La situación "es más peligrosa que hace 5 años"

"No planees mucho. Golpea rápido. Confía en Alá": así 'teledirige' el ISIS a sus voluntarios

Un reportero hizo creer al grupo yihadista que estaba dispuesto a atentar en Alemania y ha revelado sus métodos. Los últimos ataques en el país se han llevado a cabo de esa forma

Foto: Un policía pasa delante de unas flores depositadas tras un ataque a cuchillo en un tren al sureste de Múnich, en mayo de 2016. (Reuters)
Un policía pasa delante de unas flores depositadas tras un ataque a cuchillo en un tren al sureste de Múnich, en mayo de 2016. (Reuters)

"No planees demasiado. Golpea rápido. Cuanto más tiempo te tomes, más posibilidades hay de que ocurran errores. Tan pronto como el plan básico esté listo, simplemente confía en Alá”. A finales del pasado julio, el reportero Björn Stritzel, del tabloide alemán 'Bild Zeitung', publicó algunos extractos de sus converasciones con milicianos del Estado Islámico mantenidas a través de chats de la aplicación de mensajería Telegram. En coordinación con las autoridades, el periodista se hizo pasar durante meses por un musulmán alemán deseoso de enrolarse al grupo yihadista y perpetrar un atentado en el país centroeuropeo. Así entró en contacto en internet con dos miembros del Estado Islámico situados en Siria. Estos no tardaron en intentar ganar a Stritzel para su guerra santa contra Occidente.

Como narra el reportero sobre sus comunicaciones con los reclutadores yihadistas, que quedaron plasmadas en una serie de reportajes publicados por el tabloide alemán, el Estado Islámico no solo pedía a su potencial voluntario que actuase rápido, sino también que antes de atentar, enviase un vídeo en el que se declarase soldado de ISIS y reclamase el ataque en nombre de Alá. La propaganda es casi tan importante como el terror, la violencia y los muertos.

Ansbach, Wurzburgo, Hamburgo, Berlín. Un atentado suicida con bomba, ataques con hacha y cuchillo, un atropello masivo con un camión de transporte contra un mercado navideño. Trece muertos y casi un centenar de heridos. Este es el macabro recuento de los principales ataques yihadistas que han golpeado Alemania en los dos últimos años. Cuatro maneras diferentes de atentar y dos denominadores comunes: los cuatro atentados fueron posteriormente reivindicados por el Estado Islámico, y los cuatro terroristas eran refugiados convertidos en terroristas que no formaban parte de un grupo organizado, como fue el caso en los últimos ataques yihadistas de París o el reciente episodio terrorista en Cataluña.

¿Por qué Alemania no ha sido hasta ahora escenario de ataques coordinados por grupos formados por varios terroristas? ¿Se debe al trabajo preventivo de las fuerzas de seguridad y de los servicios secretos, a las características de las redes salafistas con presencia en el país o es una mera cuestión del azar? “Si observamos los atentados islamistas hasta ahora en Alemania, nos damos cuenta de que los perfiles de los agresores son muy heterogéneos. Y en la mayoría de ocasiones, todo apunta a que cuando uno de estos lobos solitarios decidió cometer un atentado, ello tuvo más que ver con sus peculiaridades psicológicas que con una organización que estuviera detrás de los ataques”, asegura a El Confidencial Jérôme Endrass, psicólogo forense y director del proyecto Radar-iTE.

Radar-iTE es uno de los instrumentos con los que cuentan los servicios secretos y las fuerzas de seguridad alemanas para prevenir posibles atentados yihadistas. En cooperación con la Universidad de Constanza, la Oficina Federal de Investigación Criminal desarrolló una herramienta que sirve para localizar y controlar a aquellos perfiles que reúnen una serie de características que los convierten en terroristas potenciales. Si una persona con tendencias salafistas muestra además un comportamiento asocial, ha protagonizado acciones violentas, acumula episodios criminales en los archivos policiales y sufre algún tipo de trastorno mental, Radar-iTE advierte a las autoridades sobre su potencial yihadista, y el seguimiento y la vigilancia se activan.

Unos peatones cruzan en la misma zona del atentado con un camión contra un mercadillo en Berlín a finales de 2016. (Reuters)
Unos peatones cruzan en la misma zona del atentado con un camión contra un mercadillo en Berlín a finales de 2016. (Reuters)

10.000 islamistas radicales en Alemania

“Los casos realmente peligrosos se dan cuando alguien llama la atención en diferentes ámbitos”, advierte el director de Radar-iTE. “Por ejemplo, cuando alguien es extremista y al mismo tiempo es asocial, cuando alguien es extremista y al mismo tiempo es sádico, cuando alguien es extremista y al mismo tiempo esquizofrénico. Extremistas, sin otro tipo de peculiaridades que llamen la atención, hay millones en el mundo y no por ello tienen por qué cometer actos violentos. Podemos encontrar sus posiciones como algo malo, pero incluso desde el punto de vista constitucional, está permitido pensar de manera extremista”.

