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La dimisión del jefe del Ejército abre una crisis en el mandato de Macron

Pierre de Villiers mantuvo un largo pulso público con el presidente francés durante una semana por los recortes previstos. Su sustituto será François Lecointre

Foto: Emmanuel Macron y el ya exjefe del ejército francés, Pierre de Villiers. (EFE)
Emmanuel Macron y el ya exjefe del ejército francés, Pierre de Villiers. (EFE)

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha afrontado este miércoles una de sus primeras crisis políticas por la dimisión del jefe del Estado Mayor del Ejército, general Pierre de Villiers, con quien ha mantenido un pulso público durante una semana por los recortes previstos para cumplir en 2017 los compromisos de déficit. El general De Villiers formalizó su renuncia por considerar que con la disminución de fondos anunciada para este año no se ve capaz de mantener el "modelo de ejército en el que cree para garantizar la protección de Francia y de los franceses".

El Gobierno había avanzado a comienzos de mes que en 2017 el Ministerio de Defensa recibirá 850 millones de euros menos de los esperados, dentro de la reducción presupuestaria total de 4.500 millones anticipada para respetar la meta de un déficit inferior al 3 % del Producto Interior Bruto (PIB). De Villiers compareció el pasado día 12 ante la comisión de Defensa de la Asamblea Nacional y algunos de los diputados presentes en esa reunión a puerta cerrada filtraron que estaba decepcionado por las promesas electorales incumplidas y que no tenía intención de que le "jodieran una vez más".

Macron, que desde el inicio de su mandato no ha parado de hacer gestos de cercanía con el Ejército -y de aprovecharse indirectamente de la buena imagen que tiene la institución- reaccionó al día siguiente haciendo uso de su autoridad en un encuentro con la cúpula militar la víspera de la Fiesta Nacional. "Soy vuestro jefe", les dijo. "Sé cumplir los compromisos que he asumido ante nuestros ciudadanos y ante nuestro Ejército. Y no necesito ninguna presión ni ningún comentario".

Una alusión a sus planes, que reafirmó este miércoles, de elevar el peso de la partida para Defensa del 1,8 % del PIB en 2017 al 2 % en el horizonte de 2025, con "un paso significativo" ya en 2018. Según explicó el portavoz gubernamental, Christophe Castaner, De Villiers "se equivoca" al decir que el Ejército no dispone de los medios para cumplir sus funciones, sobre todo teniendo en cuenta que desde 2014 se ha invertido la tendencia de la década anterior de rebaja de fondos y que en 2017 la partida será superior a la de 2016.

Un ministro joven

Para tratar de cerrar la crisis abierta por el exjefe del Estado Mayor del Ejército, cuya dimisión no tiene precedentes en la historia de la V República, nacida en 1958, Macron nombró rápidamente a su sustituto y eligió al general François Lecointre, hasta ahora jefe del gabinete militar del primer ministro. Castaner señaló la "juventud" de Lecointre (55 años) y destacó que es "un héroe reconocido por el Ejército como tal" por su "experiencia de combate", en particular en Bosnia.

La oposición, tanto a la derecha como a la izquierda del Gobierno, no se privó de criticar a Macron por este conflicto y reprocharle que recorte los fondos para el Ejército en un momento en que el país afronta numerosos desafíos tanto en el interior como en el exterior. El senador de Los Republicanos y exministro de Defensa Gérard Longuet, se quejó de que el presidente ha optado por defender al Ministerio de Finanzas "en lugar del Ejército", cuando "el problema es que sobre el terreno el que hace la guerra es el Estado Mayor".

La presidenta del ultraderechista Frente Nacional, Marine Le Pen, denunció en un comunicado que "humillar ante sus tropas" a un hombre como De Villiers" y "dar un tajo el presupuesto de la defensa, pese a que había dado su palabra (de lo contrario) y a los peligros del mundo, no es digno de un jefe de Estado lúcido y responsable".

Desde la izquierda radical, el diputado Alexis Corbière estimó que el general "no hizo más que su deber y la reprimenda presidencial es intolerable", además de subrayar que en el país hay muchos otros grupos que "no aceptan las consecuencias de la austeridad". Macron ya tuvo que afrontar una primera crisis política de entidad a finales de junio por la salida de su Ejecutivo de cuatro ministros que llevaban apenas un mes en el cargo salpicados por investigaciones judiciales.

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