El FBI exonera otra vez a Clinton por el caso de los correos electrónicos
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El FBI exonera otra vez a Clinton por el caso de los correos electrónicos

A dos días de las elecciones más inciertas, Clinton mantiene una estrecha ventaja de cinco puntos, insuficiente para asegurarse la victoria. Estos son los estados que decidirán las elecciones

placeholder Foto: La candidata demócrata, Hillary Clinton, y su rival republicano, Donald Trump. (Reuters)
La candidata demócrata, Hillary Clinton, y su rival republicano, Donald Trump. (Reuters)

Buenas noticias para Clinton. El FBI reitera su determinación de no procesar a la exsecretaria de Estado por el caso de los correos electrónicos tras revisar los nuevos 'emails' encontrados en el ordenador de una de sus asistentes. En una carta al Congreso, el director del Buró Federal de Investigación, James Comey, señala que "no hemos cambiado las conclusiones alcanzadas en julio", cuando determinó que el hecho de que Clinton utilizara un servidor privado para transmitir comunicaciones gubernamentales, entre ellos algunos correos electrónicos con información clasificada, no justificada una imputación de la candidata demócrata.

La decisión del FBI se produce después de que a finales de octubre Comey ordenase examinar nuevos correos electrónicos que podían ser relevantes para el caso, cerrado en julio, un escándalo que ha puesto en peligro la ventaja de Clinton. Los nuevos correos fueron encontrados en el ordenador de Huma Abedin, principal asistente de la candidata demócrata, y que compartía con su marido, el excongresista Anthony Weiner, investigado por el FBI por intercambiar mensajes de contenido sexual con una menor.

A menos de 48 horas para las elecciones más inciertas, y sin un claro favorito en las encuestas, la posibilidad de una victoria de Donald Trump en Estados Unidos provoca la inquietud internacional. Clinton mantiene una estrecha ventaja de cinco puntos (48 frente a 43%), según el último sondeo del diario 'The Washington Post' y la cadena ABC publicado este domingo, pero cualquier resultado inesperado en un 'swing state', en unas elecciones con un alto porcentaje de indecisos, puede inclinar la balanza hacia uno de los bandos. Las últimas encuestas dan a Clinton una ventaja de entre tres y cinco puntos. Trump sigue sin ser capaz de superar su techo del 43%, lo que sugiere que no está conquistando el voto indeciso. 'Político' y la consultora Morning Consult sitúan el apoyo al magnate en el 42% y el de la candidata demócrata en el 45% a nivel nacional. Otra encuesta realizada conjuntamente para el diario 'The Wall Street Journal' y la cadena NBC News muestra un apoyo a nivel nacional del 44% para Clinton y del 40% para Trump. La media de los principales sondeos realizada por RealClearPolitic, que tiene en cuenta a los candidatos de los Libertarios y Verdes, sitúa el apoyo a la exsecretaria de Estado en un 44,9% y el de Trump en el 42,7%.

El equipo de campaña demócrata se aferra al voto anticipado en los estados clave de Florida, Carolina del Norte y Nevada —con una alta participación de latinos, minorías, jóvenes y mujeres— para argumentar que ha levantado "un cortafuegos" que contrarresta el empuje final de Trump. La clave es que la exsecretaria de Estado logre movilizar a estos sectores contra un candidato populista, sin precedentes en EEUU, que mantiene sus opciones debido a la impopularidad de su rival.

Estos son los 'swing states', los estados oscilantes con un gran peso en votos electorales, que decidirán si Trump ocupa el Despacho Oval o si Clinton se convierte en la primera presidenta de Estados Unidos.

Florida: de nuevo, el estado clave

De nuevo, Florida, sin un favorito claro en las encuestas, está en el centro de la carrera presidencial. El estado es esencial para Trump: una derrota en Florida bloquea sus posibilidades de conseguir los 270 votos electorales que le entregarían la Casa Blanca. Por eso los dos candidatos, que lo han visitado con frecuencia, centrándose principalmente en Florida central, eligieron el sábado este estado para comenzar el esprint final de sus campañas. Los análisis del voto anticipado en el sur de Florida muestran que los latinos están acudiendo masivamente a las urnas, y que podrían enterrar definitivamente las esperanzas de Trump al entregar a Clinton el mayor estado bisagra, que concede 29 votos electorales, de los 270 que dan la presidencia. Según la CNN, en Florida habían votado hasta este sábado el doble que en 2012 y los latinos se inclinan en masa por Clinton.

