el azote de "la prensa corrupta"

Así cazaron al mago de las 'fake news': Project Veritas y las trampas a medios anti-Trump

James O'Keefe, famoso por sus campañas contra entidades progresistas, es el líder de un proyecto financiado por conservadores como los Koch. Acaba de marcarse un gol en propia puerta

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Unos productores de “noticias falsas” acaban de marcarse un gol en propia puerta. Project Veritas, una organización dedicada a atacar a los medios de comunicación de tendencia progresista (y que recibió 20.000 dólares en donaciones de la Fundación Trump en 2015), fabricó una noticia y se la intentó colocar a los reporteros de 'The Washington Post' para, después, destapar la verdad y desacreditarlos. El presunto complot fue descubierto y sacado a la luz por el propio periódico.

Una mujer llamada Jamie Phillips contactó con periodistas del 'Post' y les contó que, cuando ella tenía 15 años, el hoy candidato a senador de Alabama, Roy Moore, la dejó embarazada y luego la condujo a abortar en otro estado. Una historia potencialmente idónea para 'The Washington Post'. Gracias en parte a las investigaciones de este diario, el republicano Moore lleva semanas en la picota por su presunto acoso sexual a diversas mujeres, entre ellas una que dijo haber sido abusada cuando tenía 14 años.

Cuando varios reporteros indagaron en el perfil de Phillips, durante el proceso de verificación, descubrieron que esta había iniciado una petición de donaciones en la página GoFundMe, en la que presumía de haber encontrado un trabajo en Nueva York para “combatir las mentiras y el engaño de los MSM (‘medios de comunicación tradicionales’) progresistas”. Sospecharon, y al seguir sus pasos la vieron entrar en las oficinas de Project Veritas, en Nueva York. El testimonio era una trampa.

O’Keefe se hizo pasar por proxeneta. Grabó en secreto y luego editó el material de forma que pareciera que ACORN le daba consejos sobre cómo ampliar su negocio

“Jamie T. Phillips se presentó a reporteros del 'Post' con su escandaloso relato, aparentemente esperando a que ellos cayeran en los prejuicios del periódico hacia Moore, y, voilá, ¡primicia!”, escribió Kathleen Parker, firma del diario. “El periódico hizo lo que tenía que hacer y verificó la historia. Esta no es razón para trompetas y blasones, que conste. Es lo que hacen los periodistas”.

Al frente de Project Veritas está James O’Keefe, un activista conservador famoso por sus campañas contra la supuesta corrupción de todo tipo de entidades progresistas. Su táctica más conocida es grabar en secreto conversaciones o encuentros con gente que está ligada o trabaja en organizaciones de tendencia izquierdista; luego editar esos vídeos para representar la opinión de estas personas de forma distorsionada.

Su 'modus operandi' salió a la luz por primera vez en 2009. O’Keefe visitó, junto con Hannah Giles, varias oficinas de ACORN, una organización sin ánimo de lucro dedicada a registrar votantes en zonas desfavorecidas. Giles se hacía pasar por prostituta y O’Keefe por proxeneta. Mientras grababan en secreto, hablaron con diferentes trabajadores de ACORN. Luego editaron el material de forma que pareciera que los trabajadores de ACORN les daban consejo sobre cómo ampliar su negocio de prostitución, incluyendo trata de menores de Centroamérica.

El vídeo, encargado por el fundador de Breitbart News, el fallecido Andrew Breitbart, fue un escándalo. ACORN perdió financiación privada y contratos públicos, y tuvo que cerrar. En 2010 una investigación del Gobierno estimó que ni ACORN, ni organizaciones relacionadas, habían cometido ningún delito. Era demasiado tarde.

En 2010, O’Keefe y tres colaboradores entraron en las oficinas de una senadora demócrata disfrazados de técnicos de una compañía telefónica. Fueron descubiertos y juzgados. O’Keefe fue sentenciado a tres años de libertad condicional, cien horas de trabajo comunitario y una multa de 1.500 dólares.

En 2015 el activista se volcó en la campaña de Donald Trump. El entonces candidato presidencial llegó a usar el material de Project Veritas, al que había donado 20.000 dólares en 2015, para lanzar duras acusaciones en su tercer debate con Hillary Clinton. Trump acusó a Clinton y Barack Obama de pagar a manifestantes violentos para que causasen problemas en sus mítines, y citó los vídeos de Veritas.

Recientemente O’Keefe ha ido a por los medios de comunicación más críticos con el presidente de EEUU. Publicó un vídeo en el que un trabajador de la unidad médica de la CNN hacía comentarios sobre Donald Trump y el caso 'Rusia-gate'. O un consultor del 'New York Times' diciendo que, en el periódico, “todo el mundo odia a Trump”. A pesar de que el material estaba visiblemente editado y de la fama de O’Keefe, Donald Trump compartió el vídeo sobre la CNN en su cuenta de Instagram.

El presidente Donald Trump durante una visita a San Luis, Musiri, para hablar sobre la reforma fiscal, el 29 de noviembre de 2017. (Reuters)
El presidente Donald Trump durante una visita a San Luis, Musiri, para hablar sobre la reforma fiscal, el 29 de noviembre de 2017. (Reuters)

Según Think Progress, el proyecto de O’Keefe está bien engrasado por las donaciones. Los ingresos del grupo alcanzaron los 3,7 millones de dólares en 2015 y O’Keefe ganó 230.000 dólares de salario ese año (más de 300.000 en 2016, a tenor de las pesquisas de 'The Daily Beast'). Las donaciones más sustanciosas vinieron de dos grupos ligados a la fortuna de los mecenas conservadores Charles y Ed Koch. La Fundación Donald J. Trump donó 20.000 dólares en dos remesas.

La idea de colocar noticias falsas en los medios, dando por hecho que publican sin contrastar, ya había pasado por la cabeza del presentador de radio y seguidor de Donald Trump, Bill Mitchell, en Twitter, el pasado mayo. “¿Sabes qué deberíamos hacer? Empezar a inundar al NY Times y WAPO [The Washinton Post] con pistas con todo tipo de ‘filtraciones’ locas. ¡Después reírnos de ellos cuando las impriman!”.

Horas antes de que el 'Post' sacara a la luz esta maniobra, Donald Trump había propuesto en Twitter un concurso para ver cuál era el medio más “deshonesto, corrupto y/o tergiversado”, que se llevaría un (todo en mayúsculas) “trofeo de noticias falsas”. Quizás Project Veritas acabe llevándose el premio.

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