su autor es un exespía británico de 52 años

¿Quién está detrás de los papeles de Trump?

Poco se sabe sobre el informe que asegura que el Kremlin podría tener información comprometedora para chantajear al presidente electo. Sin pruebas que lo respalden, Trump asegura que es falso

Foto: Donald Trump, junto al vicepresidente electo, Mike Pence, durante la conferencia de prensa en la Torre Trump, el 11 de enero de 2017. (Reuters)
Donald Trump, junto al vicepresidente electo, Mike Pence, durante la conferencia de prensa en la Torre Trump, el 11 de enero de 2017. (Reuters)

“Soy bastante germofóbico. Créanme”, declaró Donald Trump. El hombre que dentro de ocho días empezará a dirigir la primera potencia mundial rechazaba así la acusación, no probada, de que en uno de sus viajes a Moscú ordenó a un grupo de prostitutas que orinara sobre la cama del hotel donde habían dormido Barack y Michelle Obama.

El equipo cósmico de guionistas que escribe este capítulo de Estados Unidos ha vuelto a dar un giro inesperado, usando un gancho extremadamente endeble: un informe de 35 páginas no verificado, lleno de faltas de ortografía, referido por la CNN y publicado por Buzzfeed, acerca de un supuesto chantaje de Rusia a Trump.

Según este documento, Rusia llevaría cinco años reuniendo material sensible sobre el magnate: desde su comportamiento sexual hasta información financiera, como una supuesta deuda enorme con inversores rusos o su teóricamente maltrecha situación económica. Los párrafos más graves acusan a su equipo de campaña de colaborar activamente con agentes rusos, dando lugares y fechas, para perjudicar a Hillary Clinton y ganar así las elecciones. Ninguna de estas acusaciones ha sido probada.

El informe es obra de una firma de análisis pagada, en campaña, por los adversarios de Donald Trump. Esta firma habría contratado a un exespía británico especializado en Rusia para elaborar un 'oppo research', o expediente comprometedor, sobre Trump. El espía habría filtrado después el documento a varios medios y agencias de espías, y llevaría meses circulando por Washington. Según el 'The Wall Street Journal', se llama Christopher Steele, tiene 52 años y es uno de los dos directores de la agencia Orbis. Él "ni confirma ni desmiente" la información.

Algunas de las fuentes anónimas apuntan al Gobierno ruso, lo cual no coincide con el estrecho control que mantiene el Kremlin sobre sus operaciones a este nivel. “Las fuentes son uno de los aspectos más endebles del informe de Trump”, escribe Luke Harding en 'The Guardian'. “El círculo decisorio de Putin es extremadamente pequeño. Si creemos al autor del informe, él o ella tiene un acceso extraordinario a las figuras en la cúspide del Kremlin. Esto es posible, pero improbable”.

El director del FBI, James Comey, testifica ante el Senado sobre las actividades de Rusia durante las elecciones estadounidenses, el 10 de enero de 2017. (Reuters)
El director del FBI, James Comey, testifica ante el Senado sobre las actividades de Rusia durante las elecciones estadounidenses, el 10 de enero de 2017. (Reuters)

Un informe ignorado anteriormente

El portal de filtraciones Wikileaks aclaró que "no es un informe de inteligencia. Ni el estilo, ni los hechos ni los datos muestran credibilidad". Y el Kremlin se apresuró a tachar la revelación de “absoluta falsedad” destinada a “dañar las relaciones” entre ambos países.

Pese a los agujeros en estilo y contenido, este informe lleva semanas circulando en las alturas del poder americano. Aquí está la rareza. El senador de Arizona, John McCain, ha reconocido que se lo envió al FBI para su revisión y la CNN alega que las cuatro principales agencias de espionaje decidieron enseñárselo a Trump, al presidente Obama y a los líderes del Congreso por su potencial carácter explosivo. Una decisión, según 'The New York Times', “extremadamente inusual”, dada la naturaleza del archivo.

Como escribe Yochi Dreazen en 'Vox.com', ahora existen dos posibilidades: si las acusaciones son verificadas, su carácter gravísimo podría desencadenar investigaciones, una impugnación y minar la presidencia Trump. Si son falsas o no confirmadas, agriará aún más las relaciones de Trump con la inteligencia norteamericana.

Si el informe fuese verificado, dice Dreazen, explicaría la postura favorable de Trump hacia Rusia: sus cumplidos a Vladímir Putin y a su estrategia en Siria; la puerta abierta a reconocer la anexión de Crimea, de no responder, en el marco de la OTAN, a una agresión rusa en Europa; la negación a reconocer el 'hackeo' ruso del Partido Demócrata, pese a la insistencia de la inteligencia americana, o el nombramiento de Rex Tillerson, exCEO de ExxonMobil y cercano a Vladímir Putin, como jefe de la diplomacia.

Una trama de rumores alimentada por el hecho de que Trump aún no ha revelado su declaración fiscal y por tanto nadie sabe cuál es la salud de su imperio.

El secretario de prensa de Trump, Sean Spicer, junto al vicepresidente electo, Mike Pence, durante la rueda de prensa en la Torre Trump, el 11 de enero de 2017. (Reuters)
El secretario de prensa de Trump, Sean Spicer, junto al vicepresidente electo, Mike Pence, durante la rueda de prensa en la Torre Trump, el 11 de enero de 2017. (Reuters)

¿Un cúmulo de falsedades?

La segunda posibilidad, el hecho de que sea todo falso, daría más entidad a las quejas de Trump. El presidente electo ha ridiculizado en Twitter a las agencias que gobernará los próximos cuatro años y que vertebran la seguridad dentro y fuera de Estados Unidos. Ayer las acusó de comportarse como en la “Alemania nazi” por dar pábulo al contenido del informe y tratar, en su opinión, de deslegitimarle.

¿Quién está detrás de los papeles de Trump?

“Creo que fue una desgracia, una desgracia que las agencias de inteligencia permitieran que una información que resultó ser tan falsa viese la luz”, declaró en su conferencia de prensa de ayer, la primera desde julio. “Es algo que habría hecho la Alemania nazi”, añadió.

El presidente electo reiteró durante gran parte del encuentro que las acusaciones son falsas, que él es muy cauteloso allí donde va, y que no tiene ningún tipo de acuerdo, o de deuda, con Rusia. Dio las gracias a los medios que no publicaron el documento y arremetió contra Buzzfeed, “una fallida pila de basura”. Luego se negó a responder al reportero de la CNN y acusó al canal de propagar “noticias falsas”.

El magnate reconoció por primera vez que pudo haber sido Rusia quien pirateó las cuentas de la Convención Nacional Demócrata, y que Putin “no debería de haberlo hecho, y no lo hará. Rusia tendrá mucho más respeto por nuestro país cuando yo esté liderando que cuando lideraba otra gente”, declaró.

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