Las tendencias salafistas no bastan, advierte Endrass, para que una persona se convierta en terrorista. Además, el Estado alemán no cuenta con medios suficientes para vigilar constantemente a los alrededor de 10.000 islamistas radicales que los servicios secretos alemanes calculan que hay en el país. Radar-iTE permite, por tanto, optimizar los recursos que las fuerzas de seguridad tienen para intentar evitar nuevos atentados. El instrumento recopila actualmente informaciones de alrededor de 1.000 perfiles susceptibles de convertirse en el futuro en terroristas yihadistas.

"Cuando mayor es el número de implicados en los preparativos de un atentado, más difícil es mantenerlo en secreto y más fácil que se descubra. Y parece que los servicios secretos en Alemania son realmente buenos en la prevención de ataques. Creo que la vigilancia es realmente buena", contesta a El Confidencial Cornelia Lotthammer, de la organización alemana Violence Prevention Network, cuando se le pregunta sobre los porqués de que los últimos atentados yihadistas en Alemania hayan sido hasta ahora cometidos por lobos solitarios y no por grupos organizados que podrían haber dejado más víctimas.

Violence Prevention Network desarrolla un trabajo preventivo en cuatro ámbitos diferentes con jóvenes que muestran tendencias islamistas radicales: en las prisiones, en las escuelas, junto con los trabajadores sociales y en círculos salafistas, en los que intentan introducir procesos de desradicalización. Es lo que Lotthammer llama “vacuna” contra el enrolamiento yihadista.

"Para nosotros es importante que los jóvenes sepan de qué trata el islam. Muy a menudo, la religión es instrumentalizada por los salafistas para sus fines. Y nosotros decimos que no a eso e intentamos explicar a los jóvenes que el islam se puede vivir de otra forma, que tiene otros significados. En todo caso, el islam no significa matar a otras personas", comenta Lotthammer, que subraya que muchos de los trabajadores de su organización son musulmanes. La responsable de Violence Prevention Network considera que no hay sistema de prevención perfecto, pero que su organización sí suele encontrar ciertos elementos comunes compartidos por los candidatos a convertirse en yihadistas: familias desestructuradas, drogas, alcohol, ausencia de padres o madres, desencantos amorosos o sociales, fracaso escolar.

Funcionarios de Berlín trabajan en la zona del atentado perpetrado con un camión contra un mercadillo.
Funcionarios de Berlín trabajan en la zona del atentado perpetrado con un camión contra un mercadillo.

El peligro: el terrorismo autóctono

Y pese a todo, los potenciales o efectivos yihadistas no siempre proceden de familias desestructuradas ni tampoco son mayoritariamente refugiados; también hay conversos al islam radical procedentes de familias integradas socialmente. "La mayoría de perfiles en peligro nacieron en Alemania o al menos se criaron en Alemania. No son refugiados. Casi todos sufrieron un episodio traumático", destaca Cornelia Lotthammer. El llamado 'terrorismo autóctono' parece ser así la principal fuente de peligro para el país.

Las vías de radicalización yihadista son conocidas en Alemania: tanto en internet —a través de foros o chats como los que el reportero Björn Stritzel usó para entrar en contacto con el Estado Islámico— como en mezquitas o círculos salafistas, lugares en los que personas susceptibles de convertirse en terroristas encuentran refugio psicológico y social. El director de Radar-iTE, Jérôme Endrass, califica esta propaganda yihadista de 'dirty bomb' (bomba sucia) que lleva a personas ya de por sí tendentes a la violencia a perpetrar atentados en Europa, que posteriormente son reivindicados y capitalizados por grupos terroristas como Estado Islámico.

Los perpetradores de atentados en suelo alemán se suelen destapar como personas conflictivas o inestables utilizadas por grupos terroristas. Esa parece ser actualmente la principal arma del yihadismo global en Alemania, un país en el que la comunidad musulmana está bien integrada y suele vivir en el centro de grandes ciudades como Berlín, y no en la periferia, como en París, cuyas 'banlieue', aisladas urbanísticamente y con graves problemas estructurales sin atajar, se han convertido en semilleros yihadistas alimentados con jóvenes nacidos y crecidos en Francia.

Pese a la mejor integración de la comunidad musulmana en Alemania en comparación con otros países del entorno, Cornelia Lotthammer advierte: "La situación en Alemania es hoy más peligrosa que hace cinco años, porque se está intentando instalar el terror en Europa. Esa es la estrategia de Estado Islámico después de haber perdido partes del territorio que controlaba en Siria e Irak. El número de personas que salen cada año del país hacia una zona de guerra en Oriente Medio se ha reducido. Lo que están intentando los yihadistas es radicalizar a las figuras susceptibles de activarse como terroristas dentro de Alemania".

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