excluirá a los "grupos terroristas"

¿Una paz duradera en Siria? Turquía y Rusia buscan un acuerdo para esta medianoche

El ministro de Exteriores turco anuncia que Ankara ha acordado con Moscú un alto el fuego inmediato, que esperan que entre en vigor hoy mismo, seguido de conversaciones de paz

Foto: Un vehículo militar turco conduce en la localidad de Al Rai, al norte de la provincia de Alepo, el 27 de diciembre de 2016 (Reuters)
Un vehículo militar turco conduce en la localidad de Al Rai, al norte de la provincia de Alepo, el 27 de diciembre de 2016 (Reuters)

Turquía y Rusia han alcanzado un acuerdo para un alto el fuego general en Siria, y trabajan contrarreloj para que entre en vigor hoy mismo a medianoche, según ha informado el ministro de Exteriores turco, Mevlüt Çavusoglu. “Hay dos textos listos sobre una solución en Siria. Uno es sobre una resolución política y el otro es sobre un alto el fuego. Pueden ser implementados en cualquier momento”, ha dicho el jefe de la diplomacia turca en un encuentro con periodistas en el palacio presidencial en Ankara.

¿Es este el acuerdo definitivo que podría suponer el principio del fin de la guerra? Lo único claro es que Rusia y Turquía son dos de las principales potencias valedoras, respectivamente, del régimen de Bashar Al Assad y parte de la insurgencia siria. Si han logrado un pacto respecto al conflicto, que durante los últimos años ha sido el principal motivo de desavenencia entre los regímenes de Vladímir Putin y Recep Tayyip Erdogan -que no obstante cooperan estrechamente en otras áreas, como la energética-, supondría sin duda un primer paso hacia el final de un enfrentamiento armado que ha provocado casi diez millones de desplazados o refugiados, y una cifra de muertos que supera holgadamente el medio millón.

Sin embargo, algunos desafíos importantes permanecen. Para empezar, Çavusoglu ha insistido en que, a pesar de todo, Assad tendría que ceder el poder ante un candidato más aceptable para la oposición. “El mundo entero sabe que no puede haber una transición política con Assad, y sabemos también que es imposible que este pueblo se una alrededor de Assad”, ha dicho el ministro turco. Y, a pesar de que existen importantes indicios de que Putin habría presionado al líder sirio para que se hiciese a un lado y permitiese la emergencia de un nuevo presidente que facilitase los acuerdos de paz, Assad lo ha rechazado categóricamente, y en todo momento Moscú le ha respaldado públicamente.

Los comentarios de Çavusoglu podrían, pues, estar destinados ante todo al consumo interno, como una forma de enmascarar lo que solo cabe calificar de derrota a cámara lenta del bando respaldado por Turquía. Tras la caída de Alepo, en la última semana las tropas turcas han sufrido importantes pérdidas en la localidad siria de Al Bab a manos del Estado Islámico, difíciles de mantener ante la opinión pública turca a largo plazo (además, la semana pasada, el ISIS hizo público un video en el que se veía cómo sus militantes quemaban vivos a dos soldados turcos capturados, aunque el Gobierno turco lo ha calificado de “falsificación”). En cualquier caso, ya en agosto el primer ministro turco Binali Yildirim aceptó que Assad “podría jugar un papel durante la transición”.

El presidente Putin durante su encuentro con el primer ministro turco Binali Yildirim durante un encuentro en el Kremlin, el 6 de diciembre de 2016 (EFE)
El presidente Putin durante su encuentro con el primer ministro turco Binali Yildirim durante un encuentro en el Kremlin, el 6 de diciembre de 2016 (EFE)

El segundo problema es que ambas partes habrían acordado excluir de las conversaciones de paz a “las organizaciones terroristas de Siria”, sin que se haya formulado de forma clara qué grupos entran dentro de dicha etiqueta. Es evidente que para Turquía eso implica vetar la participación del Partido de la Unión Democrática (PYD) y sus milicias YPG, la rama siria del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), una guerrilla kurda que lleva enfrentándose al estado turco desde 1984. La presencia de las YPG en la frontera norte de Siria es lo que ha llevado a Turquía a introducir tropas en dicha región.

