bruselas sigue con atención la crisis catalana

Recetas europeas para Cataluña: del diálogo a la reforma constitucional

Expertos en materia política ofrecen su 'hoja de ruta' para abordar, por parte de la Generalitat y el Gobierno, el conflicto de la independencia de Cataluña

Foto: Eurodiputados posan con una bandera 'estelada' durante el debate pactado por la mayoría de grupos políticos con el enunciado Estado de derecho, Constitución y Derechos Fundamentales en España, a la luz de los acontecimientos en Cataluña&q
Eurodiputados posan con una bandera 'estelada' durante el debate pactado por la mayoría de grupos políticos con el enunciado "Estado de derecho, Constitución y Derechos Fundamentales en España, a la luz de los acontecimientos en Cataluña&q

Europa tiene los ojos puestos en España. De manera oficial, se mantienen las llamadas al diálogo, sin interferir en un conflicto que a todos conviene que se mantenga como un “asunto interno”. Pero la preocupación es palpable tanto en Bruselas como en las capitales europeas, que siguen con atención los movimientos de la Moncloa y la Generalitat.

¿Hay solución para esta crisis? “La única salida es diálogo y acción política. Parece muy obvio, pero no lo es en este momento”, afirma Luk van Langenhove, profesor del Instituto de Estudios Europeos de la Vrije Universiteit Brussel (VUB). El investigador belga es uno de los expertos europeos a los que El Confidencial ha planteado una pregunta clave, en un momento crucial: ¿Cómo pueden España y Cataluña salir de este 'impasse'? Aquí sus propuestas.

Cambio de liderazgo

Bruselas ha mostrado su confianza en que el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, sea capaz de reencauzar la situación. Pero a ojos de Van Langenhove, tanto Rajoy como el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, “se han enrocado en sus posiciones y esto no permite que se negocie, ni que se llegue a compromisos”. “Esto significa que para que haya un diálogo que pueda tener éxito, hace falta tener a otra gente sentada en la mesa de negociaciones”, apunta.

El jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy. (EFE)
El jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy. (EFE)

Camino Mortera-Martinez, experta del Centre for European Reform, defiende que las “personalidades” de ambos políticos hace que “una solución rápida a la crisis sea poco probable”. “Rajoy tiene una tendencia a esconder la cabeza como una avestruz cuando hace frente a cuestiones difíciles de tratar”, asegura.

Elecciones, dimisiones o moción de censura

Marcus Buck, director del Departamento de Ciencias Sociales de la La Universidad Artica de Noruega, lleva años siguiendo de cerca la política española. Y cree que para avanzar hacia una reforma constitucional refrendada por los españoles es posible que sea necesario antes “una moción de censura contra el gobierno de Rajoy.

Ante la crisis catalana, al investigador noruego se le viene a la cabeza la tensión que creó el “plan Ibarretxe” entre el País Vasco y el gobierno central. Este proyecto acabó con la dimisión de su padre, el exlendakari Juan José Ibarretxe, ante la presión creciente de su propio partido, el PNV, recuerda Buck, creando un paralelismo con el posible destino de Puigdemont.

Van Langenhove por su parte, cree que el proceso reformista “solo podría ser posible tras elecciones, tanto en España como en Cataluña”, asegura Van Langenhove. Reconoce, eso sí, que la tensión crea el riesgo de que una convocatoria a las urnas lleve a que se refuercen las posiciones antagónicas, en lugar de facilitar el diálogo.

Mediación

La idea de la mediación no convence a todos los expertos. Alexander Mattelaer, director del departamento de asuntos europeos del Instituto Egmont, cree que lo ideal es que la situación se solucionase dentro de España. Otros, como Van Langenhove creen que sí podría recurrirse a una figura respetada por unos y otros para facilitar el diálogo.

Carles Puigdemont saluda a María Eugènia Gay, decana del Colegio de Abogados de Barcelona, que lidera un plan para iniciar un diálogo entre el Gobierno y la Generalitat. (Reuters)
Carles Puigdemont saluda a María Eugènia Gay, decana del Colegio de Abogados de Barcelona, que lidera un plan para iniciar un diálogo entre el Gobierno y la Generalitat. (Reuters)

En lo que sí hay consenso es en que la Unión Europea no podría actuar como mediadora. “La UE en este momento no tiene mandato para asumir este rol. Así que la única opción es que lo tome un “sabio”, tal como un antiguo jefe de Estado que ambas partes consideren aceptable”, afirma Van Langenhove.

