"Llevan su ideología al vecindario, colegios..."

Partidos, violencia y manifestaciones: las mujeres despegan dentro de la ultraderecha

La ultraderecha alemana está dejando de ser un mundo eminentemente masculino. El 20% de los militantes de estas organizaciones son mujeres. Un porcentaje que no deja de crecer

Foto: Manifestantes durante un acto del grupo de extrema derecha Identitarian Movement, en Berlín, en junio de 2017. (Reuters)
Manifestantes durante un acto del grupo de extrema derecha Identitarian Movement, en Berlín, en junio de 2017. (Reuters)

La ultraderecha alemana es un mundo eminentemente masculino. Tradicionalmente, las mujeres han sido presentadas en el universo neonazi como ayudantes y madres. Poco más. Pero las cosas están cambiando. Cada vez más mujeres asumen papeles protagonista es este mundo radical, militante y violento. Cada vez más arengan desde el escenario en manifestaciones xenófobas. Cada vez más asumen puestos en formaciones políticas ultraderechistas y acceden a las instituciones democráticas. Cada vez más participan en acciones violentas.

La novia nazi. Así han apodado los tabloides a Beate Zschäpe, la ultraderechista alemana de 42 años a la que se juzga en Múnich desde 2013 por los crímenes de la célula terrorista neonazi Clandestinidad Nacionalsocialista (NSU). Este grupo mató entre 2000 y 2007 a nueve extranjeros (ocho turcos y un griego) y a una agente de policía, además de atracar una docena larga de bancos y poner varias bombas. El proceso trata de establecer si Zschäpe, la única superviviente del trío asesino tras el suicidio de sus compañeros Uwe Böhnhardt y Uwe Mundlos, era un mera comparsa de los dos varones, como dicen estos tabloides y su propia defensa.

Porque no todos piensan así. La fiscalía argumenta que Zschäpe era una integrante más del comando terrorista. El ayudante del fiscal general Rainer Griesbaum aseguró antes del arranque del juicio que ella era "una especie de centro emocional del grupo". "De nuestras investigaciones podemos inferir que ella tenía una influencia esencial en cuestiones como las reglas financieras dentro del grupo y que ella también defendía fuertemente la ideología del grupo", detalló Griesbaum.

Zschäpe, según muchos expertos, es un ejemplo de una tendencia cada vez más evidente en el opaco mundo neonazi alemán. La experta en género Renate Bitzan ha estimado que en la actualidad el 33% de los votos para partidos ultraderechistas (entre los que destaca Alternativa para Alemania, AfD, la primera formación de este corte que ha logrado acceder al Bundestag) ya son emitidos por mujeres. Además, ha calculado que el 20% de los militantes de estas organizaciones son mujeres. Y que al menos un 10 por ciento de los delitos ideológicos de ultraderecha son cometidos por mujeres.

Racistas y fanáticas

La politóloga y periodista Andrea Röpke, especializada en la extrema derecha, abunda en estas cifras. "Hemos comprobado que se sigue tomando demasiado poco en serio a las mujeres como convencidas racistas y fanáticas perpetradoras de delitos de carácter ideológico. Hay muchas muy comprometidas en la ultraderecha, que promueven de forma activa su inhumana ideología y participan en acciones, campañas y delitos", describe en una entrevista en el diario 'Frankfurter Rundschau'. Sólo un dato: cuando la organización Juventud Vikinga fue prohibida en Alemania en 1994 el 40% de sus militantes eran mujeres.

Eva Braun, la mujer silenciosa al lado de Hitler, ya no es un modelo para cada vez más mujeres del entorno nazi

Monika Lazar, una diputada de Los Verdes que también ha estudiado en detalle el papel de las mujeres en la extrema derecha, explica estos cambios en un ensayo para la Central Federal para la Educación Política (BPB), un organismo público para la divulgación histórica y la formación política. "Una gran parte de las militantes de la derecha radical se están rebelando contra los roles subordinados. Eva Braun, la mujer silenciosa al lado de Hitler, ya no es un modelo para cada vez más mujeres del entorno nazi. No quieren ser 'sólo la novia de un neonazi', sino ser percibidas ellas mismas como luchadoras activas", asegura Lazar.

