Elecciones en Austria: ¿un vicecanciller con pasado neonazi?
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Heinz-Christian Strache, líder de la ultraderecha

Elecciones en Austria: ¿un vicecanciller con pasado neonazi?

Heinz-Christian Strache, líder de la ultraderecha, va a convertirse probablemente en el próximo vicecanciller de Austria tras los resultados electorales del domingo. A pesar de su pasado neonazi

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Elecciones en Austria: ¿un vicecanciller con pasado neonazi?

El hombre con más boletos para ser el próximo vicecanciller de Austria fue neonazi en su juventud. Los resultados electorales de este domingo apuntan a que el líder del Partido de la Libertad (FPÖ), Heinz-Christian Strache, se hará con el segundo cargo ejecutivo más importante del país, pues su partido va a ser decisivo para la formación de Gobierno. Su turbio pasado, que le persigue desde hace años, no hace mella en su popularidad.

Los resultados de los comicios han sido claros. En primer lugar ha quedado el Partido Popular Austriaco (ÖVP), con el 31,7% de los votos, seguido por el Partido Socialdemócrata (SPÖ), con el 26,9%, y el ultraderechista FPÖ, con el 26% de las papeletas. Así, el presidente ha avanzado que mandará formar Gobierno al líder del ÖVP, el joven Sebastian Kurz, de 31 años, que ya ha dicho que su intención es romper la actual gran coalición, que llevaba 10 años en el poder, y buscar una alianza con la ultraderecha.

"Este resultado es un claro mandato para cambiar Austria", dijo Kurz con el escrutinio casi finalizado. El hasta ahora ministro de Exteriores, que ha tomado por asalto primero su partido y ahora el país, ha logrado imponerse dando un significativo golpe de timón en la formación... hacia la derecha. En la campaña ha prometido endurecer las políticas migratorias, recortar ayudas para los peticionarios de asilo y reforzar las medidas de integración. Recientemente, exigió el cierre de las guarderías musulmanas, alertando del riesgo de que sirviesen para crear "sociedades paralelas".

De hecho, la ultraderecha le ha acusado en varias ocasiones a lo largo de las últimas semanas de "robarle" sus propuestas en materia de inmigración. El domingo, tras conocerse los resultados electorales, el FPÖ no pareció sentirse dolido por el apoyo obtenido por el ÖVP de Kurz. Más bien al contrario. "Un 60% del electorado ha votado el programa político de FPÖ", declaró Strache, atribuyéndose una doble victoria. Luego, pensando en las inminentes negociaciones de gobierno, subrayó las coincidencias programáticas de ambos partidos.

Votantes del FPÖ reciben a Heinz-Christian Strache, en la fiesta del partido en Viena. (Reuters)
Votantes del FPÖ reciben a Heinz-Christian Strache, en la fiesta del partido en Viena. (Reuters)

Campamentos paramilitares

Strache lleva muchos años en política: 26 de sus 48 años. Escalando posiciones en su partido, desde los más humildes de la política local, y durante unos años, de forma paralela, en círculos neonazis. Según medios como 'Die Presse', 'Memento' o el alemán 'Süddeutsche Zeitung', Strache militó durante su adolescencia y juventud en grupos radicales de ultraderecha en donde trabó amistad con conocidos radicales de Austria y Alemania. Fue identificado por la policía en varias ocasiones y participó en al menos una ocasión en unas prácticas paramilitares.

La persona con más opciones de ser vicecanciller austriaco entró en contacto con entornos ultraderechistas a los 15 años. En una asociación estudiantil trabó relación con Gottfried Küssel, que después lideraría la Oposición Extraparlamentaria Leal al Pueblo (VAPO), una asociación radical que sería prohibida. También le sirvió para conocer al ultraderechista Norbert Burger, miembro de la corriente política austriaca del nacionalismo alemán, que aboga por estrechar al máximo las relaciones con las demás zonas germanohablantes y acabar con la nación austriaca. Él, al que Strache llegó a llamar "padre sustituto", le introdujo en los círculos de su entorno político.

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Entre 1985 y 1986, el líder del FPÖ participó en varios campamentos organizados por camaraderías neonazis y al menos en uno de ellos, celebrado en Sankt Veit an der Glan, participó en ejercicios paramilitares. Siete fotografías de aquella época lo prueban. En ellas, el joven Strache viste ropa de camuflaje y botas militares. En un par de ellas lleva lo que parece un rifle de asalto. Sus contactos le llevaron también en aquella época a Alemania. Ha quedado probado que en 1989 participó en un encuentro del grupo neonazi Juventud Vikinga en Fulda.

Para Strache este pasado no significa nada. "Iba a la búsqueda. Probé muchas cosas", se limitó a responder en una reciente entrevista con el 'Süddeutsche Zeitung'. Considera que estas experiencias fueron, como mucho, inocentes pecados de juventud. No reniega de ellas. Pero tampoco quiere dar explicaciones al respecto.

Según sus cálculos, apenas fueron tres años de flirteos con grupos abiertamente neonazis. Las investigadoras Claudia Reiterer y Nina Horaczek, por su parte, que han escrito una biografía sobre Strache, creen que fueron más. Al menos siete. El líder ultraderechista militó en estos grupos "entre alrededor de 1985 y 1992". Entonces arrancaba su carrera política en el FPÖ y lo apostó todo ahí.

Una vida en el FPÖ

Strache, odontólogo de profesión, se convirtió en 1991 en concejal de distrito en Viena y 10 años más tarde saltó al parlamento regional del estado de la capital, logró un puesto en la dirección regional del FPÖ y se hizo cargo del grupo parlamentario de la formación, consolidando su posición.

Para entonces su partido, liderado por el histórico Jörg Haider, había formado una coalición a nivel nacional con los conservadores. Habían llegado al Gobierno, pero a costa de moderar su discurso, algo que les hizo perder apoyos. Fue entonces cuando Strache inició su campaña interna para volver el partido a sus orígenes. La batalla interna acabó con la salida de Haider y sus fieles del FPÖ, la refundación de los ultraderechistas y su salida del Gobierno austriaco. Hasta ahora.

Desde entonces, sus resultados electorales han ido al alza. En 2006, el FPÖ logró el 11% de los votos, y en 2008, el 17,5%. En 2013 sus apoyos repuntaron hasta el 20,5%, y el domingo repuntaron hasta el 26%. El año pasado, los ultraderechistas austriacos se quedaron a las puertas de alcanzar la presidencia del país después de lograr en la segunda vuelta de unos polémicos comicios el 46,2% de los sufragios.

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