Palm Beach, en guerra: por qué el 'cara a cara' de Trump y Jinping cuesta millones
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se reúnen en su club privado mar-a-lago

Palm Beach, en guerra: por qué el 'cara a cara' de Trump y Jinping cuesta millones

El encuentro será el jueves y viernes. Cada desplazamiento cuesta al erario tres millones de dólares. El condado le ha pasado a Trump la factura: quieren que la pague o que no vuelva

El primer cara a cara entre Donald Trump y el presidente de China, Xi Jinping, empieza con polémica. A un inicio de relación turbulento por el acercamiento del presidente estadounidense a Taiwán o sus reiteradas críticas contra las prácticas comerciales y en materia de seguridad de China, se suman ahora las críticas de los habitantes de Palm Beach del continuo ir y venir de Trump a esta localidad de Florida, donde la familia del presidente de EEUU tiene un club privado, el Mar-a-Lago, donde este jueves tendrá lugar la reunión entre ambos dirigentes.

Conocido ya como 'la Casa Blanca de invierno', los continuos viajes desde Washington a Florida han costado al erario público de Estados Unidos varios millones de dólares y otros tantos al condado de Palm Beach. Allí ha viajado cinco de los 10 fines de semana que han pasado desde que es presidente, y este será el sexto, ya que Trump ha citado a Xi Jinping en Mar-a-Lago, al igual que hizo con el primer ministro japonés, Shinzo Abe, el pasado mes de febrero. El encuentro, que durará hasta el viernes, ha movilizado una vez más a las fuerzas de seguridad del condado, que tienen que realizar horas extra no solo por sus tareas de control y regulación del tráfico, sino para mantener la seguridad en las calles colindantes al club privado del republicano por las continuas manifestaciones. Protestas protagonizadas no solo por los sectores anti-Trumo sino también por algunos vecinos cansados de que Palm Beach se paralice cada fin de semana y el espacio aéreo se cierre durante horas.

Cada desplazamiento, tres millones de dólares

De hecho, según datos ofrecidos por 'Palm Beach Post', la oficina local del 'sheriff' ha gastado más de 1,7 millones de dólares para garantizar la seguridad en los cinco fines de semana que Trump ha pasado allí. Por ello, ya van dos ocasiones, la última esta semana, en que varios congresistas y la alcaldesa de West Palm Beach, Jeri Muoio, le han pasado la factura al equipo de Donald Trump con una relación de los gastos que suponen sus continuos viajes de fin de semana a Mar-a-Lago. Además, le piden que reembolse esa cantidad a las arcas del condado de Palm Beach o no vuelva.

¿Pero qué cuesta cada uno de los desplazamientos de Trump a Mar-a-Lago? Al dinero que desembolsa el condado de Palm Beach hay que sumar el gasto de la seguridad del presidente de Estados Unidos y el desplazamiento, que corre a cuenta de todos los contribuyentes del país. Las cifras se desconocen, ya que no se han facilitado desde la oficina de la Casa Blanca, pero varios medios de EEUU apuntan a que cada viaje de Trump a su club privado de Florida costaría alrededor de tres millones de dólares. En total, el gasto de estos desplazamientos, la mayoría de ellos de carácter privado, habría costado casi 16 millones de dólares.

A estos gastos, se suman también las críticas de los demócratas y varios congresistas y senadores republicanos sobre la opacidad de los fines de semana de Trump en Mar-a-Lago. Con medidas de seguridad extremas, que quedaron en evidencia cuando se filtraron varias imágenes tomadas dentro del club durante la visita de Shinzo Abe, muchos se preguntan si durante su estancia hace algo más que practicar golf, la gran pasión del magnate. Sin embargo, en estos dos días no pisará ninguno de los campos de su club privado ya que al presidente de China, todo un fanático del fútbol, le horroriza el golf, hasta el punto de que en los últimos años ha cerrado varias instalaciones de este deporte por ser un símbolo de la corrupción en el país.

Así es Mar-a-Lago: mármol y mucho dorado

La rimbombante mansión, una adaptación del estilo hispano-morisco en la pequeña localidad de Palm Beach, está valorada en unos 100 millones de dólares y refleja el ostentoso gusto de Trump, con salas llenas de mármol, piedra italiana, azulejos españoles, tapices flamencos, enormes candelabros colgantes, alfombras orientales y frescos europeos. Pululan también el oro y el dorado con paredes forradas con hojas del precioso metal tanto en el salón de baile estilo Luis XIV como en innumerables incrustaciones en columnas, escudos, lámparas, cuadros, jarrones, vajillas y mobiliario en general. Incluso en la grifería de los baños.

El magnate adquirió la mansión por 10 millones de dólares en 1985 para convertirla una década después en un negocio hotelero con 114 habitaciones con vistas al mar o a la laguna Lake Worth, club de playa, 'spa' y campos de golf, críquet, baloncesto y tenis. Desde entonces no han faltado las quejas y polémicas de vecinos y administraciones de este apacible pueblo de multimillonarios, descontentos con el ambicioso desarrollo turístico de Trump e incluso indignados con una enorme bandera de EEUU que sobrepasaba el tamaño permitido.

El exclusivo club privado, con espaciosos jardines y piscinas dispuestas en un terreno de 81.000 metros cuadrados y hasta con tres refugios antibombas, se ofrece para el esparcimiento de los socios a un coste anual de 14.000 dólares y el pago de 100.000 dólares de iniciación, que se ha multiplicado por dos desde que Trump fue elegido presidente de EEUU.

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