frustran tramas terroristas en cinco países

Un buen mes contra el terrorismo: atentados abortados, de Indonesia a Oklahoma

Yihadistas que habían camuflado bombas en trituradoras de carne o neonazis que pretendían volar un banco de EEUU por los aires: los desafíos que enfrentan los servicios antiterroristas

Foto: Uno de los detenidos por planear un ataque terrorista en Moscú, Khodzhiev Davlatyor, es conducido a una audiencia judicial. (Efe)
Uno de los detenidos por planear un ataque terrorista en Moscú, Khodzhiev Davlatyor, es conducido a una audiencia judicial. (Efe)

En la actualidad, la sombra del terrorismo se cierne sobre casi todas las regiones del mundo. En medio de este fenómeno de violencia radical, la labor de prevención de los servicios antiterroristas suele pasar desapercibida. Es interesante, sin embargo, echar un vistazo a las cifras proporcionadas por Europol en su informe más reciente: en 2016 hubo más de mil detenidos por delitos de terrorismo en países de la UE, de los cuales 718 estaban vinculados a la yihad violenta. Y de los 142 ataques terroristas registrados por los Estados miembros, solo 47 fueron perpetrados. ¿Qué ocurrió con los otros 95? La mayor parte fueron descubiertos y evitados a tiempo por las fuerzas de seguridad y agencias de inteligencia.

La frecuencia e intensidad de los ataques han obligado a redoblar los esfuerzos e incrementar el nivel de eficacia en los sectores de seguridad y defensa. Los números hablan por sí mismos: en 2014 se planearon 226 ataques en suelo comunitario, frente a los 142 de 2016, registrándose así una caída del 37%. Fuera de Europa, la lucha contra el terrorismo también avanza posiciones. Agosto, en concreto, ha sido un mes excepcional para los servicios antiterroristas. En las últimas tres semanas se han frustrado al menos cinco tramas terroristas en distintas partes del mundo. Estos son algunos de los ejemplos más recientes:

Indonesia: "planeaban un ataque químico"

El 15 de agosto, la unidad de policía antiterrorista detuvo a una célula de cinco yihadistas -miembros de un grupo inspirado en el Estado Islámico- que planeaba un ataque químico en Indonesia contra varios objetivos, entre los que se encontraba el Palacio Presidencial de Yakarta. Los terroristas fueron detenidos en Bandung, capital de la provincia de Java Occidental. Poseían material químico destinado a producir artefactos explosivos de fabricación casera. "Es un tipo de bomba que, cuando explota, el gas afecta gravemente a la piel y es peligroso si una persona lo inhala", dijo el portavoz de la policía, Yusri Yunus.

Entre los arrestados se encuentran una pareja de indonesios deportados por Hong Kong tras ser acusados de defender el terrorismo. La policía confirmó que todos pertenecen al grupo Jamaah Ansharud Daulah (JAD), que juró lealtad al Califato islámico en 2015. JAD es responsable de varios de los últimos atentados en el país. Tres agentes perdieron la vida en un ataque suicida el pasado 24 de mayo en una estación de autobuses de Yakarta. Indonesia, donde la población musulmana representa cerca del 88 % de los 260 millones de habitantes, ha sufrido varios atentados islamistas a lo largo de dos décadas, entre ellos el perpetrado en la isla de Bali en 2002, que causó 202 muertos. Bandung se ha convertido en el centro de la redada antiterrorista en los últimos meses.

Australia: bomba en un avión de Etihad

El 4 de agosto, la policía australiana confirmó que el Estado Islámico había urdido una de las tramas más sofisticadas a las que Australia se había enfrentado jamás en su lucha antiterrorista: dos hombres intentaron colocar un artefacto explosivo en el interior de un avión comercial en el aeropuerto de Sídney. En un principio, los detenidos camuflaron la bomba dentro de un triturador de carne que iba a ser facturado en un vuelo de Etihad Airways. Más tarde, sin embargo, activaron un segundo plan para acoplar un dispositivo químico con una sustancia letalmente tóxica. Los componentes químicos fueron construidos en Australia, pero enviados desde Turquía por miembros del EI.

Australia es un aliado clave de Estados Unidos y ha participado en el combate militar contra el ISIS en Siria. Los servicios de inteligencia australianos ya han frustrado más de diez atentados yihadistas desde 2014, incluyendo el intento del año pasado de hacer explotar una bomba en el centro de Melbourne. Esta semana, una fuente anónima del Gobierno informó que el yihadista más buscado del país, Khaled Sharrouf, ha muerto en Siria durante un bombardeo de la coalición internacional. Sharrouf era conocido por utilizar a sus hijos para campañas de propaganda anti-occidental en las que aparecían con cinturones de explosivos y sosteniendo cabezas decapitadas. Dos de ellos también han fallecido en el bombardeo.

