"cuando él hablaba, todos callaban"

La cárcel de Robben Island, reclusorio de Nelson Mandela y fábrica de presidentes

El padre de la Sudáfrica libre y última leyenda política del siglo XX falleció en 2013. Pasó casi tres décadas en prisión, 18 de aquellos años, en Robben Island

Foto: La celda del expresidente de Sudáfrica y líder contra el Apartheid Nelson Mandela (Reuters)
La celda del expresidente de Sudáfrica y líder contra el Apartheid Nelson Mandela (Reuters)

Tres décadas de su vida las pasó entre rejas. Casi un tercio de la vida de una figura que se convirtió en leyenda, en la última leyenda política del siglo XX, la vivió en cautiverio. Y de todos esos años, un total de 18 los pasó en la cárcel de Robben Island. Nelson Mandela fue el preso 466/64: exactamente fue el preso número 466 de los que entraron en 1964. Eso significaban los números que lo han acompañado tanto en vida como desde su muerte.

Esta fecha, 1964, no fue su primer paso por la prisión. Después de ser condenado a cinco años de cárcel por abandonar el país sin pasaporte y por incitar a los trabajadores a sumarse a una huelga, Mandela pisó por primera vez la prisión de la isla de Robben, que ahora es un museo, un lunes del año anterior: el 27 de mayo de 1963: sin previo aviso, fue trasladado a esta pequeña isla, de algo más de tres kilómetros de largo y casi dos kilómetros de ancho. Dos semanas después, fue devuelto a Pretoria. Un año después, el 13 de junio de 1964, empezaba su verdadero paso por la cárcel: comenzaba aquí su condena a cadena perpetua.

Prisión de Robben Island | Foto: De Zuid-Afrikaan
Prisión de Robben Island | Foto: De Zuid-Afrikaan

"Durante toda mi vida me he dedicado a esta lucha por el pueblo africano. He luchado contra la dominación blanca, pero también contra la dominación negra. He anhelado el ideal de una sociedad libre y democrática, en la que todas las personas puedan vivir juntas, en armonía y con igualdad de oportunidades. Es un ideal que espero vivir y espero alcanzar. Pero de ser necesario, es un ideal por el que estoy preparado para morir". Este fue su discurso en los juicios de Rivonia.

Llegó a la cárcel junto a muchos otros líderes de la lucha contra el Apartheid: Walter Sisulu; Ahmed Kathrada, que tras ser sometido a una cirugía cerebral falleció a los 87 años en 2017; Govan Mbeki, padre del expresidente Thabo Mbeki; Raymond Mhlaba; Elias Motsoaledi y Andrew Mlangeni. Junto a ellos fue condenado durante los procesos de Rivonia Denis Goldberg, activo activista en Sudáfrica y que fue, no obstante, a la prisión de Pretoria. ¿La razón? Era blanco. Mandela siguió en la isla hasta el 31 de marzo de 1982, cuando fue trasladado a la prisión de Pollsmoor, junto a Sisulu, Mhlaba y Mlangeni. Kathrada no lo hizo hasta meses después.

Mientras estuvo en prisión, Mandela perdió a su primer hijo, Thembekile Mandela, con 24 años en un accidente de tráfico. "El fin de semana más trágico de Sudáfrica que se recuerda en años", titulaba la prensa sudafricana.

Cuando llegó a la cárcel de la isla de Robben —la 'isla de las focas', en neerlandés— su destino era morir ahí. "Esta es la isla. Aquí es donde vas a morir", le dijo uno de los guardias cuando el que luego fue presidente de Sudáfrica llegó junto a sus compañeros del Congreso Nacional Africano (ANC, por sus siglas en inglés). Cada reo vivía en un pequeño habitáculo ubicado en el ala de presos políticos, todos rodeando un pequeño patio de cemento, con un cubo de agua. Los prisioneros eran forzados a llevar a cabo duros trabajos, pero Mandela fue el primero en denunciar los maltratos desde la prisión: le costaron el aislamiento en más de una ocasión. "Encontré el confinamiento en aislamiento el aspecto más severo de la vida en prisión. No había principio ni final. Solo existía la mente de uno, que puede llegar a jugártela", escribió 'Madiba' en su autobiografía.

Mandela tuvo la suerte de no ser agredido durante su encarcelamiento en la 'isla de las focas', aunque el régimen en el que vivía estaba diseñado para castigar y humillar a todos los que, como él, se habían convertido en líderes del movimiento negro que exigían igualdad con los blancos. Pero incluso entre reclusos existía desigualdad: todos recibieron pantalones cortos al llegar, salvo Kathrada, de origen asiático, que recibió pantalones largos. Los africanos comían peor que los asiáticos o que los mestizos y ya esta desigualdad dentro de prisión fue contra la que quiso luchar 'Madiba' entre rejas.

Isla de Robben, a 12 kilómetros de Ciudad del Cabo (Sudáfrica)
Isla de Robben, a 12 kilómetros de Ciudad del Cabo (Sudáfrica)

Durante su periodo de reclusión, 'Madiba' estaba 'guardado' por Christo Brand, que entró a trabajar como guardián de la prisión con un total desconocimiento del Apartheid y del movimiento de lucha entra la comunidad negra y acabó convirtiéndose en amigo del líder sudafricano. "Me dijeron que iba a tratar con delincuentes y encontré a gente mayor, humilde, amigable, disciplinada, que dormía en el suelo como si fueran perros", explicó Brand en una entrevista con EFE en 2014, previa a la presentación de su libro 'Mandela, mi prisionero, mi amigo'. "Le llegué a ver como un padre que siempre te daba buenos consejos, que siempre te animaba a estudiar".

Zuma y Motlanthe también pasaron por Robben

Pero no fue Mandela el único presidente de Sudáfrica que pasó por la prisión de esta isla, ubicada a unos 12 kilómetros de la costa de Ciudad del Cabo. Después de la salida de Mbeki, Kgalema Petrus Motlanthe se convirtió en el mandatario sudafricano durante un corto periodo de tiempo: de septiembre de 2008 a mayo de 2009. Mothlante también vivió entre las rejas de la prisión de Robben, a finales de los setenta, cuando fue condenado a diez años de cárcel por tres delitos en virtud de la Ley Antiterrorista.

A comienzos de los setenta, Motlanthe se afilió al ala militar de la ANC, Umkhonto we Sizwe, y formó parte de una unidad cuya tarea principal era el reclutamiento para entrenamiento militar. En abril de 1976 fue detenido y estuvo bajo arresto durante once meses en Johannesburgo. Fue entonces cuando fue condenado por tres delitos y sentenciado a una década: llegó en 1977 a la prisión de Robben, y salió de ella en 1987.

Años antes fue el turno del actual mandatario sudafricano, Jacob Zuma. Entró a formar parte del Partido Comunista Sudafricano en 1963, y ese mismo año fue detenido junto a un grupo de otras 45 personas, integrantes del brazo armado del partido que lideró Mandela. Por el mismo motivo que Motlanthe, Zuma fue condenado a diez años de prisión por tratar de salir del país para entrenamientos militares. Pasó toda su década de detención recluido en la isla de Robben.

Se cree que el primer europeo que pisó esta isla fue Vasco de Gama en 1497. Robben ya tenía una prisión en el siglo XVII, donde fueron recluidos líderes indígenas que luchaban contra el colonialismo holandés. A partir del siglo XIX se convirtió en un lugar para acoger a enfermos contagiosos. Después vino la cárcel pero esta ahora es un museo. La isla entera fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1999.

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