VIAJE OFICIAL DEL MINISTRO A LA ISLA

Deuda externa, 'actividad subversiva' y visita de los Reyes: la agenda de Dastis en Cuba

El ministro de Exteriores español aterriza en La Habana con los negocios en mente. En ambos Gobiernos prevalece el deseo de llevarse bien pese a recientes roces diplomáticos

Foto: Alfonso Dastis saluda al canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, durante su visita oficial a España, en marzo de 2017. (EFE)
Alfonso Dastis saluda al canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, durante su visita oficial a España, en marzo de 2017. (EFE)

Exactamente 415 millones de euros: ese es el capital al que podrán acceder las empresas españolas comprendidas en algunas de las tres categorías que establece el Fondo de Contravalor, un ente financiero bilateral que promete revolucionar los vínculos económicos entre Cuba y España. Ese es uno de los múltiples asuntos que el ministro de Exteriores Alfonso Dastis tendrá que abordar durante su estancia en la capital caribeña, con el objetivo de "palpar si se dan las condiciones para una visita en los próximos meses a más alto nivel". Sería el desenlace esperado de una historia que se inició en 2016, con la derogación de la Posición Común y la asistencia del Rey emérito a los funerales de Fidel Castro.

Dastis aterrizó ayer en el aeropuerto José Martí de La Habana para continuar el trabajo de su antecesor, José Manuel García Margallo, quien el pasado mayo emprendió su segundo y último viaje a la isla. El contexto de ambos encuentros protocolares tiene matices diferentes. Ahora, por ejemplo, no se han producido las tradicionales 'razzias' policiales que mantienen a raya a los líderes de la disidencia interna, aunque un encuentro con los mismos no está en el programa oficial de actividades. Sin embargo, desde el punto de vista práctico, las prioridades parecen concentrarse en el ámbito empresarial, muy particularmente en los convenios relativos al ya mencionado Fondo de Contravalor.

Su origen se remonta a finales de 2015, cuando el gobierno cubano renegoció con el llamado Club de París el pago de su deuda externa. Habían pasado casi treinta años desde el último desembolso de La Habana, que a mediados de los años ochenta lideró una intensa campaña en contra de tales obligaciones crediticias, a las que consideraba “impagables”. Los profundos cambios internacionales ocurridos desde entonces, y el pragmatismo de la administración del presidente Raúl Castro, se conjugaron para llegar a un punto de consenso, que en definitiva dio por resultado la condonación de 7.731 millones de euros por parte de catorce naciones, entre las que España jugó “un papel muy activo”, según los ministerios de Economía implicados.

Junto a Francia, Japón e Italia, España ha ocupado siempre un asiento de primera fila dentro de ese conjunto de acreedores, con el que la isla llegó a acumular compromisos de pago por más de 10.000 millones de euros. Rusia y Alemania, otros de los principales implicados en el tema, ya habían llegado a acuerdos por separado con las autoridades caribeñas, en tanto Estados Unidos se mantiene al margen, mientras un cambio en su política de embargo no le permita restablecer vínculos comerciales.

Tras los convenios firmados en diciembre de 2015, Cuba quedó comprometida a honrar durante los próximos 18 años los 2.364 millones de euros restantes, bajo diversas formas de transferencia. Entre estas, sobresalen los llamados Programas de Conversión de Deuda (PCD), solución financiera acordada con Madrid para permitir que los pagos de La Habana reviertan en diversas formas de ayuda e incentivos para los empresarios españoles que mantienen negocios con la isla.

Las banderas de Cuba y España a la entrada del ministerio de Exteriores en La Habana, antes de la visita de Margallo, en mayo de 2016. (Reuters)
Las banderas de Cuba y España a la entrada del ministerio de Exteriores en La Habana, antes de la visita de Margallo, en mayo de 2016. (Reuters)

"Productos o servicios españoles"

“Los dos proyectos acordados por el Mineco (Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, de España) y el Mincex (Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, de Cuba) se traducen en un canje de deuda cubana que se crea en un fondo de contravalor de 415 millones de euros (cifra total de deuda condonada por ambos programas)”, explica en un artículo académico Lourdes Dávalos León, abogada del Área de Derecho Mercantil del Despacho Uría Menéndez, en su sede de Madrid.

Estos días, ese capital encuentra destinatarios entre las empresas 100% cubanas que “impliquen provisión o utilización de productos o servicios españoles (…), las empresas de capital mixto hispano-cubano o contratos de asociación económica internacional de nueva creación, o que amplíen un proyecto existente (…) o las empresas de capital 100% español (ya sea en modalidad de filial o sucursal de inversor)”. En otras palabras, la práctica totalidad de las corporaciones hispanas asentadas aquí, y sus clientes.