Carolina del Norte

Uno de los estados que han acogido más actos de campaña y que podrían inclinarse por cualquiera de los candidatos. Históricamente, Carolina del Norte ha apoyado al bando republicano en las elecciones presidenciales. Obama ganó por un estrecho margen en 2008, pero perdió por poco ante Mitt Romney en 2012. Los demócratas aseguran que las tendencias demográficas trabajan, a largo plazo, a su favor: la influencia de votantes blancos, profesionales con educación superior en las áreas urbanas y suburbanas de Raleigh a Charlotte, y el repunte del porcentaje de votantes negros, un legado de las campañas de Obama. Para ganar en Carolina del Norte, Clinton debería lograr una participación del votante afroamericano similar a la que consiguió su antecesor. Mientras, Trump se ha centrado en las zonas rurales del estado, incluido el este, donde persiste la pérdida de puestos de trabajo en el sector manufacturero.

Ohio

En términos demográficos, Ohio es 'territorio' Trump. Un 80% de blancos con una fuerte presencia de clase media y trabajadora para quien la economía es un asunto central en esta campaña. Aunque Obama se hizo con el estado en 2008 y 2012, Ohio se ha decantado por Trump en las encuestas: el magnate mantiene una ventaja de cinco puntos porcentuales, según la media de encuestas publicada por 'The Washington Post'. Y Ohio es otro de los estados en los que el candidato republicano debe ganar si quiere tener alguna opción de llegar a la Casa Blanca. De ahí la agresiva ofensiva final de la campaña de Clinton. El viernes por la noche, los músicos Beyoncé y Jay Z encabezaban el cartel de un concierto de apoyo a los demócratas.

Nevada

Nevada ha apoyado al ganador en todas las elecciones presidenciales desde 1992. Pero como la mayoría de 'swing states' en estas elecciones, está absolutamente dividida. El sur del estado, Las Vegas y Clark County, es demócrata. Al norte, Reno y Washoe County son 'púrpura', oscilan entre los dos partidos. Y las zonas rurales son republicanas. Nevada, sin embargo, como gran parte de EEUU, está sumida en pleno cambio demográfico. Casi un tercio del estado es hispano, a lo que se suma una creciente comunidad asiática. La campaña de Clinton se ha empleado a fondo para asegurarse su apoyo, y Nevada ha acabado destacando entre los estados del oeste que van, paulatinamente, convirtiéndose en 'territorio' demócrata. En cuanto al voto anticipado —un sólido indicador en este estado—, el apoyo a Clinton es similar al obtenido por Obama en 2012. Todo apunta a que la lucha estará muy ajustada.

Arizona

El estado del Gran Cañón no ha apoyado a un candidato demócrata desde Bill Clinton en 1996, pero el equipo de Hillary confía en que el creciente registro de votantes latinos incline la balanza a su favor. Las últimas encuestas dan una ligera ventaja al magnate republicano, pero el Partido Demócrata se aferra a una supuesta ventaja en el voto anticipado para sostener que la lucha será ajustada.

Colorado

Colorado es, tradicionalmente, un estado que oscila entre demócratas y republicanos. Bush ganó allí en 2004 con un porcentaje muy superior a la media nacional. Cuatro años después, Colorado votó masivamente por Barack Obama. Parece que este apoyo a los demócratas se mantendrá con Clinton. La candidata lidera la mayoría de las encuestas del estado desde los primeros compases de la campaña. Ni siquiera había emitido propaganda electoral en televisión hasta que la distancia entre los candidatos se redujo a un empate técnico. Colorado se ha ido inclinando hacia el Partido Demócrata, y la creciente población latina (superior al 20%) y la 'explosión' de votantes jóvenes en el área de Denver están entre las razones de este cambio. Y, pese a todo, medios como el 'The Washington Post' aseguran que el estado está totalmente polarizado y que mantiene una fuerte 'vena' conservadora.

Georgia

El último demócrata que ganó en Georgia fue un joven Bill Clinton en 1992. No parecía un terreno particularmente sencillo para Clinton al comienzo de la campaña, pero varios sondeos muestran que Trump va en cabeza por un estrecho margen. La candidata demócrata se aferra al liderato entre los votantes negros en Atlanta y otras ciudades de peso, lo que bastaría para no depender del apoyo entre votantes blancos conservadores, la base electoral de su rival. Clinton va en cabeza con un 89%, frente al 5% del magnate, entre los votantes afroamericanos, según una encuesta de NBC, 'The Wall Street Journal' y Marist difundida esta semana. No obstante, un detalle clave será la capacidad de la demócrata para movilizar a latinos y asiáticos, dos segmentos de población que ganan peso electoral.

Iowa

Tras las victorias de Obama en 2008 y 2012, el gran éxito de Trump entre votantes blancos (que representan el 90% de la población) sin educación universitaria podría inclinar el estado hacia el candidato republicano. El magnate mantiene una ventaja de cinco puntos, según la media de las encuestas difundida por el 'The Washington Post'. La campaña de Clinton se ha volcado en Iowa, aunque la exsecretaria de Estado no ha celebrado mítines electorales allí. Trump ha cosechado criticas entre sus compañeros de partido por la debilidad de su campaña en muchos 'battleground states', donde ha dejado toda la responsabilidad en manos de asesores sin experiencia. Pero en Iowa cuenta con Eric Branstad, hijo del gobernador Terry Branstad, una familia que conoce a la perfección los mecanismos de la política del estado y que dará un impulso al magnate con el que no cuenta en otros estados trascendentales.

