puñaladas por la espalda y críticas al presidente

El libro sobre Trump pone al descubierto la guerra interna en la Casa Blanca

En el libro sobre Trump hay un mensaje destacado y a estas alturas evidente: la escasa cohesión de su Gobierno. Una comedia de boyardos que se apuñalan por la espalda y hablan mal del zar

Foto: El exjefe de estrategia de la Casa Blanca, Stephen Bannon, durante una reunión entre Trump y líderes del Congreso. (Reuters)
El exjefe de estrategia de la Casa Blanca, Stephen Bannon, durante una reunión entre Trump y líderes del Congreso. (Reuters)

"¿Ya acabó 2018?", tuiteó la periodista Susan Glasser, de 'Politico'. Se refería a la actualidad que nos envuelve como una "bomba ciclónica"; al viento afilado y mortal de Washington; a las noticias que te entierran como una avalancha de nieve. En la América de Trump, un día de información es como 365 de los de antes. Concentrados.

El nuevo libro sobre el presidente de Estados Unidos está plagado de revelaciones más o menos increíbles, algunas en sentido literal: imposibles de creer. Pero en 'Fuego y furia: dentro de la Casa Blanca de Trump', del columnista Michael Wolff, hay un mensaje destacado y a estas alturas evidente: la escasa cohesión del Gobierno de Donald Trump, al menos en sus primeros 8 meses, que es lo que abarca el volumen. Una comedia de boyardos que se apuñalan por la espalda y hablan mal del zar.

A la cascada de despidos fulminantes, unos más sonados que otros, se añade la nueva actitud de quien fuera presidente de campaña de Trump y luego jefe de estrategia de la Casa Blanca, Stephen K. Bannon. El CEO del medio derechista conspirativo Breitbart News, puesto al que se reincorporó después de su despido del gabinete en septiembre, aparece nombrado un centenar de veces en el libro de Michael Wolff. Y cada vez que aparece, lo hace, por así decirlo, con un chaleco explosivo.

Bannon acusa a Donald Trump Jr. de traición por reunirse en secreto con una abogada rusa que decía tener información comprometida sobre Hillary Clinton; especula que su padre, el entonces candidato, tuvo que estar al tanto de ello, y que todos van a caer no por lo de Rusia, sino por lavado de dinero. Bannon: "Su camino [el de la investigación que dirige Robert Mueller] al puto Trump pasa por Paul Manafort, Don Jr. y Jared Kushner (...) Es tan obvio como el pelo de tu cara". Según Bannon, Ivanka Trump "es más tonta que un ladrillo" y su diagnóstico para el círculo presidencial es este: "Están sentados en la playa intentando parar un huracán de categoría 5".

La perrencha 'on the record' de Bannon pilla mayoritariamente por sorpresa (en alguna ocasión se publicó que era él, y no el exjefe de gabinete, Reince Priebus, quien filtraba tantas cosas a la prensa). Desde que lo echaron, sin exabrupto del gabinete, Bannon ha estado en contacto con Donald Trump y ha continuado elogiándolo en entrevistas y en su portal, Breitbart News, un apoyo clave de la causa populista en EEUU. Ahora se coloca un chaleco explosivo y se inmola públicamente. ¿Por qué?

Su salva de comentarios en 'Fuego y furia' confirma la inquina que anida en el Gobierno; que Bannon chocaba con Ivanka Trump y Jared Kushner, a quienes una vez acusó de "demócratas". Él encarnaba la dimensión nacionalista y dura del trumpismo frente a las ideas algo más suaves y pragmáticas del matrimonio. Otra cosa que confirma es la grandiosa percepción de sí mismo que tiene Stephen Bannon.

Donald Trump, Reince Priebus, Mike Pence, Steve Bannon, Sean Spicer y Michael Flynn durante una llamada entre Trump y Vladimir Putin, en la Casa Blanca. (Reuters)
Donald Trump, Reince Priebus, Mike Pence, Steve Bannon, Sean Spicer y Michael Flynn durante una llamada entre Trump y Vladimir Putin, en la Casa Blanca. (Reuters)

"Bannon se ha descrito ante sus amigos como un 'revolucionario', y no de forma irónica. Él se ve genuinamente como una figura transformadora de la Historia", escribe Mike Allen, del portal Axios. "Una fuente que conoce bien a Bannon —y que más bien simpatiza con él— nos ha dicho que piensa que Bannon es incluso más narcisista que Trump".

Desde que dejó el Gobierno, Bannon ha estado muy activo políticamente. Ha viajado por todo el país apoyando a candidatos republicanos antisistema y, según fuentes de Axios, ha reconocido que está pensando en presentarse a presidente en caso de que Donald Trump decida no intentar un segundo mandato.

Si su ascenso a primera línea fue vertiginoso, también lo podría ser su caída. Trump ha arremetido contra él y podría demandarlo por romper presuntamente un contrato de confidencialidad. Una inversora aliada de ambos, Rebekah Mercer, estaría pensando en presionar a Breitbart para que despida a Bannon, según ABC News. El 'establishment' republicano hace poco por disimular la alegría de ver vencido a quien se veía a si mismo como un azote de "la ciénaga", en lenguaje populista.

El contexto en el que están inscritas las bombas de Bannon es problemático. El libro y la reputación de su autor han despertado dudas

El contexto en el que están inscritas las bombas de Bannon, el libro 'Fuego y Furia', es problemático. Si bien muchas de sus afirmaciones han sido refrendadas por diferentes medios, por ejemplo que Trump no lee o que confía mucho más en el instinto (sobre todo el suyo) que en los expertos, o que a veces se muestra enfadado e intratable, el libro y la reputación de su autor han despertado muchas dudas.

De repente sabemos que Trump no quería ser presidente; que la noche electoral se quedó "perplejo" y su mujer, Melania, deshecha de lágrimas. Sus consejeros más allegados lo llaman de todo a sus espaldas y su amigo desde hace décadas, el inversor Tom Barrack, que hizo campaña y hoy le da consejo, habría dicho que el presidente "no solo está loco, sino que es estúpido". Ivanka quiere ser presidenta, Trump estaba “horrorizado” ante la perspectiva de gobernar, y esto habría llegado a oídos de Wolff.

El autor ha sido acusado de poner en boca de sus entrevistados cosas que luego estos negaron, o de crear, más que recrear, situaciones. Su libro mezcla citas indirectas con observaciones personales coloridas, a veces ofensivas, y que en ocasiones contradicen una realidad probada. A todas luces Wolff habría quebrantado el 'off the record': cuando el periodista se compromete a no hacer públicas ciertas declaraciones sin permiso del entrevistado.

"Ciertamente dije lo que fuera necesario para conseguir la noticia", reconoció Michael Wolff en el canal Today. Sin embargo, este columnista de 'New York Magazine', si la cosa se le pone fea y acaba denunciado por Donald Trump, podría tener un as en la manga. Dice que guarda decenas de horas de conversaciones grabadas.

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