los escenarios posibles son múltiples

Qué puede pasar en Venezuela tras las elecciones a la Asamblea Constituyente

Aunque probablemente las consecuencias de esta jornada tardarán algún tiempo en verse, todos coinciden en que se trata de un momento crítico. Pero los resultados están lejos de ser seguros

Foto: La tensión sube en Venezuela horas antes de una polémica elección. (EFE)
La tensión sube en Venezuela horas antes de una polémica elección. (EFE)

Incertidumbre. Puede que no haya palabra que se ajuste más a Venezuela en este momento. Tras la votación para elegir a los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente que reescribirá la Carta Magna, son muchas las incógnitas que se ciernen sobre el país. Aunque predecir lo que pase es tan imposible como vaticinar la lluvia en el Caribe, hay algunos escenarios que podrían darse en solitario o combinados en múltiples formas.

Que no pase nada (aunque esté pasando)

Es decir, que si se instala la Asamblea Nacional Constituyente, sustituya a la actual Asamblea Nacional (AN) y haya un poder por encima de todos los poderes y todo quede a disposición del chavismo. No pasaría “nada” porque, de facto, eso ya está pasando. De distintos modos, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia ha anulado cada decisión del parlamento opositor, el Consejo Nacional Electoral ha anulado el proceso de referéndum revocatorio, se postergaron las elecciones a gobernaciones y alcaldías, y se convocaron en un tiempo récord los comicios celebrados este domingo a gusto del presidente Nicolás Maduro. Sería un paso más en un camino que lleva tiempo recorriéndose. Del otro lado, la oposición podría seguir manifestándose. Este viernes, el vicepresidente de la AN Freddy Guevara dijo que las protestas no se habían iniciado por la Constituyente, así que seguirían después de estas elecciones.

Que se creen dos aparatos estatales paralelos

Lo cual ya tiene su germen en la actualidad. Un Gobierno que no reconoce a la Asamblea elegida por los votos y dice que los diputados están en desacato, que busca hacer un juicio a la fiscal general de la República por considerar que tiene demencia, o que pone cargos por encima de otros en manos de opositores, como en el caso de Elías Jaua, a quien Maduro nombró “protector de Miranda” por encima del gobernador Henrique Capriles. Una Asamblea que hace juicio político al presidente y dice que es ilegítimo, que no reconoce las prohibiciones hechas por el Ministerio del Interior de no manifestarse, que nombra nuevos magistrados en sustitución de otros que fueron elegido de un modo, como mínimo, dudoso.

Que haya un golpe de Estado

Es decir, el sueño húmedo de una parte del país, esa que vive de la nostalgia de los tiempos del dictador Pérez Jiménez –que puede que ni vivieran–, que dice que Venezuela “se arregla con un militar que ponga orden”, como si no hubiera ya suficiente verde oliva en el Gobierno, en las instituciones, en todo el país. Para ello debe haber alto mandos con tropa al cargo que estén dispuestos a levantarse, a morder la mano que les da de comer. A quitarse la comodidad creada en 18 años de dádivas al estamento militar.

Un hombre con una bandera venezolana durante un acto de protesta contra el Gobierno, el 29 de mayo de 2017. (Reuters)
Un hombre con una bandera venezolana durante un acto de protesta contra el Gobierno, el 29 de mayo de 2017. (Reuters)

El cuero (piel) seco

Antonio Guzmán Blanco, presidente en tres ocasiones, decía que Venezuela era como un cuero seco, que cuando lo pisan por un lado, se levanta por otro. Y esto puede pasar –como está pasando, como de hecho pasa desde que el llamado Ilustre Americano hizo esta comparación–, a partir del domingo. Que haya zonas insurrectas, otras bajo el control del chavismo, y que el Gobierno trate de reprimir y pisar el cuero en un lado mientras por otro se están levantando en contra. Un país ingobernable.

Que haya una negociación

La política se maneja en varios niveles. Una es la del discurso de cara a los votantes-afines. La otra es la que se hace a puerta cerrada, cuando debería ponerse sobre la mesa qué se juega el país, qué se juegan los venezolanos, a dónde se va sin que se hable. Al parecer, ambos bandos están hablando, buscando un diálogo que acerque posturas. Pero, por el camino que va, los frutos se verán con los miembros de la Constituyente elegidos y sentados.

Que haya una transición

Si el escenario de negociación es complicado, el de transición, que iría un paso más adelante, también. Aunque de ocurrir, ya estarían incluso perfilados sus protagonistas.

La “cubanización”

Casi desde que llegó Hugo Chávez al poder por las urnas se adviertía del peligro que podía suponer para Venezuela, que iban a “convertirse en Cuba”. Son muchas las diferencias históricas, económicas y sociales entre ambos países caribeños, pero no son pocos los que temen que después del 30-J la Constituyente implique la acumulación del poder en una cúpula radical llevada por Maduro en la fachada pero manejada por Diosdado Cabello entre bambalinas. Y que lleve al país a una dictadura: control de las comunicaciones, censura, control de la prensa, detención de adversarios políticos, manejo militar del país, eliminación de leyes o instituciones al libre albedrío, prohibición de entrada o salida del país… Sí. Hay muchas que ya están pasando. Todas, de hecho. Aunque en menor proporción de lo que podría venir. El reto sería controlar un país con tres veces más habitantes que la isla, con una población acostumbrada a estar conectada, en un país que, hasta no hace tanto, tenían prácticamente de todo, con tantos ojos y tantos intereses económicos en juego.

'Alea iacta est'.

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