los comicios se celebrarán el 3 de junio

Culebrón en Malta: el Gobierno adelanta las elecciones por acusación de evasión fiscal

La oposición acusa al primer ministro Joseph Muscat y a su esposa Michelle de ser beneficiarios de una empresa implicada en los Papeles de Panamá. Las protestas no se han hecho esperar

Foto: Una manifestante porta una pancarta durante una protesta contra el primer ministro maltés Joseph Muscat en La Valeta, el 23 de abril de 2017. (Reuters)
Una manifestante porta una pancarta durante una protesta contra el primer ministro maltés Joseph Muscat en La Valeta, el 23 de abril de 2017. (Reuters)

Este relato, que incluye una persecución por las calles empedradas de una ciudad, tiene como escenario una isla bañada por las aguas azules del Mediterráneo. Éste es un país donde se habla una lengua con caracteres únicos y exóticos, una tierra ha sido forjada por órdenes religiosas guerreras y que, en tiempos más recientes, ha sido descrita por muchos como un paraíso… fiscal. La historia no es ficción, sino real, y se desarrolla en Malta, donde la convocatoria este lunes de elecciones anticipadas ha supuesto un nuevo giro de guión en el culebrón político que protagoniza el Gobierno.

“No tengo nada que temer porque la verdad está de mi lado y estoy limpio”. Con estas palabras, el primer ministro maltés, Joseph Muscat, anunció este lunes la disolución del Parlamento nacional y una llamada a las urnas el próximo 3 de junio, casi un año antes de lo previsto. Un golpe de timón para un Gobierno al que las encuestas aún le dan ventaja sobre la oposición, tras semanas en las que la presión ha ido en aumento a cuenta de las tramas desveladas por la filtración de los Papeles de Panamá.

El escándalo salpicó en un primero momento a la mano derecha de Muscat, su jefe de gabinete, Keith Schembri y al entonces ministro de Energía Konrad Mizzi, quienes aparecían en los documentos del panameño Mossack Fonseca como propietarios de sendas offshores. Pero desde hace meses, el principal rival de Muscat, el conservador Simon Busuttil, acusa también al primer ministro y a su mujer de ser los beneficiarios últimos de otra empresa panameña, Egrant. “Es la mayor mentira de la historia política de Malta”, dice Muscat, quien no obstante no ha logrado detener el aumento de la presión sobre el gobierno.

Rusos, iraníes y azeríes

La trama se ha complicado aún más en las últimas semanas. La bloguera Daphne Caruana Galiza aseguró que se había hecho con pruebas que dejaban claro que la esposa del primer ministro, Michelle Muscat, se había beneficiado de la empresa offshore. Aún más, afirmaba que gracias a esta empresa había recibido un millón de dólares de la hija del presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, ahondando en las acusaciones que desde hace tiempo vinculan al matrimonio con Bakú. Caruana Galiza se ha negado en todo momento a publicar las pruebas, mientras los Muscat amenazan con denunciarla, según recogen varios medios malteses.

La bloguera también apunta al banco Pilatus Bank como centro de una trama con largos tentáculos. Afirma que en sus cajas fuertes hay documentos de extrema sensibilidad para el Gobierno. Unas sospechas que, aunque aún no han sido respaldadas por pruebas físicas, han dado mucho que hablar. Especialmente después de que varias personas fueran grabadas por la cadena Net News abandonando el banco cargado de maletines en la misma noche en que se publicaron las acusaciones contra Michelle Muscat. Más tarde, se identificaría a uno de ellos como Seyed Ali Sadr Hasheminejad, el propietario iraní del banco, informa Malta Today.

El caso, que está siendo investigado en sus múltiples facetas, cuenta también con una delatora, supuestamente de nacionalidad rusa, que decidió destapar lo que presenció durante su etapa como empleada en Pilatus Bank en el que -además- habría trabajado en una situación irregular, según recoge The Times of Malta. La entidad, que fue creada poco después de que Muscat llegara al poder en 2013, habría servido también para que el primer ministro y su entorno cobrasen mordidas por proyectos de privatizaciones, de nuevo según Caruana Galiza. Y por la “venta” de pasaportes a extranjeros no europeos adinerados, hasta 700 desde 2014, que han reportado al menos 200 millones a la isla, según Politico.

Joseph Muscat y su esposa Michelle durante un acto de la Commonwealth Londres, en marzo de 2017. (Reuters)
Joseph Muscat y su esposa Michelle durante un acto de la Commonwealth Londres, en marzo de 2017. (Reuters)

La disputa estalla en Bruselas

En medio de este fuego cruzado se adentraron los diputados europeos que investigan el alcance de las filtraciones de los Papeles de Panamá. La misión enviada a Malta en primavera fue recibida con las puertas cerradas. En lugar del cara a cara aceptar el cara a cara propuesto por los diputados, un mensajero persiguió al presidente de la delegación, Werner Langen, por las calles de La Valeta para entregarle en mano una negativa en forma de carta poco amistosa.

En ella, no solo rechazaba comparecer ante los eurodiputados en Bruselas o Estrasburgo, sino que también cargaba contra ellos. El jefe de gabinete de Muscat les acusaba de haberse dejado arrastrar por una campaña de “quienes no se detendrán ante nada, ideando mentiras y falsedades con el único propósito de dañar a este Gobierno y el progreso de este país”. Pese a ello, Langen volvió a la carga, aunque por el momento las llamadas a Muscat y el Gobierno maltés para que colaboren han sido en vano.

Su enroque no ha permitido al Ejecutivo evitar acabar expuestos en Bruselas. La semana pasada, durante un cara a cara entre el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, el vicepresidente primero de la Comisión Europea, Frans Timmermans, y todos los eurodiputados reunidos en pleno, Muscat fue utilizado por el Partido Popular Europeo para acallar las críticas de los socialistas, que exigían que Orban sea expulsado del grupo conservador.

Una cita inoportuna

En un año como 2017, que un país europeo convoque otras elecciones es ya casi anecdótico. Pero el caso de Malta es sui generis. Motivos, hay muchos. Por ejemplo que, en este semestre clave para el futuro del club comunitario, es el país preside el Consejo de la Unión Europea, la institución que reúne a los (aún) Veintiocho Estados miembros.

Más allá de los problemas logísticos que esto pueda ocasionar -que las fuentes diplomáticas e institucionales consultadas por El Confidencial confían en que sean mínimos- la convocatoria electoral en sí no causa una gran tensión en Bruselas. Pero no podría llegar en momento más inoportuno: el 3 de junio. Es decir, poco menos de un mes después de la segunda vuelta de las elecciones francesas, y a cinco días de las británicas, dos citas que sí pueden cambiar el futuro de Europa.

Además, si de aquí al 3 de junio los conservadores del Partido Nacionalista consiguen recuperar los cuatro puntos de desventaja que les dan las encuestas respecto a Muscat, la familia socialdemócrata perdería otra de las pocas jefaturas de gobierno o Estado que le quedan. Justo cuando François Hollande deja el Eliseo, y mientras el checo Bohuslav Sobotka se encamina a sus propias elecciones anticipadas. Esto debilita aún más el tradicional equilibrio de poderes entre los conservadores y los socialdemócratas que había articulado la UE durante décadas, creando una mayor incertidumbre, pero también, margen para que surjan nuevas dinámicas.

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