La City le pide cuentas a May ante la parálisis en las negociaciones del Brexit
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cita con el consejo asesor empresarial

La City le pide cuentas a May ante la parálisis en las negociaciones del Brexit

La primera ministra británica se reúne con empresarios para tranquilizarlos, el mismo día que su Gobierno lanza dos documentos en los que admite la posibilidad de que no haya acuerdo con Bruselas

Foto: Theresa May llega a la Conferencia del Partido Conservador en Mánchester, el pasado 3 de octubre de 2017. (Reuters)
Theresa May llega a la Conferencia del Partido Conservador en Mánchester, el pasado 3 de octubre de 2017. (Reuters)

A la City se le acaba la paciencia. Siete meses después de que Londres activara oficialmente el artículo 50 del Tratado de Lisboa, no se atisba ningún progreso en las negociaciones del Brexit. El Gobierno de Theresa May vive una auténtica guerra civil y la falta de autoridad de la líder plantea ya incluso dudas en Bruselas. ¿Hasta qué punto merece la pena seguir conversando con un interlocutor que tiene los días contados? Según The Telegraph, diplomáticos comunitarios habrían iniciado incluso acercamientos con el Partido Laborista ante la posibilidad de que Jeremy Corby -que aboga por la nacionalización de sectores estratégicos- pudiera acabar convertido en primer ministro.

En definitiva, el clima que se respiraba en Downing Street no era especialmente festivo cuando May se reunió este lunes con el llamado Consejo Asesor Empresarial (BAC, por sus siglas en inglés). Después de ser criticada por la retórica anti-City durante su primer año en el cargo, cuando mostró un tono mucho más agresivo con Bruselas y dejó claro que el Reino Unido no estaría dentro del mercado común, la premier ha intensificado en los últimos meses su compromiso con los empresarios. De hecho, ésta era la segunda reunión desde el pasado mes de julio. Pero quizá los mimos llegan demasiado tarde.

Ejecutivos de compañías como HSBC Holdings Plc, Morgan Stanley y Vodafone se dieron cita en una velada a la que también asistieron el ministro del Brexit, David Davis, y el responsable del Tesoro, el europeísta Philip Hammond. El Chancellor siempre ha sido el gran apoyo de los empresarios, pero podría perder su puesto en la reestructuración del Gabinete prevista para las próximas semanas ante las presiones de los tories más euroescépticos, que le acusan de estar dispuesto a pagar el precio que sea por mantener el acceso al mercado único tras el divorcio.

Foto: Juncker (2d), ofrece un discurso junto al negociador jefe para el Brexit, Michel Barnier. (EFE)

Ante la incertidumbre que se plantea, son muchos los bancos de inversión que ya han empezado a estudiar la posibilidad de abandonar Londres para mudar su sede a Dublín, Frankfurt o París. En este sentido, los empresarios habrían dado un ultimátum a May para que antes de Navidades especifique los planes de su Gobierno.

En la reunión en el Número 10, el objetivo de la premier era precisamente calmar los ánimos. Pero no ayudó el hecho de el Ejecutivo publicara minutos antes del encuentro dos documentos en los que explora posibles escenarios en materia de comercio y relaciones aduaneras tras el Brexit, entre los que se incluye la posibilidad de abandonar la UE sin sellar un pacto. Acabar las negociaciones sin acuerdo supondría una auténtica pesadilla para City. En cualquier caso, el Libro Blanco aclara que “respondiendo a las llamadas de las empresas a la continuidad, la nueva legislación del Reino Unido [tras el divorcio] reproducirá, en la medida de lo posible, el efecto de las leyes aduaneras de la UE”.

Según May, estos documentos “allanan el camino hacia una legislación que permita al Reino Unido operar como una nación comercial independiente y crear un sistema aduanero innovador, que nos ayude a lograr un comercio con las menores tarifas y barreras posibles al abandonar la UE”. Del mismo modo, el informe sobre comercio confirma que el Reino Unido no podrá aplicar ningún acuerdo con terceros países durante el periodo de transición de unos dos años que se prevé establecer tras el Brexit, en el cual, Londres seguiría sujeto a los dictámenes del Tribunal Europeo de Justicia.

placeholder Rascacielos del banco HSBC en el distrito financiero de Canary Wharf en Londres. (Reuters)
Rascacielos del banco HSBC en el distrito financiero de Canary Wharf en Londres. (Reuters)

Una relación "única y ambiciosa"

“Debemos estar preparados para cualquier eventualidad”, aseguraba May en un discurso pronunciado en Westminster antes de su encuentro con el Consejo Asesor Empresarial donde, una vez más, defendió que la futura relación económica con el bloque debe ser “única y ambiciosa” y no basarse en modelos de cooperación ya existentes como el noruego o el canadiense.

Lo cierto es que la premier llegaba a su encuentro con empresarios más debilitada que nunca. El bochornoso discurso que ofreció la semana pasada en el Congreso Anual del Partido Conservador y el complot organizado por 30 diputados tories pidiendo su dimisión han mermado aún más la poca autoridad que le quedaba tras perder la mayoría absoluta en las generales de junio que ella mismo adelantó. Su imagen es la de una líder a la deriva.

Foto: El secretario de Exteriores, Boris Johnson, tras su conferencia en el congreso del Partido Conservador, en Manchester. (Reuters)

Pero, pese a todo, May debía demostrar -o al menos aparentar- que ella sigue al mando ante la creciente preocupación que existe al respecto en Bruselas, donde este lunes ha comenzado la quinta ronda de negociaciones del Brexit. En el Consejo Europeo del próximo 19 y 20 de octubre, los líderes comunitarios deberán decidir si se pasa a la siguiente fase para tratar la futura relación con Londres, aunque fue especialmente significativo la moción aprobada la semana pasada en el Parlamento Europeo donde se instaba a Reino Unido a hacer primero más concesiones.

Ante el estancamiento de las negociaciones, May ha advertido que "la pelota está en la pista de la UE”. La líder tory considera que ella ya dio un paso importante el mes pasado con el discurso pronunciado en Florencia, donde se comprometió a cumplir con sus obligaciones económicas y propuso el mencionado periodo de transición.

Aunque aquella intervención fue celebrada inicialmente en Bruselas por su espíritu “constructivo”, la falta de detalles hace imposible ahora el avance. “Aunque el progreso no será siempre fácil, si nos aproximamos a estas negociaciones con un espíritu constructivo y de cooperación, podemos demostrar que las predicciones agoreras están equivocadas”, matizó la premier. El problema es que el optimismo no es suficiente para la City.

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