HA OCURRIDO DOS VECES EN LA HISTORIA DE EEUU

¿'Impeachment' a Trump? Cómo su propio partido podría acabar echando al presidente

Muchos creen que el nuevo inquilino de la Casa Blanca dará motivos de sobra para iniciar este proceso legal revocatorio. Pero, si ocurre, no serán los demócratas quienes lo pongan en marcha

Foto: Donald Trump abraza al exalcalde de Nueva York Rudolf Giuliani durante un mitin de campaña en Greenville, Carolina del Norte. (Reuters)
Donald Trump abraza al exalcalde de Nueva York Rudolf Giuliani durante un mitin de campaña en Greenville, Carolina del Norte. (Reuters)

Muchos se han puesto ya a pensar en el 'impeachment' como final de la presidencia de Donald Trump. Incluso a manos de su propio partido. La actitud desafiante y personalista de Trump, no solo frente a la oposición política sino también contra los republicanos y el 'establishment' en general, hace que algunos analistas vean el 'impeachment' no ya como una posibilidad remota, sino como el final anunciado de su mandato. Incluso, aunque todavía no haya jurado su cargo.

El proceso del 'impeachment' de un presidente es, en EEUU, un recurso extremo, costoso (políticamente) y muy poco frecuente. El presidente Andrew Johnson, a finales del siglo XIX, y Bill Clinton, en 1998, fueron ambos sometidos a un 'impeachment': un juicio en el Senado. Pero los dos fueron absueltos. Ningún presidente estadounidense ha sido 'despedido' de su cargo en la historia del país. Nixon dimitió antes de que el proceso se pusiera en marcha.

No es novedad que las búsquedas de la palabra 'impeachment' se disparen en Google después de un resultado electoral. Sí que una petición de la plataforma change.org esté ya pidiendo firmas (lleva más de 56.000 en una semana) o que se hable de 'impeachment' de un presidente que ni siquiera ha jurado el cargo. Donald Trump ha dicho y hecho algunas cosas tan insólitas durante la campaña, y ha dicho que haría algunas cosas tan extremas durante su presidencia, que la hipótesis del 'impeachment' se ha debatido en diferentes medios especializados antes incluso de que fuera el candidato oficial de los republicanos.

Uno de los principales funcionarios legales que trabajó en el 'impeachment' de Clinton, el republicano Bruce Fein, aseguró recientemente en un reportaje del medio 'online' especializado 'Politico' que las posibilidades de que Trump fuera sometido al 'impeachment' en su primer año de mandato eran del 50%. Mejor dicho: Fein consideraba que había un 50% de posibilidades de que Trump cometiera durante este primer año en el cargo alguna ofensa digna de ser considera cargo de 'impeachment'. Que el Congreso de mayoría republicana se animara a plantear el proceso, y que el Senado de mayoría republicana terminara por aprobarlo, es algo que está menos claro. Aunque tampoco es del todo descartable.

Por ejemplo, es algo muy probable para Allan Lichtman, un académico de Washington DC que fue de los pocos que predijeron la victoria de Trump. Ahora ha hecho otra predicción al 'Washington Post': que Trump será sometido a 'impeachment' por los propios republicanos.

Un manifestante a favor de Donald Trump, en Camp Pendleton, Oceanside, California, el 11 de noviembre de 2016. (Reuters)
Un manifestante a favor de Donald Trump, en Camp Pendleton, Oceanside, California, el 11 de noviembre de 2016. (Reuters)

¿Sustituir a Trump por Pence?

Frente a los demócratas, la elección de vicepresidente podría haber dado a Trump una especie de 'seguro anti-impeachment'. "A aquellos en la oposición a los que Trump no les gusta un pelo, les gusta todavía menos Mike Pence. Eso es muy disuasorio", opina Karl Manheim, experto en derecho constitucional de la Loyola Law School de Los Ángeles, que explica que tras un 'impeachment', y si el presidente es condenado y se le echa del cargo, no se celebran nuevas elecciones: el vicepresidente asume el poder y elige un nuevo vicepresidente, que ha de ser aprobado por el Senado.

Mike Pence es, para algunos, el verdadero ultraconservador del 'tique' de Trump en la Casa Blanca, a juzgar por sus políticas contra el aborto o los derechos homosexuales en su mandato como gobernador de Indiana. ¿Echar a un presidente electo de la Casa Blanca, por mucho que te espante, para terminar con uno que, aunque con imagen más presentable, está ideológicamente más a la derecha? Puede ser demasiado riesgo para los demócratas, aunque el desgaste a Trump y al partido republicano les resultara tentador. Es posible incluso que Trump tuviera esto en cuenta a la hora de elegir a Pence.

Pence no protegería a Trump si los republicanos buscaran el 'impeachment'. Con mayoría en las dos Cámaras, no les sería demasiado difícil quitarse de en medio a quien rompió las primarias y les dejó en ridículoPero, en cambio, no le protegería en caso de ser los propios republicanos los que buscaran el 'impeachment'. Con mayoría en las dos Cámaras, no les sería demasiado difícil quitarse de en medio al candidato independiente que les rompió las primarias y les dejó en ridículo, y sustituirlo por uno cercano al aparato del partido y menos impredecible.

