su populismo xenófobo y nacionalista, está pescando en río revuelto. Los sondeos le otorgan ahora entre dos y tres puntos porcentuales más que en las elecciones se septiembre, entre el 14 y el 15 por ciento. Además, el acuerdo entre las dos primeras formaciones en el Bundestag les coloca como líderes de la oposición. Esto significa más visibilidad, mayor financiación y una serie de privilegios protocolarios. Serán ellos quienes den la réplica en el parlamento a la canciller después de una declaración de gobierno y presidirán la poderosa Comisión de Presupuestos del parlamento.

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