“Más allá de la presión política que puede ser aplicada entre bambalinas, las reacciones llegarán desde los gobiernos europeos, más que de la UE como tal. Si hay una voluntad real tanto del gobierno español como del catalán para aceptar una mediación -liderada por una figura de alto perfil europea- podría ser una vía adelante, pero si la crisis se tensa aún más no creo que haya mucho que el resto de países europeos puedan hacer”, afirma Mattelaer.

Reforma constitucional

Un punto de consenso en los mensajes que llegan desde Europa es la importancia de que se respete el orden constitucional. El respeto al Estado de Derecho es uno de los fundamentos de la Unión Europea. Pero aunque la ley es la ley, esta no es inamovible, recuerdan los expertos. “Por mucho que los españoles quieran a su Constitución, es el momento de cambiarla”, afirma Mortera-Martínez. La investigadora argumenta que urge hacerlo, con consenso social y con un apoyo transversal de las fuerzas políticas.

Buck, por su parte, considera que es necesaria una "hoja de ruta" para avanzar hacia la reforma constitucional. “La propuesta de reforma debería sancionada primero un referendo en toda España y luego habría que celebrar un referendo en Cataluña sobre un nuevo 'estatut', que estuviera ya enmarcado dentro de la nueva Constitución”, afirma Buck, quien recuerda que el Alfredo Pérez-Rubalcaba ya planteó hace años una idea similar.

Este tipo de procesos reformistas no se pueden llevar a cabo de la noche a la mañana y conlleva el riesgo de alimentar los nacionalismos, recuerda Adriaan Schout, experto en asuntos europeos del centro de estudios holandés Clingendael. “Redefinir las relaciones y las devoluciones [de competencias] nunca es fácil y lleva tiempo, siempre hay de fondo tensiones relacionadas con distintos modos de nacionalismo y emociones”, apunta el investigador holandés.

Reforma territorial

Reformar la Constitución, pero ¿para qué? Mortera-Martínez aporta algunas propuestas concretas en un artículo para CER. Por ejemplo, reforzar el rol del Senado para convertirlo en una verdadera cámara de representación territorial. Hoy, en teoría, cumple esa función pero “carece de las competencias necesarias” para ello, explica. También plantea crear un consejo permanente de presidentes regionales, con más peso que las actuales Conferencias de Presidentes de Comunidades Autónomas.

A la hora de reflexionar sobre hasta donde llegar con la reforma territorial, Mortera-Martínez considera que el Gobierno podría apoyarse en expertos externos nacionales e internacionales para explorar puntos sobre los que cimentar el nuevo consenso. “Rajoy podría crear un consejo de mujeres y hombres sabios que lleven a cabo la tarea”, dice.

Pero para que esto funcionase, sería necesario además que Puigdemont y los partidarios de la independencia abandonaran su “retórica beligerante”. “Tendrían que dejar de presentar a Cataluña como la víctima de un gobierno central español […] los partidos pro-independencia tendrían que empezar por involucrarse en un debate público sobrio sobre la relación de Cataluña con España”, añade.

Voluntad

Reza el dicho popular que "para pelear se necesita a dos". Y para dialogar, no es muy diferente.“Para que poder entrar en negociaciones con éxito, los líderes actuales deben abrir abrir cambio y rebajar su tono. Y en esto, tanto Rajoy como Puigdemont tienen una apabullante responsabilidad”, avisa Van Langenhove.

Hay que aceptar que los estados y que la propia Unión Europea cambian, son como ‘seres vivos’

España, que en la Unión Europea es una de las más firmes partidarias del federalismo, podría extraer algunas enseñanzas del método comunitario en reste sentido: la importancia de estar dispuesto a negociar. “Esto no puede ser infravalorado”, avisa Schout, quien también aboga por asumir que las organizaciones políticas evolucionan con el tiempo.

“Hay que aceptar que los estados y que la propia Unión Europea cambian, son como ‘seres vivos’. Esto sucede, por lo que es mejor aceptarlo y gestionarlo que tratar de resistirse a ello ”, explica Schout. Apunta a los casos de Bélgica, que ya va por su sexta reforma constitucional, o al de Reino Unido como ejemplos de países que han ido adaptándose poco a poco a las demandas de sus regiones.

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