Y aunque las YPG cuentan con el respaldo de EEUU, no parecen ser un actor que preocupe demasiado a los rusos, por lo que, a diferencia de conversaciones anteriores donde Washington jugaba un papel más prominente, en esta ocasión todo apunta a que su exclusión estará fuera de toda duda. El propio Assad también parece anticipar una futura actuación contra las entidades autónomas kurdas en el norte de Siria, que ha calificado de “temporales”, por lo que aislar a estas milicias parece ser la mejor opción para Rusia. Del mismo modo, tanto Ankara como Moscú parecen estar de acuerdo en considerar al Estado Islámico una organización terrorista.

Movimientos paralelos

Más problemática es la denominación de grupos yihadistas prominentes como Ahrar Al Sham o el antiguo Frente Al Nusra, que han contado con apoyo de los países del Golfo y, al menos parcialmente, de la propia Turquía, pero que han sido objetivo constante de los bombardeos de la aviación rusa. Hoy mismo, una decena de facciones rebeldes que combaten junto a las tropas turcas en la Operación Escudo del Éufrates han anunciado la creación de un frente común contra Assad, al tiempo que otros comandantes rebeldes afirman no haber sido informados de ningún acuerdo. Sin embargo, si Turquía les retira su apoyo en aras de unas negociaciones de paz, sus opciones se reducirán todavía más.

Se cree que estas futuras conversaciones podrían tener lugar en Astaná, la capital de Kazajistán, donde ya se celebraron negociaciones semejantes de manera infructuosa en 2015. Sin embargo, Rusia se ha negado a confirmar el acuerdo con Turquía. “No puedo responder a esa cuestión ahora mismo. No tengo suficiente información”, ha dicho el portavoz del Kremlin Dmitry Peskov, al ser preguntado al respecto. Patrick Wintour, editor diplomático del diario “The Guardian”, especula con la posibilidad de que Ankara haya hecho público el pacto antes de tiempo.

Miembros del Ejército Sirio Libre frente a una foto de Erdogan en Yarabulus, Siria, el 19 de octubre de 2016 (Reuters)
Miembros del Ejército Sirio Libre frente a una foto de Erdogan en Yarabulus, Siria, el 19 de octubre de 2016 (Reuters)

La revelación se produce horas después de que el presidente Erdogan acusase a EEUU de apoyar al Estado Islámico, en uno de sus famosos exabruptos. “Nos acusan de apoyar al Daesh. Pero ellos dan apoyo a grupos terroristas, incluyendo el Daesh, las YPG, el PYD. Está muy claro. Tenemos evidencias confirmadas con imágenes, fotos y videos”, declaró ayer.

El Departamento de Estado se apresuró a negar la acusación. “No sabemos de dónde sale”, ha dicho hoy su portavoz, Mark Toner, quien sin embargo sí ha admitido el apoyo de Washington a las milicias kurdas. “Damos apoyo táctico a las Fuerzas Democráticas de Siria [SDF, que incluyen a las YPG y a grupos árabes proestadounidenses]. No es ninguna sorpresa, hemos sido muy transparentes sobre ello. Es para ayudarnos a conseguir nuestro objetivo común de derrotar al Daesh”, ha indicado, puesto que las SDF son la fuerza sobre el terreno más eficaz en la lucha contra el Estado Islámico. Toner, no obstante, negó que EEUU esté proporcionando armamento a estos grupos, que podría ser traspasado a la guerrilla kurda del PKK que lucha contra el ejército turco al otro lado de la frontera.

La retórica antiestadounidense de Erdogan se ha endurecido después de que este mes el presidente saliente Barack Obama aprobase una serie de cambios en la Ley sobre Exportación de Armas de EEUU a principios de este mes, para permitir el suministro de armamento a grupos que combaten en Siria, una medida que se cree dirigida a las milicias kurdas. Moscú, sin embargo, sospecha que otras facciones insurgentes podrían beneficiarse del envío de material bélico más sofisticado que permitiese destruir cazas o tanques rusos, por lo que ha calificado la medida de “acto hostil”. “La decisión supone una amenaza directa a nuestras aeronaves de las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia, a otro personal militar ruso y a nuestra embajada en Siria que ha sido repetidamente bombardeada”, afirma el Ministerio de Exteriores en un comunicado.

Pero con unos Estados Unidos cada vez más irrelevantes en el teatro sirio, y con Turquía y Rusia de acuerdo en unir esfuerzos contra el ISIS, los kurdos y los insurgentes “desobedientes”, el final de la primera dimensión del conflicto, la que enfrenta al régimen sirio con la oposición mayoritaria, podría estar realmente al alcance de la mano. Si se logra un acuerdo, lo que venga después, sea lo que sea, será otra guerra diferente.

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