Michigan

El estado industrial, que en las primarias demócratas dio una desagradable sorpresa a Clinton al apoyar al senador Bernie Sanders, podría amargar la noche electoral a los demócratas. Los votantes de Michigan no han apoyado a un candidato republicano desde 1988, pero el mensaje antiglobalización de Trump cala entre votantes blancos sin educación superior. Los acuerdos de comercio internacionales, esos que el magnate promete revocar, han jugado un papel central en la campaña. Clinton y sus 'suplentes' han aumentado sus actos de campaña en Michigan en busca de una alta participación el próximo martes. Con un 72% de votantes blancos, la ventaja entre las minorías de Clinton, que ha centrado su campaña en mantener su apoyo entre el votante urbano, especialmente los afroamericanos de Detroit, podría ser irrelevante.

Pensilvania

Con un alto porcentaje de población blanca de clase media y trabajadora, Pensilvania es un premio muy deseable para los republicanos, aunque se haya decantado por los demócratas en las últimas seis elecciones. Trump ha intentado movilizar al segmento de la población tradicionalmente republicano, que en las pasadas citas con las urnas ha sido barrido por la sólidamente demócrata Filadelfia y las áreas que rodean Pittsburgh, en el oeste. Clinton se ha centrado en estas zonas durante toda la campaña. Para su equipo, ganar en Filadelfia significa mantener Pensilvania, y para ello también necesita movilizar a la población afroamericana de los suburbios. Una media de las encuestas elaborada por el 'The Washington Post' otorga a Clinton cinco puntos de ventaja.

Utah

Utah, estado republicano, no ha votado por un candidato presidencial demócrata desde 1964. Y nada indica que la tendencia vaya a cambiar el próximo martes. Pero podría convertirse en el único estado que no apoye a ninguno de los candidatos, dado que un exagente de la CIA, Evan McMullin, oriundo de Utah, se presenta como candidato independiente. Algunas encuestas muestran que empata con Trump, con Clinton a escasa distancia. El impulso de McMullin sugiere los recelos de sus votantes, muchos mormones, respecto al magnate neoyorquino.

Virginia

Aunque tradicionalmente ha sido considerado como un 'swing state', Clinton ha disfrutado de una cómoda ventaja durante meses. Ahora, sin embargo, las encuestas están mucho más apretadas, y ambos candidatos han redoblado sus esfuerzos en publicidad electoral televisiva. El magnate hará una visita de última hora este domingo, mientras que el senador demócrata Tim Kaine hará campaña este lunes para intentar hacerse con el voto afroamericano y otras minorías en Richmond, donde en el pasado ocupó la alcaldía, y en los suburbios del norte, una región que se diversifica rápidamente y que comienza a teñirse de azul.

Wisconsin

Trump se ha lanzado a una frenética carrera de última hora en el estado donde se creó el Partido Republicano, aunque ha suspendido el mitin de campaña que debía celebrar este domingo. Su esperanza es la cruzada que ha emprendido contra los tratados de comercio, para atraer a los votantes blancos de clase obrera afectados por la crisis de la industria manufacturera que golpea a EEUU. En el otro bando, de nuevo Tim Kaine será el responsable de mantener la ventaja que han conseguido los demócratas.

New Hampshire

Con cuatro votos electorales, New Hampshire no es un premio gordo en la noche electoral, pero se considera un 'battleground state' debido a la fuerza del Partido Republicano frente a otros estados del norte tradicionalmente demócratas. New Hampshire se ha teñido de azul en cinco de las últimas seis elecciones. Obama cosechó una ventaja de 5,5 puntos sobre Mitt Romney en 2012, pero parece improbable que Clinton logre un resultado tan bueno. Las encuestas han sido negativas para la exsecretaria de Estado en las últimas dos semanas: su ventaja se ha reducido a dos puntos durante este fin de semana, según un cálculo del 'The Washington Post'. Algunos sondeos muestran que el escándalo de los correos desvelado por el FBI ha tenido un efecto nada desdeñable. Clinton hará campaña en el estado este domingo.

Nuevo México

Bastión demócrata en las dos anteriores elecciones presidenciales, donde Obama cosechó ventajas de dos dígitos. Y ni una sola encuesta da a Trump como ganador en un estado donde su vehemente discurso antimigratorio y su promesa de erigir un muro en la frontera le ha convertido en el peor enemigo de los votantes latinos, que representaban más de un tercio del electorado en 2012. Hasta el punto de que el equipo de Clinton no ha emitido anuncios electorales en el estado hasta la última semana de campaña.

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