Una mano amiga inesperada: una ONG judía ayuda a refugiados musulmanes en Austria
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"Todos somos hijos y nietos de refugiados"

Una mano amiga inesperada: una ONG judía ayuda a refugiados musulmanes en Austria

Una pequeña ONG judía se vuelca con los peticionarios de asilo musulmanes. Más allá de recelos, tratan de ayudarles porque saben cómo se sienten. "Somos hijos y nietos de refugiados", aseguran

placeholder Foto: Migrantes y refugiados caminan por una autopista hacia Viena, cerca de Nickelsdorf, Austria (Reuters).
Migrantes y refugiados caminan por una autopista hacia Viena, cerca de Nickelsdorf, Austria (Reuters).

Shalom Alaikum. Parece un juego de palabras construido a modo de provocación. Tratar de entremezclar las fórmulas de saludo de judíos y musulmanes. Dos religiones históricamente enfrentadas por décadas de conflicto en Oriente Medio. Pero no es así. Sino todo lo contrario. Shalom Alaikum ("Paz" en hebreo y "sea contigo" en árabe") es el nombre de una pequeña ONG austriaca, formada principalmente por mujeres judías, para ayudar a instalarse en Viena a los miles de peticionarios de asilo, en su mayoría musulmanes, que han llegado al país con la crisis de los refugiados.

El nombre se le ocurrió a Ronni Nadler, uno de los fundadores de la ONG. Su amiga Golda Schlaff acababa de plantearle la idea de asociarse para hacer algo ante la avalancha de peticionarios de asilo que estaban llegando a su país con intención de cruzar hasta Alemania. Schlaff, judía observante de las que no coge el teléfono durante el Sabbat, creía que era su obligación ayudar al prójimo en necesidad. ¿Y quién más necesitado que aquellas personas que llegaban con lo puesto, después de caminar cientos de kilómetros, desde países destrozados como Siria, Irak y Afganistán?

Eso fue en agosto de 2015. Durante el período más intenso de la avalancha de refugiados que recorrió la Ruta de los Balcanes, la mayor desde la II Guerra Mundial. Cuando llegaban varios miles de personas al día a la frontera austriaca. Ahora, año y medio después, Shalom Alaikum se ocupa, junto a un equipo de trabajadores sociales del Ayuntamiento de Viena, de un albergue de acogida junto al Danubio en el que viven unos cien refugiados. Son 21 familias, de Afganistán, Siria e Irak, principalmente. El Ministerio austriaco de Asuntos Exteriores e Integración acaba de otorgarles el Premio al Logro Intercultural.

Burocracia, boleras y Janucá

Los voluntarios judíos tratan de ayudar a los refugiados a dar sus primeros pasos en un ambiente extraño. "Nuestro objetivo es lograr que su comienzo aquí sea lo más llevadero posible. Y que se sientan bienvenidos", asegura Miriam Tenner, otra de la iniciadoras de la ONG, en una entrevista a la European Jewish Magazine. Ayudan en el papeleo administrativo, consiguen apoyo legal y recolectan ropa y muebles de segunda mano. Pero van mucho más allá. También organizan tardes en la bolera y visitas a museos, gracias a sus contactos en la capital austriaca. También celebran fiestas conjuntamente, ya sea Janucá, la fiesta judía de las luces, o el final del Ramadán, el mes del ayuno musulmán.

Ahora acaban de lanzar una colecta para que Hassan, uno de los jóvenes iraquíes de quienes se ocupan, reúna los 150 euros que le faltan para cursar un intensivo de alemán de cuatro semanas. El refugiado, que aporta la mitad del coste del curso, ha logrado matricularse para el próximo curso en un programa de máster de informática de la Universidad Técnica de Viena. Pero quiere mejorar antes su nivel de idioma, a pesar de que lo habla ya con fluidez tras un año en Austria. Hace poco, después de tensas semanas, lograron también que una joven familia, con la madre embarazada y una niña de once años, no fuesen expulsadas de vuelta a Croacia y pudiesen iniciar los trámites para solicitar asilo en Austria.

placeholder Migrantes y refugiados reciben la comida que les ofrecen unos voluntarios en Salzburgo, Austria (Reuters).
Migrantes y refugiados reciben la comida que les ofrecen unos voluntarios en Salzburgo, Austria (Reuters).

Tenner explica qué les mueve a actuar. "Nuestra fortaleza es que no tenemos ningún plan o agenda. Solo estar ahí como recurso y como amigos para las más de veinte familias a las que estamos acompañando. Hacemos lo que haría un amigo al que se le pidiese ayuda", afirma esta joven empresaria.

Pero la ayuda no fluye en una única dirección. Schlaff recibe clases de árabe de uno de los habitantes del albergue de acogida al que acude casi a diario como voluntaria. Y el pasado 1 de noviembre un grupo de refugiados ayudaron a los miembros de Shalom Alaikum a limpiar losas y arrancar maleza en un antiguo cementerio judío de Viena, ya cerrado y con tumbas de finales del siglo XVIII . La comunidad local, muy mermada en comparación con otras épocas, no da a basto con esta tarea. Los peticionarios de asilo no dudaron en colaborar con los voluntarios cuando estos se lo pidieron. "Lloré de emoción cuando lo vi", recuerda Schlaff.

Superando barreras

Los recelos entre judíos y musulmanes son, para unos y otros, un tópico que poco tiene que ver con su vida diaria. "Cuando te conoces en unas circunstancias tan difíciles, en una situación tan vulnerable y frágil, con apenas un lenguaje compartido, algunas cosas se convierten en más importantes y otras, que podrían parecer barreras, se vuelven pequeñas", señala Tenner.

Schlaff, en una entrevista con el diario "Süddeutsche Zeitung" abunda en esa línea de pensamiento, libre de prejuicios y estereotipos. "Apenas tenemos discusiones políticas. Y casi nunca hay una pelea sobre religión. Lo que a veces nos separa, pero que también nos vuelve a conectar, es el intercambio cultural: ¿Cómo celebráis vosotros, cómo celebramos nosotros? ¿Qué os gusta a vosotros, qué nos gusta nosotros?", explica.

Tenner explica por su parte al rotativo 'Wiener Zeitung' que los refugiados se sienten "simplemente agradecidos por la ayuda" que reciben de la ONG. Sonia Feiger, también miembro de Shalom Alaikum, justifica su postura destacando que muchos judíos tuvieron que huir de sus casas hace 70 años en Europa con el auge del nacionalsocialismo. "No ayudarles significaría ni siquiera intentar que la convivencia funcione. Todos somos hijos y nietos de refugiados y sabemos lo agradecidas que estaban nuestras familias con las personas que les ayudaron", reflexiona.

Pero no todo el mundo comprende que un grupo de judíos se comprometa de esta forma desinteresada con refugiados musulmanes. Algunos miembros de la comunidad judía en Viena no entienden por qué se han volcado así con los peticionarios de asilo. "Es duro decir esto", comienza Tenner, "pero para algunos judíos es un problema que esta gente sea musulmana". No obstante, prosigue, la gran mayoría de su comunidad les apoya. Esto ha quedado ampliamente demostrado en las colectas y mercadillos que han organizado en este último año y medio. Y también en el gran número de voluntarios que imparten clases de alemán y música a los refugiados.

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