Colonia se blinda para que no se repita su Nochevieja más negra
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Colonia se blinda para que no se repita su Nochevieja más negra

El año pasado, miles de personas denunciaron haber sido víctimas de robos o agresiones sexuales, en algunos casos a manos de refugiados. Esta vez, las autoridades están preparadas

placeholder Foto: Un policía monta guardia frente a la Catedral de Colonia, el 24 de diciembre de 2016 (EFE)
Un policía monta guardia frente a la Catedral de Colonia, el 24 de diciembre de 2016 (EFE)

Blindada. Así va a celebrar este año Colonia la fiesta de fin de año, una de sus mayores celebraciones junto a carnavales. El objetivo es que, bajo ningún concepto, se puedan reproducir en su centro histórico los incidentes que coparon durante días el pasado enero los titulares de los periódicos de Alemania y también en el extranjero. En los días siguientes se registraron más de 1.200 denuncias por robos, agresiones y acoso sexual en una pequeña zona de la ciudad. Además, apenas dos semanas después del atentado yihadista de Berlín, en el que murieron doce personas, la sombra de un nuevo ataque terrorista contra la multitud se cierne como una amenaza real frente a la que hay que pertrecharse.

El 31 de diciembre del año pasado fue un día negro para Colonia. Y la conmemoración, hoy, del primer aniversario es una prueba para la ciudad alemana. "Todo el mundo tiene que poder festejar, con la debida libertad y seguridad", afirmó la alcaldesa de Colonia, Henriette Reker, al presentar el dispositivo especial diseñado por su gabinete para que la historia no se repita. Nadie tiene que sentirse cohibido en la celebración de fin de año, agregó Reker, "ni por la delincuencia común ni por el terrorismo". El jefe de la policía de Colonia, Jürgen Matthies, explicó por su parte que la seguridad “al cien por cien” no es posible, pero que el plan diseñado para Nochevieja ofrece “el máximo de protección”, acotando “todos los peligros” previsibles. Las agresiones y robos en masa. Y los atentados yihadistas.

Foto: Seguidores del movimiento Pegida muestran una pegatina que reza 'Merkel debe dimitir', durante una protesta en Colonia, el 9 de enero de 2016. (Reuters)

El plan del ayuntamiento de Colonia prevé que algo más de 1.500 agentes -frente a los 150 del año pasado- patrullen en la explanada entre la catedral y la estación central de tren, el epicentro de los incidentes del año pasado. Además, el consistorio ha designado una serie de puntos vulnerables que recibirán asimismo una vigilancia especial. Entre estos lugares se incluyen los puentes de la ciudad, que tradicionalmente se cierran al tráfico para las celebraciones de Nochevieja. Desde allí se lanzan miles de cohetes y fuegos artificiales tras la medianoche.

Además, el ayuntamiento ha instalado varias cámaras de vigilancia en lugares públicos. Por dos motivos. Para poder monitorizar en tiempo real los lugares con mayores aglomeraciones, para detectar posibles problemas en su fase más incipiente. Y también para, en el caso de que se produzcan delitos, para poder identificar a los sospechosos. Uno de los grandes problemas de la oleada de denuncias que siguió a la pasada Nochevieja fueron las dificultades para dar con los culpables. La policía identificó a la mayoría de los agresores como personas del "norte de África y el mundo árabe". Entre los primeros detenidos, había también peticionarios de asilo. Pero, tras doce meses, apenas se han dictado una treintena de sentencias.

placeholder Policías de Colonia registran a un transeúnte durante un chequeo rutinario como parte del nuevo paquete de medidas de seguridad (Reuters)
Policías de Colonia registran a un transeúnte durante un chequeo rutinario como parte del nuevo paquete de medidas de seguridad (Reuters)

Bloques de hormigón contra camiones bomba

Asimismo, se va a sellar contra camiones suicidas el perímetro de las áreas peatonales donde se va a festejar, incluidos los puentes. Con decenas de bloques de hormigón de grandes dimensiones y con camionetas y tanquetas de la policia. Según Matthies, el dispositivo policial incluye también lecciones extraídas del atentado yihadista de Berlín, en el que un camión irrumpió en un mercadillo navideño y embistió a la multitud. "El atentado de Berlín evidenció lo frágil puede ser una festividad", reconoció el jefe de la policía de Colonia.

Por último, el ayuntamiento va a instalar unidades móviles para atender a mujeres que hayan sufrido agresiones sexuales, y se han prohibido los tradicionales petardos y fuegos artificiales en los alrededores de la catedral. Además, alegando que primaba la seguridad pública frente a la libertad de expresión, la ciudad ha prohibido dos manifestaciones contra los refugiados y los incidentes del año pasado. Una la había convocado el ultraderechista Partido Nacional Democrático (NPD), al que el Tribunal Constitucional está estudiando ilegalizar. La otra, la emergente Alternativa para Alemania (AfD), una formación xenófoba y euroescéptica en auge.

La prevención excede el ámbito local. Ciudades de toda Alemania están extremando las medidas de seguridad para evitar sumarse a la lista negra que inició Colonia y para evitar un nuevo atentado en apenas unos días. La policía federal, competente en fronteras, estaciones y aeropuertos, ha desplegado 3.000 agentes en la última noche del año. "Parto de la base que los responsables in situ han tomados este año las medidas necesarias para que no se repitan los hechos" de la pasada Nochevieja, aseveró en declaraciones al grupo mediático Funke, el ministro de Interior alemán, Thomas de Maizière.

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Coches de policía desplegados frente a la Catedral de Colonia, el 24 de diciembre de 2016 (EFE)

1.200 denuncias

La celebración de la última Nochevieja en Colonia quedó marcada por las cerca de 1.200 denuncias que se presentaron en los días siguientes. Más de un 46 por ciento de estas querellas fueron por delitos contra la propiedad, mientras que cerca de un 29 por ciento fueron por delitos sexuales -incluidas al menos tres violaciones- y un 17 por ciento por una combinación de ambos. También se registraron agresiones.

Los hechos provocaron una riada de escándalos. Y por varios motivos. Por un lado, medios y partidos cargaron contra la mala praxis de las fuerzas de seguridad, incapaces de reaccionar ante una situación que les desbordaba. Pero también contra las autoridades de la ciudad, que trataron de tapar el escándalo durante los primeros días. El primer resumen de la noche hablaba incluso de normalidad.

Foto: La canciller alemana, Angela Merkel, visita el lugar del atentado. (EFE)

Pero en una segunda fase se criticó al Gobierno alemán y, en particular, a Angela Merkel. Desde la ultraderecha se acusó a la canciller de ser responsable política de estos hechos, por su política de puertas abiertas en la crisis de los refugiados. Sólo en 2015 habían llegado a Alemania 890.000 peticionarios de asilo.

Merkel tuvo que reaccionar anunciando severas "consecuencias" para los delincuentes. Aseguró que iba a dar una "respuesta adecuada" y contundente a unos hechos "totalmente inaceptables" y que "no son casos esporádicos". A lo largo de este año el Gobierno alemán agilizó el proceso de expulsión de extranjeros que se encuentran en el país de forma irregular. Además, redujo el número de países cuyos nacionales pueden solicitar asilo. Asimismo, aprobó un aumento sustancial del presupuesto de las fuerzas de seguridad para incrementar el número de agentes. Por último, hace apenas unos días, el consejo de ministros aprobó una reforma legal para poder poner más cámaras de vigilancia en espacios públicos.

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