la lucha por el poder en su seno interno

Ostracismo, pugnas de poder y elecciones: el chavismo hoy

Las sanciones de la Unión Europea, el anuncio de las presidenciales y los últimos defenestrados del chavismo tienen algo en común: la pugna por el poder en su seno interno

Foto: El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, saluda a su llegada al Palacio de Miraflores, en Caracas. (Reuters)
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, saluda a su llegada al Palacio de Miraflores, en Caracas. (Reuters)

Después de meses de incertidumbre, ya se sabe una fecha aproximada para las elecciones presidenciales en Venezuela. Se harán en el primer cuatrimestre del año, antes del 30 de abril, según ha dicho el número dos del PSUV Diosdado Cabello. Se han pedido a partir de un decreto de la Asamblea Nacional Constituyente, cámara completamente chavista, paralela a la Asamblea Nacional de mayoría opositora. El anuncio llega un día después de que se oficializaran las sanciones de la Unión Europea a siete funcionarios del Gobierno. Pero también cuando aparece un fuerte candidato que podría hacerle sombra a Nicolás Maduro: el “zar del petróleo”, Rafael Ramírez.

Las sanciones acordadas por el Consejo de Ministros de Europa son la congelación de bienes y la prohibición de viajes a la zona a siete altos cargos: Diosdado Cabello; el presidente del Tribunal Supremo Maikel Moreno;el ministro de Interior y Justicia, Néstor Reverol; el jefe del Sebin (servicio de inteligencia), Gustavo Enrique González; la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena; el fiscal general designado por la ANC Tarek William Saab y el excomandante de la Guardia Nacional, Antonio José Benavides.

Las reacciones fueron inmediatas. Un comunicado del Gobierno rechazó “las medidas ilegales y restrictivas”.William Saab, quien no se había pronunciado aún sobre la muerte de Óscar Pérez y sus seis compañeros en lo que diversas ONG han calificado como “la masacre del Junquito”, sí salió este lunes a declarar no sólo en calidad de fiscal, sino como presidente del Poder Ciudadano. “Calificamos estas sanciones como un acto anacrónico y neocolonial que recuerda los peores momentos de la Guerra Fría”, dijo. Y Jorge Rodríguez alertó: “Vayan preparando más sanciones, porque vienen más elecciones en Venezuela, más ejercicio democrático del pueblo”.

Dicho y hecho. Anuncio de elecciones al día siguiente.

La jugada y el mensaje son dobles. A lo externo es un “nosotros somos democráticos, nosotros vamos a expresar nuestro derecho a ser soberanos”, según Rodríguez. Pero a lo interno es un puñetazo en la mesa roja que evita sorpresas de última hora y que cierra con broche de oro al menos un capítulo de pugnas de poder internas.

Nicolás Maduro a su llegada a un desfile militar para el relevo en el mando de la Guardia Nacional, en Caracas. (Reuters)
Nicolás Maduro a su llegada a un desfile militar para el relevo en el mando de la Guardia Nacional, en Caracas. (Reuters)

Nunca hubo un chavismo único, pero siempre se presentó a los ojos de todos como si fuera un bloque monolítico, sin fisuras, con el fin claro de seguir adelante la Revolución. La amalgama de ideologías que podía suponer juntar a los formados en Cuba –como Nicolás Maduro– con el bloque pragmático, socialistas y militares, tenía un pegamento fuerte: Hugo Chávez. Pero incluso antes de morir ya empezó la pugna por el poder. Los descosidos empezaron a crecer en 2014 pero ha sido en los últimos meses cuando al traje se le ven todas las costuras.

La eterna pregunta siempre fue: por qué Chávez eligió a Nicolás Maduro como sucesor. A día de hoy hay múltiples respuestas, ninguna con grandes asideros. Una, que fue por descarte, por no elegir a Diosdado Cabello. Otra en la que Chávez no se cree tan enfermo como para morir, así que llegado el momento de retomar el poder, Maduro sería más fiel y lo devolvería.

Maduro se afinca en al poder en base a esa elección de “su padre”. Como buen hijo dice cumplir con sus designios, con “el legado de Chávez”. Pero al poco empieza a escucharse que es un traidor a ese supuesta herencia, que está “el chavismo verdadero” frente al “madurismo”. Es el soniquete que se repite desde 2014, apenas un año después de que iniciara su periodo presidencial.

