el hwasong-12 tiene un alcance de 4.000 km

Corea del Norte afirma que su nuevo misil puede llevar cabezas nucleares

El test de este fin de semana ha causado menos revuelo que los anteriores, pero es el más importante hasta la fecha. Este proyectil puede alcanzar la base estadounidense de Guam

Foto: Kim Jong-un inspecciona el misil Hwasong-12 antes de la prueba. (Reuters)
Kim Jong-un inspecciona el misil Hwasong-12 antes de la prueba. (Reuters)

Los expertos están preocupados. Corea del Norte asegura que el nuevo misil testado este fin de semana es capaz de transportar cabezas nucleares, lo que supondría un gran salto adelante en la escalada de tensión en la región: “La prueba tenía como objetivo verificar las especificaciones tácticas y tecnológicas de los nuevos cohetes balísticos desarrollados capaces de transportar una cabeza nuclear pesada de gran tamaño”, afirma la agencia oficial de noticias norcoreana KCNA. La miniaturización de armas nucleares para poder colocarlas en misiles balísticos –lo que les permitiría lanzar un ataque atómico a gran distancia- es la pesadilla de EEUU, la línea roja que los planificadores en Washington esperan que nunca tenga lugar, y ante la que parecen dispuestos a adoptar medidas drásticas. Y eso mismo es lo que ahora Pyongyang afirma que ha sucedido.

Probablemente se trata de pura propaganda. La mayoría de los especialistas considera que Corea del Norte no logrará esa capacidad al menos hasta 2020. Sin embargo, el nuevo test está siendo estudiado con alarma, puesto que ha puesto de manifiesto los espectaculares avances del programa de misiles de Kim Jong-un, que acudió personalmente a la prueba y abrazó a los científicos responsables del exitoso lanzamiento. Muchos observadores lo consideran, de hecho, la prueba con misiles más importante de todo este año.

“Este es el misil de más largo alcance que Corea del Norte ha probado jamás”, ha declarado Jeffrey Lewis, un experto nuclear del Instituto Middlebury de Estudios Internacionales a la agencia AFP. El proyectil, denominado oficialmente Hwasong-12, fue lanzado hacia una altitud inusualmente elevada para evitar que penetrase en el espacio aéreo de otros países, lo que habría desatado un serio incidente internacional. Según KCNA, alcanzó los 2.111 kilómetros de altura y unos 800 kilómetros de distancia antes de caer en el Mar de Japón, cerca de las costas rusas. No obstante, los analistas creen que si hubiese sido lanzado con una trayectoria estándar podría haber alcanzado los 4.500 kilómetros.

Momento del lanzamiento del Hwasong-12. (Reuters)
Momento del lanzamiento del Hwasong-12. (Reuters)

Putin: "Basta de intimidar a Pyongyang"

“La última prueba de misiles exitosa de Corea del Norte representa un nivel de actuación nunca visto en un misil norcoreano”, afirma John Schilling, uno de los principales especialistas del mundo en este campo, en el portal especializado 38 North. “Parece no solo haber demostrado un misil balístico de rango intermedio que podría permitirles atacar de forma certera la base estadounidense de Guam, sino más importante, puede representar un avance sustancial en el desarrollo de un misil balístico intecontinental”, subraya.

“Dadas las especulaciones de los últimos meses sobre la posibilidad de acciones militares por parte de la Administración Trump para impedir que Pyongyang adquiera dichas armas, el posible test de unos subsistemas de misiles balísticos intercontinentales de esta forma, manteniendo un perfil bajo, podría ser una cobertura norcoreana contra estas posibles acciones”, opina Schilling. De momento, la Casa Blanca se ha limitado a exigir sanciones más severas a nivel internacional.

La prueba también pone en aprietos al recién elegido presidente surcoreano Moon Jae-in, que había prometido un acercamiento con el norte y la apertura de un proceso de diálogo. “El momento es particularmente significativo porque Corea del Sur tiene un nuevo presidente. Ponerle a prueba es parte de lo que va todo esto”, comenta Andrew Thomas, corresponsal de Al Jazeera en Seúl. “También es un signo de que no se sienten intimidados por Donald Trump”, añade.

“Estamos seguros de que Rusia no está muy feliz con la nueva prueba”, ha declarado la Casa Blanca en un comunicado. Sin embargo, el presidente ruso Vladimir Putin ha dicho esta mañana que no considera el test una amenaza para Rusia, y que se debe volver a la mesa de negociaciones con Corea del Norte. También ha pedido el fin de la “intimidación” contra Pyongyang, todo un espaldarazo para el régimen de Kim Jong-un en un momento tan delicado.

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