Las estrellas se alinean a favor de Portugal

La revancha de los 'rescatados': Centeno, un socialista real para sustituir a Dijsselbloem

¿Cómo es posible la ascensión de este especialista en mercado laboral con escasa experiencia política? La clave es, como suele suceder en la UE, una combinación de factores favorecedores

Foto: El nuevo presidente del Eurogrupo, Mário Centeno. (Reuters)
El nuevo presidente del Eurogrupo, Mário Centeno. (Reuters)

“Disculpadme, son muchos números”. Así, con un deje tímido, salía del apuro un desconocido Mário Centeno tras equivocarse con las cifras del programa económico que él mismo había elaborado para el Partido Socialista luso. Pese al patinazo, cuando el socialista António Costa accedió al Gobierno gracias a los apoyos del Partido Comunista y el Bloco de Esquerda, decidió pasar por alto la inexperiencia política de Centeno para ofrecerle la cartera de Finanzas.

Apenas dos años después, Centeno ha logrado controlar sus nervios en la primera rueda de prensa a la que ha sido invitado tras ser nombrado sucesor de Jeroen Dijsselbloem. El 13 de enero de 2018, el luso se convertirá en el tercer presidente del Eurogrupo.

Habrán pasado casi siete años después de que Portugal, un país de 11 millones de habitantes situado en la periferia sureña de la Unión Europea, tuviera que pedir a sus socios un rescate de 78.000 millones de euros para evitar la bancarrota.

La revancha de los 'rescatados': Centeno, un socialista real para sustituir a Dijsselbloem

¿Cómo es posible la ascensión meteórica de este especialista en mercado laboral con escasa experiencia política? La clave es, como suele suceder en la Unión Europea, una combinación de factores favorecedores.

Las estrellas se han alineado otra vez a favor de Portugal, pese a que ya cuenta con Vitor Constancio en la vicepresidencia del BCE —puesto en el que Luis de Guindos tiene los ojos puestos— y a que el anterior presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, era luso.

Pero no se trata solo de estar en el sitio adecuado en el momento adecuado, sino que Lisboa sabe jugar sus mejores cartas.

Centeno no era una figura notable dentro del Eurogrupo, ni para bien ni para mal. Y eso se puede convertir en una ventaja cuando compites con un contrincante como Peter Kazimir, polémico y cercano a las posturas de centro-derecha, pese a su carné de socialista. El portugués emergió pronto como candidato de los socialdemócratas europeos.

Estos tenían claro que no iban renunciar a la presidencia del Eurogrupo, después de haber perdido ya la de la Eurocámara con la marcha de Martin Schulz a la política alemana y su cambio por el conservador Antonio Tajani.

Portugal está en racha: no solo ganó la última Eurocopa, sino que incluso se ha hecho con el puesto de secretario general de la ONU para António Guterres. En un par de años, ha pasado de país rescatado a "historia de éxito".

Lo dice el director gerente del fondo de rescate europeo, Klaus Regling, una figura muy cercana a Berlín que sigue de cerca la evolución de la economía lusa para asegurarse de que Lisboa devuelve el dinero que debe a sus socios.

Los signos son positivos, aunque quedan asignaturas pendientes, como seguir reduciendo el desempleo y atacar la abultada deuda pública del país, en torno al 130% del PIB nacional.

Y todo bajo el Gobierno de António Costa, quien conquistó el poder aglutinando a la izquierda y con un discurso muy duro contra las políticas de austeridad recetadas durante la crisis económica. La buena deriva de su país es un buen argumento que esgrimir para exigir un cambio en la deriva europea. Y el escenario es propicio para ello.

Pese a las cicatrices, la Unión Europea ha dejado atrás la crisis. Incluso Grecia espera poner fin a ocho años de rescate tras rescate el próximo verano, sin que el euro se haya roto. Con permiso de la política nacional, que aún mantiene atareada a España y que puede ser una potencial amenaza ante las elecciones que se celebrarán el próximo año en Italia, la UE quiere ponerse en marcha.

Centeno traerá aire fresco al Eurogrupo. Cuenta, 'a priori', con un importante aliado: el también socialista Pierre Moscovici, comisario de Asuntos Económicos y Financieros, convencido de la necesidad de reformar la UE para llevarla por otros derroteros alejados de la ortodoxia germano-nórdica que imperó durante la crisis.

El empuje de Emmanuel Macron, decidido a convertirse en un gran reformador europeo, y la renovada posibilidad de que Angela Merkel acabe pactando una gran coalición con el socialista y europeísta Martin Schulz también allanan su camino.

Pero el portugués es consciente de que el reto consistirá en mantener los equilibrios. No en vano la palabra que más ha repetido en su primera intervención tras ser elegido futuro presidente del Eurogrupo ha sido 'consenso'.

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