APENAS 200 PERSONAS ACUDIERON A LA CITA

Marruecos maniobra con éxito para que Melilla no se solidarice con la revuelta del Rif

Las autoridades marroquíes logran que casi nadie acuda a una protesta poniendo al frente a varias figuras discutibles para los habitantes de la ciudad. La mano de Rabat es evidente

Foto: Una imagen de la manifestación del martes, a la que acudieron no más de dos centenares de personas
Una imagen de la manifestación del martes, a la que acudieron no más de dos centenares de personas

¿Cómo conseguir que una manifestación incómoda fracase? Haciendo que la convoquen personajes que suscitan rechazo. Eso es lo que han logrado, el martes en Melilla, un par de personajes afines a las autoridades de Marruecos organizando una marcha solidaria con la revuelta del Rif en la que han participado cuatro gatos, la mayoría procedentes de la vecina ciudad marroquí de Nador.

Una corta mayoría de los 85.000 habitantes de Melilla son originarios del Rif, donde tienen familiares y amigos. Siguen de cerca las protestas de los rifeños, sobre todo en Alhucemas, que empezaron hace nueve meses y se recrudecieron a finales de mayo, sobre todo tras la detención de 184 activistas, muchos de ellos pendientes de juicio por desórdenes públicos o por atentar contra la seguridad del Estado.

Coalición por Melilla (CpM), la principal fuerza de oposición al Partido Popular que gobierna la ciudad, cuyos militantes son bereberes, ha condenado la represión y amagaba con tomar otras iniciativas en la Asamblea de Melilla y, a través de Podemos, en el Congreso de los Diputados. Pronto o tarde se habría echado a la calle para expresar su apoyo a “sus hermanos rifeños”.

Otros se les adelantaron. Yusuf Kaddur, español, presidente de la minúscula Comunidad Islámica Annur, convocó la manifestación esperada para el martes 18. No contactó con otras asociaciones ni partidos para que la iniciativa fuera conjunta. Es verdad que le hubiese resultado difícil sumar adhesiones. A finales de 2010 escribió, por ejemplo, una carta al rey Mohamed VI de Marruecos en la que se declaraba su súbdito y describía a Melilla como una “ciudad ocupada”. Amin Azmani, entonces diputado local socialista, la aireó indignado en la Asamblea de Melilla.

Said Chramti el 30 de abirl en Nador reventando una concentración de los activistas rifeños
Said Chramti el 30 de abirl en Nador reventando una concentración de los activistas rifeños

Kaddur, que preside también la Asociación de Comerciantes del Polígono, dedicada al contrabando autorizado con Marruecos, contó con el apoyo de Said Chramti, de 40 años, un célebre expreso marroquí, que se maneja con destreza en las redes sociales. Hace menos de tres meses Chramti, rodeado de banderas marroquíes y de retratos de Mohamed VI, arremetía en el centro de Nador contra los “secesionistas” del Rif, pero a principios de julio instaba a los melillenses a apoyar a los activistas rifeños.

“Ojalá que participes. Somos todos hermanos sea quien sea el convocante de la manifestación”, rezaba el mensaje que Chramti envió a decenas de políticos y figuras de la sociedad civil melillense. Si algunos tenían dudas de acudir, el audio que les hizo llegar el Grandullón, como le llamaba la policía española a causa de su gran altura, se las quitó.

Figuras "que no merecen crédito"

“No acostumbramos a responder positivamente a invitaciones de asociaciones o personas que no nos merecen crédito”, explicó Mustafa Aberchán, líder del partido bereber CpM, en alusión al dúo Kaddur-Chramti cuando se le preguntó por qué no se unía a la manifestación. Él y buena parte de los melillenses tienen sobrados motivos para desconfiar de Chramti. Éste no puede pisar España porque sería detenido –administró el 18 de septiembre de 2008 una brutal paliza a Vicente Goya, inspector jefe de la frontera- pero vive pendiente de cuanto acontece del otro lado de la valla que rodea Melilla.

A finales de la década pasada y a principios de esta organizó múltiples concentraciones en la frontera internacional de Beni Ensar, toleradas por las autoridades marroquíes, en las que se apedreó a la policía española. En noviembre de 2012 envió a unos chavales a Melilla para que amputaran con una segueta el brazo y la espada de la estatua de Pedro de Estopiñán, el conquistador de la ciudad en 1497, y se lo entregaran en Marruecos. Reivindicó después el acto vandálico exhibiéndose con su “trofeo” en el centro de Rabat.

Said Chramti y el senador Yahya Yahya, ante el mausoleo de Mohamed V, en Rabat, en diciembre, con el brazo y la espada de Pedro de Estopiñán
Said Chramti y el senador Yahya Yahya, ante el mausoleo de Mohamed V, en Rabat, en diciembre, con el brazo y la espada de Pedro de Estopiñán

Chramti fue más allá de lo que le estaba permitido. Profirió amenazas e insultos contra funcionaros marroquíes destinados en la frontera y, en mayo de 2014, un tribunal de Nador le sentenció a 18 meses de cárcel que cumplió íntegramente. Años atrás ya había purgado otra condena de 37 meses por, entre otras cosas, ayudar a la emigración ilegal. Tras su salida de prisión permaneció un tiempo tranquilo, pero sus invectivas contra los activistas rifeños de abril pasado revelaron que estaba al servicio de quienes tratan de sofocar las protestas en Alhucemas.

Él no pudo obviamente acudir a la manifestación del martes en Melilla en cuya primera fila sí estaba el convocante, Kaddur, junto con Rachid Raha, presidente de la Asamblea Mundial Amazig, la cara amable del movimiento berberista en Marruecos. Unas 200 personas, según los organizadores, participaron en la marcha –menos de cien, según una estimación independiente-, la mayoría marroquíes de Nador. Son muy pocos en una ciudad en la que CpM ha congregado a veces más de 3.000 personas.

Hubo hasta prensa marroquí cubriendo la manifestación de Melilla cuyos asistentes coreaban eslóganes exigiendo la liberación de los “presos políticos” rifeños en Marruecos. A una joven se le escaparon algunos gritos resaltando la “marroquinidad” de Melilla, pero rápidamente la mandaron callar.

Otra imagen de la manifestación en Melilla
Otra imagen de la manifestación en Melilla

Kaddur, poco acostumbrado a hacer declaraciones a la prensa, explicó que había convocado por solidaridad porque “hoy son ellos [los represaliados], pero mañana podemos ser nosotros”. Temía, aparentemente, que en largo brazo de las fuerzas de seguridad marroquíes le alcanzase hasta dentro de Melilla. Recordó ante los micrófonos que entre las reivindicaciones de sus “hermanos rifeños” figuran la construcción de un hospital en Alhucemas y “una universidad para pequeños” (sic).

Un nutrido grupo de agentes de la policía municipal y también la nacional, que estuvieron prácticamente ausentes del recorrido de otras manifestaciones, acompañaron el martes al cortejo encabezado por Kaddur que fue incluso sobrevolado por un helicóptero. Su presencia parece indicar la importancia que la delegación del Gobierno y las autoridades de la ciudad autónoma atribuían a la marcha.

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