Cien años de la abdicación de Nicolás II, el último Zar que gobernó en Rusia
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Cien años de la abdicación de Nicolás II, el último Zar que gobernó en Rusia

Con la abdicación hace un siglo de Nicolás II, el último zar de la dinastía Romanov, Rusia dejó de ser una monarquía, cuyo vacío de poder fue

Con la abdicación hace un siglo de Nicolás II, el último zar de la dinastía Romanov, Rusia dejó de ser una monarquía, cuyo vacío de poder fue aprovechado por los bolcheviques para organizar una revolución y tomar el poder. "El emperador de todas las Rusias es un monarca autócrata, con poderes ilimitados. Se le obedece no por temor, sino por deber; Dios lo ordena", decía el artículo 1 de la ley fundamental del Estado ruso.

Hoy, cien años después, pocos son los rusos que apoyarían la reinstauración de la monarquía y, de hecho, un tercio de ellos aún valora positivamente la labor de dirigentes soviéticos como Lenin o Stalin. El presidente de Rusia, Vladimir Putin, que se encuentra en la cima de una pirámide política presidencialista, en la que la Duma, como en tiempos de Nicolás II, es un órgano puramente consultivo, es visto por los rusos como un nuevo zar, aunque más al estilo de Iván el Terrible o Pedro El Grande.

Al igual que los zares, Putin se apoya en la Iglesia, a la hora de promover los valores tradicionales ante el relativismo moral occidental, y el Ejército, con el que defiende los intereses nacionales, desde Kaliningrado a las Kuriles y desde Crimea a Siria. El trasnochado absolutismo de los zares rusos se volvió insoportable, para sus súbditos y para el resto de países europeos, donde la democracia era moneda corriente.