rusia e irán dan por muerto A al Baghdadi

Mosul ha caído pero, ¿dónde está el líder del Estado Islámico?

En mitad del asedio a Raqqa por parte de la coalición internacional, continúan las especulaciones acerca del paradero de Abu Bakr al-Baghdadi, "califa" del Estado Islámico

Foto: Combatientes kurdos del YPG en Raqqa. (REUTERS)
Combatientes kurdos del YPG en Raqqa. (REUTERS)

Se trata de un momento crucial en la lucha contra el ISIS. Los yihadistas han sido expulsados de Mosul, la "capital" del "Califato en Irak", según anunció este domingo el primer ministro iraquí, Haider al Abadi. Mientras, Raqqa, su "capital" en Siria, sigue bajo la ofensiva de las milicias kurdo-árabes apoyadas por EEUU. Los combatientes yihadistas se están replegando hacia la provincia del Éufrates (Wilayat al-Furat), desde donde comenzó su expansión territorial en 2014.

En mitad del asedio a Raqqa, continúan las especulaciones acerca del paradero de Abu Bakr al-Baghdadi, líder de la organización yihadista. La recompensa que ofrece Estados Unidos por su cabeza es de 25 millones de USD, aunque se cree que podría haber fallecido durante un bombardeo de la aviación rusa.

Baghdadi se autoproclamó califa en junio de 2014 tras la toma de Mosul, durante un sermón en la Gran Mezquita de al-Nuri. La proclamación del "califato global" fue grabada en vídeo y se trató de su primera y única aparición pública.

Su último mensaje se trata de una grabación de audio de principios de noviembre de 2016, antes de que comenzara la reconquista de Mosul por parte de la coalición iraquí-occidental. En la grabación, el líder incitaba a combatir a los infieles y hacer correr "ríos de sangre".

Iraquí, de estirpe noble y doctorado en estudios coránicos, Baghdadi se caracterizó desde su juventud por la rigidez con la que observaba las leyes religiosas. Se convirtió al yihadismo salafista tras la invasión americana de Irak en 2003. Estuvo prisionero en un campo de detención estadounidense durante diez meses, donde amplió su red contactos entre la élite del régimen de Sadam y grupos de yihadistas.

Finalmente se unió a la filial de Al-Qaeda en Irak, que se disolvió en 2006, convirtiéndose en el Estado Islámico de Irak. Baghdadi fue ascendiendo de rango hasta ser elegido emir en 2010, a la muerte del anterior líder. Restructuró la organización desde sus cimientos, que en 2013 pasó a denominarse Estado Islámico de Irak y Levante (ISIL).

Como líder de una organización militante global, Baghdadi se ha distinguido de otros dirigentes yihadistas por una serie de atributos únicos: su formación universitaria, sus dotes como mediador y el buen linaje de su familia, unidos a su implacabilidad en combate con el enemigo y a la hora de planificar ejecuciones de civiles en masa. Uno de los hechos más significativos durante su liderato se trató de la ruptura definitiva con Al-Qaeda, cuyo detonante fue su cuestionamiento de la autoridad del sucesor de Bin Laden, Al-Zawahiri.

En los últimos meses ha habido rumores contradictorios. El Ministerio de Defensa ruso declaró que Baghdadi había sido seguramente eliminado en un ataque aéreo de la aviación rusa sobre Raqqa el pasado 28 de mayo. Un representante del gobierno iraní secundó recientemente esta afirmación. Su muerte explicaría por qué en un vídeo difundido desde Raqqa, los combatientes de ISIS se refirieron hace poco a su sheikh (líder) sin mencionar el nombre de Abu Bakr al-Baghdadi.

Efectivos del Ejército iraquí celebran la caída de Mosul con una bandera del Estado Islámico. (Reuters)
Efectivos del Ejército iraquí celebran la caída de Mosul con una bandera del Estado Islámico. (Reuters)

Sin embargo, desde Washington se pone en duda la certeza de estos hechos. La ausencia de información puede interpretarse tanto como una técnica de despiste para esconder la muerte del líder (utilizada previamente por Al-Qaeda), como un silencio intencionado para camuflar la huida del "califa" a algún pueblo del desierto donde sería más difícil localizarlo, lejos de Mosul y de las principales zonas de combate.

En los últimos meses, el "Califato" ha sufrido un fuerte revés en su avance territorial. El reclamo de su líder para gobernar como califa está sujeto a la condición de que haya un territorio que gobernar. El ISIS ya ha perdido más del 50% de su territorio en Irak y del 20% en Siria, lo que pone en peligro su soberanía y su legitimidad ante los habitantes del califato.

En el supuesto de que el ISIS sea incapaz de recuperar Mosul y Raqqa, la alternativa es refugiarse en la provincia del Eúfrates, situada entre el pueblo iraquí de Baaj y el pueblo sirio de Albu Kamal. Hisham al-Hashimi, asesor del gobierno iraquí y experto en grupos yihadistas, sostiene que este es el lugar donde con toda probabilidad se está escondiendo Baghdadi.

El gobierno de Irak ha llevado a cabo numerosos ataques aéreos sobre esta zona durante los últimos dos años. En uno de ellos, se confirmó la presencia de Iyad al-Jamili, uno de los combatientes más cercanos al líder. Al-Jamili se encontraba en el pueblo sirio de Albu Kamal junto a otros altos mandos. Además, se ha confirmado la presencia de otros dirigentes yihadistas del ISIS en los alrededores del pueblo.

El Estado Islámico se encuentra aprisionado por el gobierno iraquí al este y las fuerzas kurdas al norte. Si continúa replegándose, se verá obligado a utilizar el desierto como escondrijo desde donde lanzar ataques a los centros urbanos. El nuevo planteamiento militar, por tanto, giraría en torno a la transformación del conflicto en una insurgencia en forma de lucha descentralizada.

En cualquier caso, y basándonos en hechos anteriores, no parece que neutralizar al líder sea suficiente para minar la fortaleza interna del ISIS, puesto que la organización está diseñada de forma que los remplazos de sus dirigentes sean fáciles y rápidos de encajar. Otro factor que debe tenerse en cuenta es el peligro que entrañaría la dispersión de todos los combatientes radicalizados del ISIS si se vieran obligados a huir ante la pérdida de sus últimos territorios, teniendo en cuenta su demostrada capacidad de actuación internacional.

Como dijo el exportavoz del ISIS, al-Adnani, poco antes de ser asesinado en agosto de 2016, la clave de la derrota en el yihadismo no se encuentra en la disminución del territorio ni la muerte de sus líderes, sino en "la pérdida de la voluntad y el deseo de combatir".

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