El aeropuerto internacional de Sídney ha adoptado medidas extremadas de vigilancia. (Efe)
El aeropuerto internacional de Sídney ha adoptado medidas extremadas de vigilancia. (Efe)


Rusia: Moscú en el punto de mira

El 13 de agosto, las fuerzas de seguridad rusas detuvieron a cuatro personas vinculadas al Estado Islámico y que planeaban perpetrar atentados en varios puntos de Moscú de gran afluencia, según indicó el Servicio Federal de Seguridad de Rusia. "En la región de Moscú fue desarticulado un grupo terrorista que planificaba llevar a cabo una serie de atentados en lugares de gran afluencia de público, incluidas infraestructuras de transporte y grandes centros comerciales", se afirmó en un comunicado publicado en la página web del FSB.

La nota también señalaba que los ataques habían sido planeados por emisarios del ISIS en Siria, uno de los cuales lideraba el grupo y se encontraba entre los detenidos. Los otros tres arrestados eran un experto en explosivos y dos terroristas suicidas. La detención se produjo durante la redada del FSB en un laboratorio de artefactos explosivos a las afueras de Moscú. Uno de los terroristas era ruso mientras que los otros tres procedían de países centroasiáticos. El pasado julio, el FSB declaró que había arrestado a siete extranjeros -también del centro de Asia- que estaban planeando ataques terroristas en San Petersburgo, donde 15 personas murieron en el atentado del metro en abril.


EEUU: un neonazi en Oklahoma

El 12 de agosto, el FBI arrestó a Jerry Varnell (23), un joven estadounidense que había intentado hacer saltar por los aires un banco de Oklahoma en represalia por las acciones del Gobierno y las instituciones financieras. El detenido llevaba ocho meses siendo investigado y se había inspirado en el atentado de 1995 en esa misma ciudad en el que murieron 168 personas. Al parecer, Varnell había pensado en principio atentar contra el edificio de la Reserva Federal en Washington con un dispositivo similar al usado por Timothy McVeigh en 1995, pero al final eligió las oficinas del BancFirst en el centro de Oklahoma.

Según los fiscales, una de las estrategias de la investigación consistió en poner a Varnell en contacto con un agente encubierto que se hizo pasar por conspirador y acordó ayudarle a construir lo que él creía que se trataba de un explosivo de casi 500 kilos. Los agentes lo arrestaron tras la llamada que Varnell efectuó el sábado confirmando que iba a detonar un dispositivo en una furgoneta aparcado junto a uno de los edificios del BancFirst, ubicado en el centro urbano. Varnell ha sido acusado ante un tribunal de intento de destruir intencionadamente edificio y podría recibir una condena de veinte años de cárcel si es declarado culpable.

El joven detenido, Jerry Varnell, en una foto sin fecha. (Reuters)
El joven detenido, Jerry Varnell, en una foto sin fecha. (Reuters)

Bangladesh: suicida en una celebración patriota

El 15 de agosto, la policía de Bangladesh acabó con la vida de un presunto yihadista que planeaba llevar a cabo un ataque durante la jornada de luto nacional por el asesinato de Sheikh Mujibur Rahman, uno de los padres fundadores de la patria que murió en el golpe militar de 1975. El insurgente detonó los explosivos que portaba durante una redada de las fuerzas de seguridad bangladesíes en el hotel en el que se hospedaba, ubicado a menos de medio kilómetro de donde se realizan los actos conmemorativos.

Según la fuente policial, el fallecido -Saiful Islam- llevaba dos días bajo vigilancia y pertenecía a la formación islamista Jamaatul Mujahidin Bangladesh (JMB). Las autoridades de Bangladesh pusieron en marcha una amplia campaña antiterrorista en julio del año pasado, después de que se produjese un asalto a un restaurante de Dacca que causó 22 víctimas, de nacionalidad extranjera en su mayoría, y que fue reivindicado por el ISIS. En años recientes, el grupo al que pertenecía Saiful Islam ha llevado a cabo ataques contra numerosos activistas de derechos humanos, blogueros y extranjeros que residían en Bangladesh.

Por desgracia, los servicios antiterroristas no siempre llegan a tiempo. Este ha sido el caso de varios países asolados desde hace años por el terrorismo yihadista en su forma más extrema, y que esta semana han sufrido atentados que se han cobrado la vida de más de sesenta personas: 15 en Quetta (Pakistán), 18 en Uagadugú (Burkina Faso) y 27 en Mandari (Nigeria), este último a manos de Boko Haram, grupo responsable de la muerte de más de 20.000 personas desde 2009.

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