El primero en decirlo también fue el primer defenestrado fuerte de ese “chavismo histórico”: Jorge Giordani, ministro de Planificación desde 1999 hasta 2014, con apenas dos años fuera del cargo. Tras salir del gabinete presidencial denunció el derroche que había en el Estado, la corrupción, así como la falta de carisma de Maduro en una carta en el portal Aporrea, de izquierdas y crítico con el chavo-madurismo.

A la vez, se quitaba de en medio a otro que podía oler a “lo viejo”: Miguel Rodríguez Torres, ministro de Interior y Justicia en el momento, integrante del golpe de Estado de febrero de 1992 que dio a conocer a Hugo Chávez. Ahora trata de aglutinar al chavismo descontento con el movimiento “El Desafío es de Todos”.

A los meses, en diciembre de 2014, Maduro eliminaba del panorama a Ramírez de un modo bien estratégico. Sin sacarlo del juego político, lo mandaba al equivalente de la Siberia soviética. Empezó a ejercer como representante de Venezuela ante la ONU, un cargo lejos del suelo patrio, pero aún intocable. Eso llegaría unos años después.

La amalgama de ideologías que podía suponer juntar a los formados en Cuba –como Maduro– con el bloque pragmático, socialistas y militares, tenía un pegamento: Chávez

Mientras, Maduro fue aglutinando poder para sí y su grupo, con Cilia Flores y familia a la cabeza, y dando su parcela a los que podían hacerle algo de sombra o dificultarle el camino: los hermanos Rodríguez, Tarek El Aissami o Diosdado Cabello, éste con apoyo de al menos una parte del ejército.

En 2017 apareció una nueva díscola: la fiscal general Luisa Ortega Díaz. También dijo que se estaba rompiendo con el legado de Chávez, con la diferencia de que ella lo hizo aún estando en un cargo público. Al poco tiempo la ANC la quitaba del cargo y nombraba al ahora sancionado Saab. Ortega Díaz salió del país escondida en un barco hacia la cercana isla de Curaçao.

Sin rivales

En diciembre empezó la persecución a Rafael Ramírez y a la cúpula del que anteriormente fuera su imperio, Pdvsa. El fiscal designado por la ANC, Tarek William Saab, lo acusó de corrupción, así como a otras 60 personas dentro de Pdvsa desde que llegó al cargo, en agosto. En el camino han caído Eulogio del Pino, exministro de Energía y Petróleo, y Nelson Martínez, sucesor de Ramírez. Ambos fueron detenidos por “peculado doloso propio y legitimación de capitales”. También se interpuso una petición a Interpol para Bernard Mommer, antiguo asesor de la petrolera.

El mensaje era que todos eran culpables del desplome en la producción de la estatal petrolera, que ciertamente tuvo su mínimo histórico en 28 años, con una caída hasta los 1,6 millones de barriles de petróleo al día.

Ramírez, finalmente, renuncia a su cargo en la ONU tras habérselo dicho Maduro. Pero, por qué ahora. Ramírez estuvo al frente de 'la gallina de los huevos de oro' durante diez años y después de eso se mantuvo tres años más con un cargo. La razón se intuía, pero no fue hasta este domingo que salió a la luz de modo claro, en palabras del propio Ramírez, también en Aporrea.

“Si el Presidente Maduro me ofrece las garantías necesarias, entonces volveré al país para recorrer el camino de Chávez, para hablar con el partido, con los dirigentes, para hablar sin ser censurado. Hay posibilidades de revertir la situación y corregir el error fundamental, hay que volver a Chávez. Si yo vuelvo al país, reto a Maduro a unas primarias, libres, con garantías, para definir quién hará frente al candidato de la derecha, quién será el candidato del Chavismo, puedo ser yo, puede ser otro compañero o compañera, pero creo que no puedes ser tú”.

Ramírez, claro y cristalino, presidenciable.

Tras conocerse el decreto y a la espera de que el Consejo Nacional Electoral fije una fecha, Maduro dijo que el 4 de febrero habrá Congreso del PSUV para elegir candidato. Horas antes, Cabello, ante la ANC fue claro: “Nosotros tenemos un solo candidato, no tenemos problemas. Se llama Nicolás Maduro”.

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