testimonios de las víctimas

Mensajes desde el interior del Pulse: "Voy a morir. Él está en el baño con nosotros"

Algunos asistentes pudieron escapar del club gay en pleno tiroteo, otros alcanzaron a contar por WhatsApp lo que estaba ocurriendo. Hablan las víctimas del ataque

Foto: Familiares y amigos en las inmediaciones de la Central de la Policía. (Reuters)
Familiares y amigos en las inmediaciones de la Central de la Policía. (Reuters)

Mina Justice no lo podía creer cuando recibió el primer mensaje de su hijo de 30 años, Eddie. Le contaba lo que estaba pasando en el interior del club gay Pulse de Orlando, donde el sábado se había ido de fiesta. Un hombre armado, que ya ha sido identificado como Omar S. Mateen, de 29 años de edad, irrumpió en la sala y comenzó a disparar a diestro y siniestro. Así comenzó una tragedia que ha dejado por el momento 50 personas muertas y a más de medio centenar heridas, y que está siendo tratada por el FBI como un "acto terrorista".

[El tiroteo en Orlando, en imágenes]

Cuando todo comenzó, hacia las 2.00 hora local, el Pulse alcanzó a alertar en su página de Facebook de lo que estaba ocurriendo: "Que todo el mundo salga del Pulse y corra". Más o menos en ese momento, cuenta Rosie Feba a LA Times, su amiga le dijo que había un tiroteo y que se tirara al suelo. "Le dije que no podía creer que esto fuera verdad, tenía que ser parte de la música. Hasta que vi salir fuego de su arma".

Feba y su amiga salieron corriendo del club y en la salida vieron a un hombre que había sido alcanzado por los disparos. Lo agarró mientras otros llamaban a la Policía. La sangre le tiñó la camiseta; estaban vivas pero temblando, cuenta. Otros, como Ricardo J. Negron Almodovar, tuvieron más suerte. Ricardo alcanzó a salir corriendo porque estaba cerca de la puerta, por eso pudo contarlo en la cuenta oficial del club en Facebook.

[En directo: toda la información sobre el tiroteo]

Los testigos escucharon "20, 40, 50 tiros" hasta que "la música paró". Jon Alamo cuenta que se encontraba justo al final del local cuando vio al asaltante. Algunos corrieron hacia el baño, como el hijo de Mina Justice. "El mensaje decía: 'Nos tiene en su poder, está con nosotros'". "Esa fue la última conversación", ha dicho Justice al canal WFTV, donde mostró la retahíla de WhatsApps que cruzó con su hijo. "Mamá, te quiero". "Hay un tiroteo en el club". "Está viniendo aquí". "Voy a morir". "Está en el baño con nosotros".

Pero Justice no es la única madre preocupada en busca de su hijo. El Regional Medical Center de Orlando está rodeado de desesperación. Los reporteros de los medios estadounidenses recogen testimonios como el de una señora que lloraba porque no sabía dónde está su hijo. "Es mi único hijo. Tiene 32 años, es un buen chico... El tiroteo empezó justo cuando me levanté al baño a las tres de la mañana y vi un mensaje de sus amigos", reporta el NYDailyNews.

Alrededores del hospital Orlando Health Center donde se encuentran ingresadas varias víctimas del tiroteo de la discoteca Pulse (EFE)
Alrededores del hospital Orlando Health Center donde se encuentran ingresadas varias víctimas del tiroteo de la discoteca Pulse (EFE)

Esta matanza de Orlando es la peor de la historia de EEUU provocada por tiroteos masivos. Hasta ahora, el peor suceso se había registrado en 2007 cuando Seung-Hui Cho, de 23 años, mató a 32 personas y posteriormente se suicidó en el campus universitario de Blacksburg, Virginia.

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