¿Qué se juega Europa en las elecciones alemanas?
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¿son "infundadas" las expectativas de bruselas?

¿Qué se juega Europa en las elecciones alemanas?

Las expectativas de cambio son altas, especialmente en Bruselas. Una coalición transversal convendría al sur de la UE más que la tradicional alianza de la CDU/CSU con el Partido Liberal

Foto: Un cartel electoral de la canciller Angela Merkel en Berlín. (Reuters)
Un cartel electoral de la canciller Angela Merkel en Berlín. (Reuters)

Continuidad. Eso es lo que se puede esperar de la política europea de Berlín si, como apuntan todas las encuestas, el bloque conservador de Angela Merkel se impone de forma clara en las elecciones de este domingo. Esto puede ser bueno para los intereses de Alemania, pero no tanto para los de la UE, que necesita de un buen revulsivo tras la crisis del euro, la llegada masiva de refugiados y el varapalo del Brexit.

[Resultados de las elecciones de Alemania por regiones]

Según los últimos sondeos, el bloque conservador que apoya a Merkel, la Unión Cristianodemócrata y la bávara Unión Socialcristiana (CDU/CSU), obtendrá una holgada victoria el domingo y se apuntará entre un 36 y un 38% de los votos, al menos 13 puntos por encima de los socialdemócratas. Gobernará pues, pero tendrá que buscar un socio para formar un Ejecutivo estable en un Bundestag más fragmentado que nunca. Los conservadores alemanes tendrán la sartén por el mango en Berlín. Y también en Europa.

Así las cosas, los expertos prevén pocos cambios en el timón alemán. Oskar Niedermayer, politólogo de la Universidad Libre de Berlín, está convencido de que "la política europea de Alemania no va a cambiar de forma significativa en la próxima legislatura". Paul Nolte, profesor de Historia Contemporánea del Instituto Freidrich Meinecke, cree que en los próximos años se verá una "gran continuidad" en las posiciones del Gobierno alemán en cuestiones clave como el futuro de la eurozona, la respuesta ante la marcha del Reino Unido y la Europa de la seguridad y la defensa.

Foto: Un cartel electoral de Alternativa para Alemania, en Berlín, a finales de agosto de 2017. (Reuters)

Sin golpes de timón

El consenso entre los analistas es que ni los políticos ni los ciudadanos en Alemania tienen apetito de grandes cambios a nivel comunitario. La campaña ha demostrado en parte eso. Europa, a pesar de los grandes retos que tiene por delante el bloque y del papel preponderante de Berlín, ha jugado un papel muy secundario en debates y entrevistas. También entre las preguntas que los ciudadanos, en varios canales de televisión, han hecho a los principales candidatos. La cuestión no levanta pasiones entre los partidos y no decanta votos.

Además, los partidos clave para formar gobierno están de acuerdo en lo esencial. Según Nolte, la CDU/CSU, los socialdemócratas, Los Verdes y los liberales mantienen una "gran sintonía programática". No obstante, la elección de uno u otro socio podría introducir matices en algunas posturas de Berlín, que no alterar las líneas maestras. Los partidos a la izquierda del centro (socialdemócratas y verdes) son claramente más europeístas que los liberales, que mantienen una aproximación más pragmática y reservada ante la UE. Una coalición transversal convendría al sur de la UE más que la tradicional alianza de la CDU/CSU con el Partido Liberal (FDP).

No obstante, no se pueden esperar grandes golpes de timón. No hay más que echar la vista atrás a los últimos doce años y ver la continuidad en las posturas de Berlín. Y durante esas tres legislaturas Merkel ha gobernado de la mano de socialdemócratas (en dos ocasiones) y liberales (una). Tampoco pueden esperarse grandes avances, saltos cualitativos. Merkel es alérgica a los golpes de mano y prefiere trabajar de modo progresivo, para no generar rechazo entre los votantes y nunca quedar en evidencia.

placeholder Angela Merkel junto Emmanuel Macron durante una rueda de prensa en Bruselas. (Efe).
Angela Merkel junto Emmanuel Macron durante una rueda de prensa en Bruselas. (Efe).