Según el artículo II de la sección 4 de la Constitución de Estados Unidos, "el presidente y vicepresidente y cualquier cargo electo de los EEUU serán retirados de su cargo por 'impeachment' en casos de traición, soborno u otros delitos graves y faltas". Ante un término tan vago como 'delitos y faltas', no hay, asegura Manheim, un "consenso determinado, porque no es un término legal, sino político". Solo dos veces en la historia se ha considerado, por parte de la Cámara Baja, que el presidente había cometido dichos delitos. En el caso de Andrew Johnson, que asumió el poder tras el asesinato de Lincoln, se trató de una diferencia muy profunda de pareceres entre este y la Cámara. En el caso de Bill Clinton, como sabemos, tuvo que ver con su supuesta falsedad y obstrucción a la Justicia cuando negó ante todos los estadounidenses que hubiera tenido relaciones sexuales con una becaria.

En ambos casos, el presidente en cuestión tenía a la oposición con mayoría en la Cámara. Y en ambos casos, no se llegó a condenar a ninguno de los dos. O sea, se produjo el 'impeachment': fueron imputados. La mayoría de la Cámara de Representantes consideró que había cargos para llevarlos juicio. Pero después fueron absueltos en el Senado (en ambos casos, sin embargo, por un solo voto).

La decisión de poner en marcha el proceso recae en el Congreso y en un consenso entre los legisladores de que el presidente en cuestión se ha pasado de la raya. En este caso, el presidente del comité judicial de la Cámara pone en marcha una investigación sobre las posibilidades del 'impeachment'. Si el comité así lo valora, plantea al resto de la Cámara de Representantes los cargos del 'impeachment' y la Cámara debate y vota en cada uno de los 'artículos' del 'impeachment', es decir, en cada uno de los cargos. Con una mayoría simple que considere uno solo de los cargos susceptible de 'impeachment', el proceso sale adelante. Digamos que lo que decide el congreso es si imputar al presidente.

Paul Ryan, con Melania Trump, el presidente electo y Mike Pence en Washington, el 10 de noviembre de 2016. (Reuters)
Paul Ryan, con Melania Trump, el presidente electo y Mike Pence en Washington, el 10 de noviembre de 2016. (Reuters)

Hacen falta motivos claros

Una vez imputado, el presidente es sometido a juicio en el Senado. Representado por sus abogados (en ninguno de los dos casos que han existido de 'impeachment' el presidente ha comparecido en persona, aunque podría hacerlo), se enfrenta a la preguntas del fiscal, elegido por la Cámara Baja entre sus representantes. El juez es el jefe del Tribunal Supremo (en este caso, John G. Roberts), y todos los congresistas hacen de jurado. Pero son los senadores los que votan si el presidente debe dejar el cargo. Se necesitan dos tercios de la totalidad del Senado para echar a un presidente del Despacho Oval.

Para que una mayoría de congresistas quiera arriesgarse a un proceso como este, es una ley no escrita que el presidente en cuestión viera su popularidad por los suelos en las encuestas: es necesario que los que apoyen el 'impeachment' vean en ello una oportunidad más que un riesgo.

Y también, claro está, hace falta que Trump les dé motivos evidentes. Seguramente, Trump hará uso de las 'órdenes ejecutivas' para poner en marcha políticas que no cuenten con el apoyo de las Cámaras, pero esto no sería necesariamente causa de 'impeachment'. "El presidente Obama ha puesto en práctica medidas frente a la inmigración a través de órdenes ejecutivas que solo él ha firmado, y lo mismo puede hacer un futuro presidente Trump sin miedo a ser objeto de 'impeachment'. Incluso, aunque algunos se opusieron al uso por parte de Barack Obama de las leyes ejecutivas, por exceder su autoridad, es muy raro que algo así ocurra", opina Marshall Croddy, de la Constitucional Rights Foundation de California. Tampoco en el hipotético caso de que Trump se pusiera, como ha prometido, a deshacer tratados comerciales vitales para la economía de millones de personas. "El presidente no puede anular esos tratados, aunque sí puede presionar al Congreso para que lo haga".

Trump tendría que actuar como presidente igual que lo ha hecho como candidato, y eso, de momento, está por ver. No solo ponerse en contra a la oposición del partido demócrata, que ya lo está, sino a los propios republicanos. Su futuro en la Casa Blanca dependerá mucho de su capacidad de tener a republicanos de diferentes corrientes contentos y no tocar demasiado el 'statu quo'. Si no, sería paradójico que, después de que él mismo amenazara durante la campaña a Hillary Clinton con un 'impeachment' nada más llegar a la Casa Blanca, fuera él quien acabara siendo impugnado. "Nunca ha ocurrido en la historia de este país que ponga en marcha un 'impeachment' el mismo partido que está en el poder", considera Manheim. "Pero quién sabe, están pasando muchas cosas que no habían pasado antes. Muchas cosas que no tienen precedente. Es una época rara para los EEUU".

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