clinton y su rival estarán el martes en la ciudad

Incredulidad en Nueva York: ¿y si Trump, "el bufón de Manhattan", es presidente?

Ya está todo listo. Fuegos en el Hudson si gana Hillary. Champán del Hilton Midtown si gana Trump. Este martes, las dos Américas van a estar a solo unos minutos de distancia

Foto: Votantes de Clinton marchan por el puente de Brooklyn, en Nueva York, el 22 de octubre de 2016. (Reuters)
Votantes de Clinton marchan por el puente de Brooklyn, en Nueva York, el 22 de octubre de 2016. (Reuters)

Ya está todo listo. Los fuegos que iluminarán el cielo del Hudson si gana Hillary. El champán del Hotel Hilton Midtown si gana Trump. Este martes, las dos Américas, como dos Godzillas, van a estar a solo unos minutos de distancia en Nueva York. La policía y el servicio secreto llenarán las calles del centro para evitar colisiones.

Es poco habitual que los dos candidatos vengan del mismo estado. Solo ha ocurrido tres veces en la historia, dos de ellas en Nueva York. La última, en 1944, cuando Franklin Roosevelt fue reelegido frente al neoyorquino Thomas Dewey. Este año, los dos candidatos simbolizan una parte de la que fuera brevemente capital de EEUU. Hillary Clinton, natural de Chicago, encarna la élite progresista. Se graduó en Yale, hizo pinitos en la abogacía social y corporativa, es resabida, competente y competitiva. Lleva 30 años con un pie en Washington y otro en Wall Street, y su agenda de contactos no tiene parangón en el mundo. Hillary no conduce un coche desde 1996.

Su cuartel general está en Brooklyn, el barrio moderno por excelencia. La patria de los jóvenes multiétnicos y educados que viven suspendidos en el éter de las redes sociales. Pertenecen a la famosa 'gran coalición' que dio el poder a Barack Obama y que Hillary intenta revivir como a un Frankenstein, con ayuda de 556 millones de dólares.

Una joven profesional del barrio, que insiste en no dar su nombre, dice que nunca en su vida ha visto semejante desgana electoral. Hace unos días, envió un 'email' a sus tres mejores amigas con diversos enlaces sobre dónde votar, o dónde imprimir una papeleta tipo para entender las opciones en juego. Nueva York no solo vota presidente: vota a miembros del Senado federal y estatal, de la asamblea y de la Cámara de Representantes, además de tres propuestas de ley: para redibujar los distritos del estado, aumentar la transparencia legislativa y permitir la deuda para financiar las escuelas.

Ninguna respondió. “No sé, bueno, la verdad es que nunca hablamos de política; este año diría que los jóvenes están muchos más desmotivados”, declara la profesional.

Trump es el otro Nueva York, el de los ochenta, callejero, suicida, materialista. Su abuelo hizo fortuna con burdeles y cantinas en la 'fiebre del oro'; su padre la amplió con viviendas de alquiler para clase media-baja en Brooklyn y QueensDonald Trump es el otro Nueva York, el de los ochenta, callejero, suicida, materialista. Su abuelo hizo fortuna con burdeles y cantinas en la 'fiebre del oro'; su padre la amplió con viviendas de alquiler para clase media-baja en Brooklyn y Queens. A Donald le correspondía grabar su firma dorada en el 'skyline' de Manhattan.

El editor de 'The New Yorker', David Remnick (élite progresista), dice que Trump siempre ha sido el “bufón oficial semidañino” de la ciudad. Una fuente segura de titulares a cualquier hora; la persona que más portadas ha llenado con todas las actitudes posibles, bancarrotas, divorcios, presunciones sexuales. Omnipresente, febril. No hay nadie con cierto peso en Nueva York que no se haya cruzado con Donald Trump.

El magnate empezó su campaña desde casa, en la Torre Trump de la Quinta Avenida. Pero salvo alguna conferencia puntual, ha dedicado su periplo a recorrer el resto del país: las regiones deprimidas, blancas e industriales, la América, dicen, “olvidada”. Un paisaje diferente al cosmopolitismo narcisista de Nueva York. El único mitin que ha dado Trump en su ciudad ha sido en la postal obrera y blanca que es Staten Island.

Un acto de campaña del grupo Immigrants for Trump, en Nueva York, el 5 de noviembre de 2016. (Reuters)
Un acto de campaña del grupo Immigrants for Trump, en Nueva York, el 5 de noviembre de 2016. (Reuters)

Aunque en Manhattan, si se busca bien, se puede dar con algún seguidor. Jane Magenheim, librera jubilada, residente del Upper West Side, pasea con su chapa de Trump en la chaqueta. “Creerías que por aquí no hay seguidores de Trump, pero sorprendentemente sí que los hay”, dice. “Yo y mi marido llevamos la chapa; de vez en cuando la gente nos para y nos dice: ¡estoy con vosotros!, y eleva los pulgares”.

Una vez, cuenta, una voluntaria pro-Hillary vio la chapa de Magenheim en la calle. Creyendo que era una de las suyas, la invitó a colocarse otra. Magenheim señaló su chapa: “¡Trump!”; “¡Oh, no!”, habría respondido la voluntaria. Dice que Trump representa lo mejor de Nueva York, una ciudad “de alto poder, activa, que piensa en línea recta, con mucha energía”. ¿Y Hillary? “No veo mucho de Nueva York en ella”.

A la tensión de los festejos se une la "amenaza de bajo nivel" del grupo terrorista Al Qaeda. Según el FBI, podría haber intentos de atentado este lunes en Nueva York, Texas y VirginiaLa ciudad está preparada para el clímax, o el anticlímax, de la campaña presidencial más desagradable, pesimista y polarizante de la historia reciente. Miles de personas verán los resultados en las pantallas de Times Square y millones lo verán desde sus casas, probablemente rígidos de terror, sentados en el borde del sofá.

A la tensión de los festejos se une la “amenaza de bajo nivel” del grupo terrorista Al Qaeda. Según el FBI, podría haber intentos de atentado este lunes en Nueva York, Texas y Virginia. El Gobierno reconoce también que podría haber incidentes causados por militantes de extrema derecha que han llamado a vigilar las urnas para evitar un supuesto fraude.

Hillary Clinton dará su discurso en el Javits Center, sobre un escenario con la forma de Estados Unidos, incluidos Alaska y Hawai, y bajo un techo de cristal: el que romperá metafóricamente al convertirse, quizás, en la primera mujer presidenta del país.

Donald Trump, el autoproclamado “campeón” del pueblo, dará su Fiesta de la Victoria en un salón del Hilton, al que solo se puede acceder con invitación especial. Trump se sigue reservando el derecho de no aceptar el resultado electoral.

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