EL SNP SE QUEDA CON APENAS 35 ESCAÑOS

El órdago escocés descarrila: su desplome electoral impide un nuevo referéndum

El Partido Nacional Escocés pierde 21 escaños en unos comicios que los mismos nacionalistas habían presentado como un plebiscito sobre su plan de celebrar una nueva consulta

Foto: Un hombre filma a la ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, mientras habla a la prensa en Edimburgo tras las elecciones, el 9 de junio de 2017. (Reuters)
Un hombre filma a la ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, mientras habla a la prensa en Edimburgo tras las elecciones, el 9 de junio de 2017. (Reuters)

Los independentistas escoceses de Nicola Sturgeon han sido los otros grandes perdedores de las elecciones generales celebradas en el Reino Unido. La cita se presentaba como un referéndum en sí ante el nuevo órdago separatista lanzado a Westminster. Sin embargo, la pérdida de 21 escaños se ha interpretado como una señal inequívoca de que los escoceses no quieren sacar de nuevo las urnas para valorar su relación con Londres.

En 2014, la región celebró un histórico plebiscito donde el “no” a la independencia se impuso con el 55,3% de los votos, frente al 44,7% de los partidarios de la secesión. El SNP aseguró entonces que aquel voto era uno “único” en una generación. Sin embargo, tras el triunfo del Brexit, la ministra principal escocesa consideró que tenía legitimidad para convocar otro plebiscito y, a principios de este año, anunció la votación de otra consulta para el otoño del próximo año o la primavera de 2019.

Aunque el Parlamento de Edimburgo –donde el SNP cuenta con mayoría– respaldó su propuesta con el apoyo de los Verdes, Theresa May rechazó cualquier tipo de diálogo al respecto hasta completar el Brexit. Y fue entonces cuando, al presentar su manifiesto para estas elecciones, la líder independentista suavizó el tono fijando la fecha del referéndum para el final de la negociación con Bruselas. El pasado mes de mayo, Sturgeon dijo que la votación debería celebrarse “no ahora, sino cuando los términos finales del acuerdo sean conocidos”. Sin embargo, tras el varapalo en las generales sus planes separatistas se han ido al traste.

Si en 2015 el SNP hacía historia consiguiendo 56 de los 59 escaños con los que cuenta la región en Westminster, en estas elecciones generales se ha quedado con 35 asientos. Para más inri, la pérdida de apoyos se debió al impulso del Partido Conservador al norte de la frontera, lo que incrementa aún más la humillación para los separatistas, ya que eran precisamente los 'tories' los que más se oponían a celebrar ahora otro plebiscito.

Tras su gran batacazo, la ministra principal escocesa hizo autocrítica y declaró que era “importante hacer una pausa" para efectuar un análisis de estos resultados y escuchar "al electorado". Asimismo, dijo que Theresa May había perdido “toda la credibilidad” y debía abandonar sus planes de un Brexit duro.

La bandera escocesa y la Union Jack británica en Edimburgo, en marzo de 2017. (Reuters)
La bandera escocesa y la Union Jack británica en Edimburgo, en marzo de 2017. (Reuters)

La cuestión no desaparece

Con todo, insistió en que la "cuestión constitucional" sobre la independencia de Escocia no desaparecerá del panorama político. “Tarde o temprano, todas las partes deberán hacer frente a este asunto, si bien no quiero ir hoy más allá", afirmó Sturgeon, quien rindió también un homenaje a los pesos pesados de su partido que han perdido su escaño. "Sin duda, el asunto del referéndum de independencia ha sido un factor en el resultado de las elecciones, pero creo que ha habido también otros factores", señaló tras las críticas de sus propias filas, donde muchos consideran ahora que haber vuelto a plantear las urnas ha sido un grave error.

Algunas de las pérdidas del SNP han sido especialmente significativas, como la de Angus Robertson, “número dos” de Sturgeon, que no logró revalidar su puesto al quedar por detrás del candidato conservador, Douglas Ross.

Tampoco el que fuera ministro principal de Escocia, Alex Salmond, considerado en su día como “el Braveheart del siglo XXI”, consiguió retener su asiento en Westminster. Su escaño fue arrebatado por la líder del Partido Conservador Escocés Ruth Davidson, quien recalcó tras su triunfo que la idea de un segundo plebiscito independentista estaba "muerta".

Lo cierto es que la figura de esta mujer de 38 años –es la líder más joven que ha tenido la formación al norte de la frontera– es clave para entender el triunfo cosechado por los 'tories' en Escocia en estas generales, donde han ganado 12 escaños más en comparación con 2015. Mientras que el SNP ha conseguido 35 (pierden 21), los 'tories' se han hecho con 13, los laboristas con 7 (6 más) y los liberal demócratas con 4 (3 más).

“Davidson es un perfil realmente interesante y es la gran responsable del cambio de la imagen del partido”, asegura Simon Hix, profesor de Políticas en la prestigiosa London School of Economics. “Es joven, abiertamente homosexual y viene de un 'background' muy diferente al típico candidato 'tory'. Tiene un discurso social liberal y una imagen moderna, más cercana a David Cameron o George Osborne. Este es el tipo de Partido Conservador que funciona en Escocia”, explica a El Confidencial.

Hay un chiste que dice que hay más osos panda en Escocia que diputados conservadores en Westminster. Sí, los 'tories' al norte de la frontera eran considerados como una especie en extinción. Margaret Thatcher les convirtió en 'nasty party' al no tener piedad alguna con el colapso de la industria escocesa y, desde entonces, todo aquel que votaba al “partido inglés” era considerado un traidor. Hasta ahora.

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