CRISIS DE LA UE, POPULISMO Y REFUGIADOS

Por qué las elecciones alemanas deberían importarte

Puede que las elecciones de este domingo parezcan anódinas comparadas con las de Reino Unido o Francia pero, como europeos, hay cuestiones que deberían parecernos trascendentales

Foto: Simpatizantes de la canciller Angela Merkel durante un mitin de campaña en Schwerin, Alemania. (Reuters)
Simpatizantes de la canciller Angela Merkel durante un mitin de campaña en Schwerin, Alemania. (Reuters)

Reino Unido, Francia, Holanda, Estados Unidos... Los últimos doce meses han estado plagados de procesos electorales dramáticos con resultados imprevistos. Puede que los comicios de este domingo en Alemania generen menos titulares pero no por ello dejan de ser importantes.

El bloque conservador de Angela Merkel (CDU/CSU) mantiene una holgada ventaja en las encuestas, aunque el último sondeo del semanario 'Stern' y la cadena 'RTL' muestra una caída de un punto porcentual (35%), el peor registro desde abril. La victoria de la canciller es segura -el último sondeo concede un 23% de votos al Partido Socialdemócrata (SPD), un 10% a La Izquierda y un 9% para el ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) y el Partido Liberal (FDP)- pero hasta seis partidos pueden acceder al Bundestag. Formar gobierno será, por tanto, una tarea compleja. Mientras, AfD mantiene el rumbo para convertirse en la primera formación ultra que alcanza el Parlamento desde la II Guerra Mundial.

Aunque la campaña esté resultando soporífera hasta para los alemanes, hay varias razones por las que, como europeo, deberías considerar importantes las elecciones de este domingo.

Crisis de la UE y populismo

Una razón obvia: Alemania es la locomotora económica europea y el timonel, junto con Francia, de la política de la Unión. Tal y como sucede con los procesos electorales franceses, durante los meses previos a unos comicios germanos la vida en el Parlamento y la Comisión Europea prácticamente se paraliza. Alemania, por su peso económico y por su visión política, incide decisivamente en la línea general de la política comunitaria y las decisiones pasan por el filtro de Berlín. Alemania también juega un papel clave en las negociaciones del Brexit, en las que tanto Merkel como el candidato socialdemócrata Martin Schulz -expresidente del Parlamento Europeo- son partidarios de la dureza frente a Londres.

En un momento en el que la UE está saliendo de una grave crisis, el peso de Alemania aporta estabilidad en la búsqueda de una orientación para el proyecto comunitario. La tradición de la UE dicta que los periodos de crisis se han convertido finalmente en avances hacia una mayor integración, y el tándem Merkel-Macron comparte la idea de aprovechar esta crisis para avanzar en la unión fiscal y hacia una política económica común, opina José Manuel Sáenz Rotko, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE.

Por otra parte, durante las elecciones en Holanda, Francia y Austria o los referendos en Reino Unido e Italia “hemos estado hablando constantemente del fantasma del populismo. Parece que la campaña alemana cierra ese momento de incertidumbre sobre la deriva política en Europa, como si nos enviara el mensaje de que Europa sigue siendo sensata. Un 9% de populismo (el porcentaje de intención de voto para AfD) es algo limitado, podríamos decir que reconfortante ante los miedos que hemos vivido. Los resultados, si son los que esperamos, darán sosiego tras años de crisis e incertidumbre”, explica.

Inmigración: cambio de paradigma

Al igual que en el resto de Europa, la inmigración es clave en los procesos electorales de Alemania. La integración del millón de refugiados que han llegado al país desde 2015 es la cuestión que más preocupa a los votantes. Merkel sufrió una notable caída de popularidad tras aquel 'verano de los refugiados' pero la canciller logró reponerse, una sorpresa para la mayoría de sus críticos y una pésima noticia para AfD, que ha capitalizado la preocupación existente en parte de la sociedad alemana prometiendo frenar la inmigración y cambiar radicalmente la política de asilo.

Cuestiones como el control de fronteras, las deportaciones, la integración de inmigrantes musulmanes y la política de asilo siguen generando titulares en los medios alemanes. Bajo la sombra del avance de AfD, Berlín ha optado por un endurecimiento legislativo en su política migratoria. Alemania recibió en 2016 a 280.000 peticionarios de asilo, un 68% menos que en el año anterior, principalmente por el cierre de la ruta de los Balcanes y el “acuerdo” de reubicación y reasentamiento de refugiados alcanzado entre la UE y Turquía. Todo un alivio para la canciller.

En cuanto a la inmigración, el bloque conservador de Merkel no establece una cifra límite a la acogida de refugiados pero aboga por estabilizar las llegadas en sus niveles más bajos. En su programa electoral, apuesta por aliviar la presión migratoria atajando sus causas: incrementará la ayuda al desarrollo desde el 3% actual hasta el 3,5% del PIB en el año 2025 y firmará una alianza estratégica con países africanos para cambiar el paradigma en este tipo de inversiones.

El mensaje es sencillo -lo que es bueno para África es bueno para Alemania- pero la idea, ambiciosa: la CDU aboga por un plan Marshall para África, en el que los gobiernos que reciban ayudas se comprometan a destinar los fondos a proyectos rentables para la población. Gerd Muller, ministro de Cooperación Económica y Desarrollo, apuntó durante la conferencia Asociación G20-África que “atender a un ciudadano africano en Europa es 130 veces más caro que hacerlo en su país de origen”.

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