Macron y la eurozona

En economía se puede esperar que Berlín apoye, aunque con cierta tibieza, las propuestas integradoras del presidente francés, Emmanuel Macron, para la eurozona. La canciller ya indicó, al principio de la campaña, que la idea de transformar el fondo permanente de rescate, llamado MEDE, en una institución para Europa semejante al Fondo Monetario Internacional (FMI) le parecía una "muy buena idea". "Podría hacernos más estables y permitirnos demostrar al mundo que en la eurozona tenemos todos los mecanismos necesarios para reaccionar bien ante situaciones inesperadas", argumentó. Merkel también dijo entonces que se "puede imaginar" la idea de un ministro de Finanzas para la eurozona, un puesto que serviría para mejorar la coordinación económica y fiscal de los países miembros. Asimismo, no se opuso a un presupuesto común para la zona euro, pero consideró que cualquier transferencia de fondos entre países debía estar ligada a reformas económicas.

El nombre del socio de gobierno podría ser en este caso interesante. El Partido Socialdemócrata (SPD) o Los Verdes serían más proclives a relajar los límites de déficit, a poner en marcha un mecanismo de inversiones comunitarias o a apostar con mayor vehemencia por las propuestas de Macron. En definitiva, a tratar de sacar a Merkel de su europeísmo pragmático ("A Alemania sólo le irá bien a la larga si a Europa le va bien", es uno de sus mantras). Los liberales, por su parte, reforzarían las tesis conservadoras, como que se respete escrupulosamente la consolidación fiscal, y se opondrían a cualquier medida que crean que pueda acabar costando dinero al contribuyente alemán, desde los eurobonos a un fondo de garantía bancario realmente europeo.

En general, pondrían frenos a una mayor integración económica y fiscal porque recelan de ella. Además, el FDP redoblaría la presión de la ortodoxia conservadora sobre el Banco Central Europeo (BCE) para que ponga fin, cuanto antes, a la política monetaria expansiva, que consideran una amenaza para la economía alemana.

En las negociaciones sobre el Brexit, por el contrario, hay una sintonía absoluta entre todos los partidos. Todas las fuerzas con posibilidades de entrar en el próximo gobierno alemán quieren una cooperación estrecha con Reino Unido en el futuro. Pero no a cualquier precio. Ninguno está dispuesto a permitir que Reino Unido restrinja la entrada de inmigrantes europeos en su territorio sin que esto tenga repercusiones en los flujos comerciales. Si la libertad de movimiento se acaba para las personas, argumentan, también se acabará para los bienes.

placeholder Un mitin de campaña de Martin Schulz en Colonia, Alemania. (Reuters)
Un mitin de campaña de Martin Schulz en Colonia, Alemania. (Reuters)

La seguridad común y la defensa conjunta del bloque seguirán cobrando relevancia en la próxima legislatura alemana, pero de una forma muy gradual. Con Merkel a la cabeza, Berlín promoverá un aumento de la coordinación entre las distintas fuerzas de seguridad en áreas como la lucha antiterrorista o la protección fronteriza para evitar nuevas oleadas de refugiados y migrantes. Asimismo, buscará avanzar en la llamada Unión de la Defensa, aunque paso a paso, y sin dejar nunca de lado a la OTAN. En este último aspecto logrará mayores avances con los liberales, que como la CDU/CSU quieren elevar el gasto militar y que además ven oportunidades para la industria armamentística alemana. Con socialdemócratas y verdes le resultará más difícil, ya que no quieren que Alemania dedique a Defensa el 2% de su producto interior bruto (PIB). No obstante, estas dos fuerzas apoyan de forma sistemática todas las misiones del ejército alemán en el extranjero.

Expectativas infundadas

Visto el gran consenso entre los partidos con posibilidades de gobierno, la cuestión pendiente para el resto de Europa es si el continuismo es una opción. Y muchos analistas consideran que no. La UE se encuentra en una situación mucho mejor que hace un año en términos políticos, anímicos y económicos. Pero la crisis del euro dejó cicatrices que aún no han cerrado. La de los refugiados se ha resuelto en falso (además de evidenciar una gran fractura este-oeste). Y las negociaciones del brexit no han hecho más que comenzar y llegará un momento que ciertas decisiones pondrán a prueba la unidad entre los 27.

Un reciente informe de la Sociedad Alemana para la Política Exterior (DGAP), un 'think tank', habla de la actual "ventana de oportunidad" para cambios estructurales en Europa con el viento a favor económico y la sintonía pro europea en Berlín y París. Las expectativas son altas, especialmente en Bruselas, que busca el espaldarazo alemán tras un año de transición por las múltiples elecciones que se han producido en el bloque. Según el German Marshall Fund, un centro de estudios, estas esperanzas podrían ser "infundadas". La Alemania de Merkel no es país para cambios.

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