Entre las más asentadas neonazis alemanas se encuentran Stella Hähnel, miembro de la cúpula del NPD, el minoritario partido neonazi de Alemania; Gitta Andrea Schüßler, parlamentaria por el NPD en Sajonia entre 2004 y 2014; y Edda Schmidt, que, con cerca de 70 años, es la neonazi alemana más veterana. Otras han ganado notoriedad en los últimos años, como es el caso de Sigrid Schüßler, una antigua candidata del NPD en el estado de Baviera. Sus invectivas contra los refugiados en las concentraciones islamófobas que se multiplicaron en Alemania durante 2015 y 2016 durante la crisis de los refugiados le valieron una condena por delito de odio.

No obstante, las mujeres no suelen ocupar aún los puestos principales en las organizaciones neonazis. Según varias investigaciones, trabajan en niveles administrativos intermedios -en funciones como tesorería- y, más que las acciones violentas, suelen dedicarse al reparto de propaganda y la promoción de su ideología. Un estudio de la Fundación Amadeu Antonio, dedicada al estudio de la ultraderecha, advertía de que las mujeres juegan ya un "papel clave" en el actual entorno ultraderechista y que, de forma estratégica, se les encargaba la difusión de sus tesis de forma encubierta en el vecindario, en las guarderías y en los colegios. "Llevan su ideología al corazón de la sociedad", denunciaba el documento. De hecho, mientras que los hombres dominan en las estadísticas de delitos violentos de carácter ultraderechista, las mujeres reciben ya, en términos relativos, más condenas que ellos por delitos de odio.

Beate Zschaepe, de la célula Clandestinidad Nacionalsocialista (NSU), durante su juicio en Múnich, Alemania. (Reuters)
Beate Zschaepe, de la célula Clandestinidad Nacionalsocialista (NSU), durante su juicio en Múnich, Alemania. (Reuters)

La "familia nacional"

Los expertos apuntan además otra función que desde círculos neonazis se da a las mujeres. La de anclar de forma aún más sólida a sus compañeros en el entorno radical. Si normalmente la formación de una familia es una de las principales causas por las que los hombres abandonaban en algún momento de sus vidas el extremismo activo, una mujer ultraderechista como compañera reafirma la posición del varón. Se contribuye así a consolidar la macroestructura del colectivo ultraderechista y se fomenta lo que en el entorno se llama la "familia nacional", apuntan los expertos.

Una evidencia de la creciente pujanza femenina en la ultraderecha alemana es el repunte de las organizaciones exclusivas para mujeres en este extremo ideológico, que no han parado de crecer desde finales de los años 90. Muchas son meros grupos de trabajo de camaraderías regionales neonazis, pero algunas tienen entidad propia. Entre estos colectivos destaca el Círculo de Amigas Skingirl de Alemania (SFD) -que aboga por la igualdad de género dentro de una "comunidad popular homogénea"-, la Comunidad de Mujeres Alemanas (GdF) -que defiende postulados muy conservadores en cuanto a los roles femeninos- y, la más importante de todas ellas, el Círculo de las Mujeres Nacionales (RNF), fundado en 2006.

Durante el juicio a Zschäpe hubo un momento en este sentido cargado de ambigüedad. Carsten S., acusado de ser cómplice de la NSU, describió en su declaración un encuentro que mantuvo con los otros dos hombres del trío asesino -Böhnhardt y Mundlos- y de como su conversación quedó interrumpida por la llegada de Zschäpe. Muchos entendieron este pasaje como evidencia de que ella era efectivamente "la novia nazi", que no estaba al tanto de lo que estaba realmente sucediendo. Otros, sin embargo, apuntaron que los dos terroristas callaron porque no podían hablar de ciertos temas importantes sin su participación. Porque ella era una más. Queda por ver lo que finalmente resuelva el juez. Probablemente el año que viene.

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