debate sobre los términos de separación con reino unido

Los líderes europeos respaldan el poder de veto de España sobre Gibraltar tras el Brexit

Los presidentes de los países miembro, salvo Reino Unido, también discutirán por primera vez el futuro de la Agencia Europea de Medicamentos, basada en Londres, y por la que pugna Barcelona

Foto: Rajoy, junto al italiano Paolo Gentiloni, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk y el primer ministro de Malta, Joseph Muscat, en la cumbre de Roma. (EFE)
Rajoy, junto al italiano Paolo Gentiloni, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk y el primer ministro de Malta, Joseph Muscat, en la cumbre de Roma. (EFE)

Hoy se ha celebrado la primera cumbre formal de líderes europeos a Veintisiete, sin Reino Unido. Un sábado. Angela Merkel, François Hollande, Mariano Rajoy y el resto de sus colegas solo convocan reuniones en fin de semana para tratar asuntos ineludibles. La última vez fue la llegada de miles de refugiados, anteriormente se trataba del drama griego y hace más de un lustro se debía a la crisis financiera que arrastró a varios países a rescates para evitar la bancarrota. En la agenda de los Veintisiete solo figura un tema: el Brexit.

Sin urgencias, pero conscientes de la importancia que tiene el proceso para el futuro de la UE, los jefes de Estado y de Gobierno han aprobado este sábado las bases sobre las que los Veintisiete conducirán sus negociaciones. Y en el borrador del texto, al que ha tenido acceso El Confidencial, se incluye una cuestión clave para España: Gibraltar.

“Una vez que Reino Unido abandone la Unión, ningún acuerdo entre la UE y el Reino Unido podrá aplicarse en el territorio de Gibraltar sin un acuerdo entre España y el Reino Unido”, afirma la última versión del texto al que los líderes esperan dar su visto bueno este sábado. En la práctica, supone que España tiene ahora voz y voto sobre el futuro de Gibraltar respecto a su relación con la UE. Un paso que creó un gran malestar en Reino Unido -donde incluso se escucharon referencias bélicas-. Sin embargo, fuentes diplomáticas aseguran que entre los Veintisiete, el asunto no crea ninguna controversia y el apoyo a la posición española es firme.

Barcelona, candidata

Los líderes también discutireron por primera vez el futuro de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) que actualmente se encuentra basada en Londres y que, debido al Brexit, tendrá que ser trasladada a otra ciudad que permanezca dentro de la UE. Una de las principales candidatas es Barcelona, que en su día perdió el pulso con la capital británica para ser su sede. En esta ocasión serán Austria, Holanda y Dinamarca quienes se disputen la EMA con la Ciudad Condal. Fuentes diplomáticas señalaron que la candidatura barcelonesa es muy sólida. Pero apuntaron que si en los próximos meses vuelve a reactivarse la cuestión independentista, esto la perjudicaría.

Una de las candidatas es Barcelona, que en su día perdió el pulso con Londres para ser su sede. Ahora 'peleará' con Austria, Holanda y Dinamarca

Nunca antes se había tenido que reubicar una agencia porque el país de acogida deje de ser miembro de la Unión Europea, por lo que el objetivo es decidir en la cumbre que se celebrará en junio cómo proceder, y bajo qué criterios. En cualquier caso, los Veintisiete tienen claro que hay que hacer el traslado cuanto antes, pese a los obstáculos que ya están surgiendo, como los alquileres ya pagados de las sedes londinenses.

Divorciarse y un nuevo vínculo en dos años

Hay tres cuestiones claves en el documento que se ha aprobado hoy. La primera de ellas deja claro que los Veintisiete pretenden llevar las negociaciones en dos fases: una inicial en la que se discutan los detalles del divorcio con el Reino Unido y una segunda en la que se sellen los términos de la nueva relación que mantenga el país con la UE. Si en un principio se decía que esta última fase no comenzaría hasta que se resolviese la otra, la realidad se ha terminado por imponer: los líderes aceptarán iniciar las discusiones sobre el nuevo acuerdo con Reino Unido cuando haya “suficiente progreso” sobre los términos de separación. Lo que es o no “suficiente” queda en manos de la política, ya que corresponderá a los jefes de Estado y de Gobierno decidirlo llegado el momento, según las fuentes comunitarias. No obstante, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, ha adelantado que espera que para otoño se puede dar el paso.

La primera ministra británica, Theresa May, habla con Donald Tusk, en 10 Downing Street. (EFE)
La primera ministra británica, Theresa May, habla con Donald Tusk, en 10 Downing Street. (EFE)

Ambas partes tienen solo dos años para lograr un nuevo acuerdo, ya que el 29 de marzo de 2019 el Reino Unido dejará de formar parte del club comunitario. El objetivo es lograr evitar un vacío que desencadene un terremoto a ambos lados del Canal de la Mancha, aunque sea con un acuerdo transitorio. Pero son muchos los asuntos que tendrán que ser resueltos antes, algunos de ellos muy espinosos.

Peleados por dinero

El dinero, una de las cuestiones que promete crear más tensiones en las negociaciones, es la segunda cuestión clave del documento. Los Veintisiete lo tienen claro: Reino Unido tiene que pagar todo a lo que se había comprometido, desde programas ligados a los presupuestos multianuales europeos que hasta 2020 alimentan programas de investigación o las becas Erasmus, a las contribuciones al Banco Europeo de Inversión o a la Política Agraria Común.

La posición de países como Francia, Alemania o España es que el país “debe pagar no solo las copas que ha bebido, sino también las que se ha pedido y las que ha dicho que se iba a beber”, según fuentes diplomáticas. Sin embargo, la posición de partida del Reino Unido es “radicalmente opuesta”, por lo que estas prevén que habrá “un choque de trenes” en este punto.

Los ciudadanos no deben pagar por el Brexit

La tercera de las prioridades que discutida este sábado es el modo de asegurar que los ciudadanos británicos que viven en la UE y los europeos que se queden en Reino Unido mantienen sus derechos. Un punto que, en principio, no resulta conflictivo. La dificultad llegará a la hora de asegurar que lo que se acuerde en este sentido no se queda en papel mojado. “Es importante que a la hora de la verdad [lo acordado] sea efectivo, que no haya trabas burocráticas imposibles, por ejemplo a la hora de identificar quién es residente y quién no”, apuntaron las fuentes.

Otros tema de calado es el encaje entre Irlanda del Norte e Irlanda una vez el Brexit se materialice. Y Grecia, junto con Chipre, mostrará su preocupación por que el acuerdo con Reino Unido pueda servir de precedente para los turco-chipriotas en un futuro. Además, aunque no están en la agenda, en el ambiente de la cumbre flotarán también las elecciones francesas -cuya segunda vuelta se disputarán Marine Le Pen y Emmanuel Macron el próximo 7 de mayo-. Y también Croacia prevé explicar a sus colegas los problemas que está teniendo a la hora de aplicar los controles fronterizos con sus vecinos no comunitarios.

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