la "amenaza a los valores", clave en la campaña

¿Por qué Geert Wilders es tan popular en Holanda?

A dos semanas de las elecciones, la propuesta antieuropeísta y antimigratoria que lidera sigue en cabeza en las encuestas. ¿Por qué a los votantes holandeses les seducen sus promesas?

Foto: Geert Wilders, líder del PVV, en una visita a un suburbio de Rotterdam, el 18 de febrero de 2017 (Reuters).
Geert Wilders, líder del PVV, en una visita a un suburbio de Rotterdam, el 18 de febrero de 2017 (Reuters).

A dos semanas de las elecciones en Holanda, la propuesta antieuropeísta y antimigratoria que lidera Geert Wilders sigue en cabeza en las encuestas. ¿Por qué a los votantes holandeses, tradicionalmente liberales, les seducen las promesas del candidato del Partido de la Libertad (PVV)? La "amenaza" para "los valores" nacionales que supone la inmigración procedente de países musulmanes es la principal preocupación para el 86% de los electores, según una reciente encuesta de Ipsos. Y la mayoría argumenta que "ya no cree en los partidos tradicionales" para hacer frente a esta supuesta amenaza.

"Mucha gente tacha a Wilders de racista. Pero no lo es, porque dice que si eres extranjero puedes quedarte en Holanda, solo tienes que cumplir la ley", declara Mariane, una mujer negra procedente de Surinam -antiguamente conocida como Guayana Holandesa, a la 'BBC'.

Ataviado con una gorra roja con la leyenda "Make the Netherlands Great Again", Aad Stovtjesdijk argumenta que ya no se siente seguro en su propio país. "Cuando estás aquí (y eres extranjero) tienes que aceptar ciertos aspectos de nuestra cultura. Por ejemplo, yo soy gay. Tengo novio y ya no puedo caminar con mi novio por la calle agarrados de la mano. No puedo porque no me siento seguro. Y este es un país en el que solía sentirme seguro", dice.

Stovtjesdijk votó en las últimas dos elecciones por el actual primer ministro, Mark Rutte, del Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVD). Ahora, apoyará a Wilders y su programa de 'desislamización' -un conjunto de vagas propuestas que no solo cautiva a los seguidores del PVV sino también a votantes del democristiano CDA o del VVD- "porque ya no creo en Rutte".

"Si votase a los laboristas o por la CDA no harían absolutamente nada. Ya no creo en ellos. Y tengo esperanzas en que Wilders sí logre hacer algo", explica a la BBC un comerciante que ronda los 60 años. "Apoyo a Wilders porque Holanda tiene que ser nuestra de nuevo. No es un país musulmán, no pertenece a ninguna otra religión o creencia en cualquiera de sus formas. Somos holandeses".

La campaña para las elecciones arrancó el pasado sábado con la gran ausencia del propio Wilders, que ha cancelado provisionalmente su participación en debates y actos de campaña por motivos de seguridad. Todo ello tras la detención de un agente de su equipo al que se acusa de filtrar información confidencial a criminales marroquíes que actúan en Holanda. Desde que en 2004 la policía se presentó sin previo aviso en su domicilio para escoltarle, junto a su esposa, a un lugar seguro, Wilders ha vivido en "casas seguras" protegidas las 24 horas del día para evitar ataques de militantes islamistas. Los casi 13 años de reclusión por seguridad no han hecho más que reafirmar sus convicciones: quiere implantar un veto a la inmigración musulmana, cerrar todas las mezquitas del país y prohibir el Corán, que a menudo compara con el 'Mein Kampf' de Adolf Hitler.

Según las últimas encuestas de intención de voto, Wilders quedaría en primera posición, con más de 30 escaños de los 150 que tiene el Parlamento, seguido por el VVD del primer ministro Rutte, quien ya ha rechazado pactar con el candidato del Partido de la Libertad. Sus socios más probables son, según ha declarado, los democristianos del CDA y los progresistas de Demócratas 66. Los sondeos muestran que un Gobierno de coalición necesitará cinco o seis partidos de los 30 que se enfrentan en estos comicios.

Incluso los opositores a Wilders reconocen que su irrupción ha transformado el escenario político de Holanda. "Muchos políticos no comparten sus ideas pero no se han posicionado en contra. Por tanto, este tipo de declaraciones -"voy a encargarme de la escoria marroquí que impone el temor en nuestros barrios" es una de sus últimas promesas- se han convertido en algo más y más habitual-. Creo que nadie les hace frente", opina una joven votante.

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