“En los últimos tiempos, Dastis y [Bruno] Rodríguez [el canciller cubano] se han visto en varias ocasiones. Hace solo unos meses el encuentro transcurrió en Madrid. Esta vez será en La Habana y, entre col y col, como decimos por acá, de seguro el canciller español se interesará de primera mano por unas declaraciones de Miguel Díaz-Canel, vicepresidente primero del Consejo de Estado y Ministros, filtradas hacia medios internacionales de prensa, donde se mencionaba a la embajada española, entre otras europeas, como promotoras de ‘una amplia actividad de subversión’”, apunta el analista político Aurelio Pedroso. Se refiere a un incómodo video colgado en YouTube por el grupo opositor Estado de Sats, en el que Díaz-Canel (considerado el probable sucesor de Raúl Castro) lanzó una amplia arenga contraria a las reformas en marcha en la isla durante una reunión en la llamada "Escuela de Cuadros" del Partido Comunista en La Habana.

No obstante, Pedroso insiste en poner los puntos sobre las íes. “A fin de cuentas, peores momentos han existido. Las visitas del Rey o Rajoy deberán contribuir a que ambos gobiernos se entiendan mejor, toda vez que entre los pueblos las relaciones han sido como de familia”.

A lo largo de su larga historia común, ya como estados independientes, Cuba y España han sabido mantener una prudente distancia entre la política y los negocios. Incluso durante los difíciles tiempos de la Posición Común Europea, promovida en 1996 por el entonces presidente José María Aznar, hoteleras como Sol Meliá se expandieron hasta dominar hoy casi un tercio de las 65 mil capacidades alojamiento con que cuenta el archipiélago. Otras, se hicieron imprescindibles en la comercialización de alimentos, materiales de construcción y tecnologías diversas.

El presidente Raúl Castro y el vicepresidente primero Miguel Díaz-Canel durante una sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional, el 1 de junio. (Reuters)
El presidente Raúl Castro y el vicepresidente primero Miguel Díaz-Canel durante una sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional, el 1 de junio. (Reuters)

Venezuela baja, España sube

No por casualidad, España concluyó 2016 como el tercer socio comercial de La Habana, con un intercambio económico de 1.300 millones de dólares (1.090 millones de euros); lejos de los dos primeros ocupantes de la lista (China y Venezuela), pero con más del 10% de las exportaciones e importaciones realizadas por la isla en ese periodo (12.600 millones de dólares, 10.065 millones de euros). Vale señalar que entre esos tres países se distribuye el 47,6% de toda la actividad mencionada, pero el caso español tiene el valor añadido de ser la puerta de entrada al mercado europeo, principal punto de destino de los productos cubanos debido a que el embargo cierra la puerta a los Estados Unidos. Otro detalle que no se puede perder de vista es que desde 2014 el intercambio con la “República Bolivariana” ha decrecido más de un 70%, en tanto el que media con Madrid ha aumentado espectacularmente desde un promedio que rondaba los 150 millones de dólares (125 millones de euros) por ejercicio anual.

El relanzamiento de vínculos entre ambas naciones ha tenido este año un marcado sesgo diplomático, partiendo del nombramiento de nuevos –y muy capacitados-- embajadores, el ya mencionado viaje del Ministro de Exteriores cubano a Madrid (con recepciones del Rey y el Presidente de Gobierno, incluidas), y las sesiones de la comisión bilateral que gestiona el Fondo de Contravalor. Según fuentes autorizadas, el próximo paso del proceso deberá ser la visita oficial a La Habana de Mariano Rajoy o el propio Felipe VI, antes de febrero de 2018.

“La inversión extranjera es parte de nuestra economía, es una necesidad”, resaltó poco antes de terminar su período en el cargo el embajador cubano en Madrid, Eugenio Martínez. Sus declaraciones durante el último encuentro Iberoamérica Empresarial, realizado en abril, se centraron en resaltar el crecimiento sostenido del sector turístico (que en los últimos tres años ha progresado a un ritmo promedio del 16%) y el papel protagónico que en él juegan las cadenas españolas, promotoras de diez de los más importantes proyectos del ramo ya aprobados por el gobierno.

Pero los efectos de los Programas de Conversión de Deuda van mucho más allá. Entre las áreas de colaboración que mayor expectativahan despertado sobresalen los tres parques eólicos que se levantarán al oeste de La Habana, en las inmediaciones de la Zona Especial de Desarrollo Mariel, y una posible entrada al escenario nacional de Mercasa, que apoyaría la creación de un mercado mayorista. Todos se traducirán, principalmente, en empleos para ambas orillas del Atlántico.

En su condición de ministro de Exteriores y Colaboración, Dastis tiene claro que su asistencia al Palacio de la Revolución habanero se producirá bajo el signo de los buenos negocios. Incluso las más encontradas posiciones políticas pueden acercarse cuando la calculadora suena.

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