el líder de ciudadanos regresa este jueves a españa

El 'inception' de Rivera en Venezuela

Su visita al país termina con varias frases para el recuerdo y los ataques directos contra Podemos, al que ha acusado de viajar allí para buscar dinero. Los presos políticos, en su agenda

Foto: El líder deCiudadanos, Albert Rivera, posa sosteniendo camisetas con la imagen del dirigente opositor venezolano Leopoldo López acompañado por la madre de Leopoldo López y su mujer, Lilian Tintori. (EFE)
El líder deCiudadanos, Albert Rivera, posa sosteniendo camisetas con la imagen del dirigente opositor venezolano Leopoldo López acompañado por la madre de Leopoldo López y su mujer, Lilian Tintori. (EFE)

Cuando el precio del petróleo estaba en su apogeo y Venezuela no estaba bajo un régimen, sino en un Gobierno de izquierdas y avanzado, hace no tantos años, Hugo Chávez iba a la Facultad de Ciencias Políticas de la Complutense a darse baños de masas que creían en una utopía. Ahora, el precio del petróleo, las miradas y el 'tour' han cambiado. Los que cruzan el charco son los políticos españoles a mojarse los tobillos en las aguas de la oposición venezolana. Como si fuera un paquete de agencia, en el breve tiempo que están hacen las paradas de rigor: tratar de visitar al alcalde metropolitano Antonio Ledezma, al alcalde Daniel Ceballos, ambos en arresto domiciliario, y llegar a Ramo Verde, la cárcel donde está recluido el dirigente Leopoldo López.

Han venido desde 2015. En 2014, cuando las manifestaciones que dieron lugar a 43 muertos eran reprimidas con bombas lacrimógenas de origen español, fruto de un convenio firmado por el Ministerio de Defensa en tiempos del presidente José Luis Rodríguez Zapatero y seguido por el ahora presidente en funciones, Mariano Rajoy, no. Muchos, tras su visita a Tierra de Gracia, radicalizan su postura. El más reciente visitante, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, parece que también ha sufrido esta transformación en menos de 48 horas. O así se desprende de su discurso.

Día 1. 'Round' 1. Albert Rivera llega al aeropuerto internacional de Maiquetía Simón Bolívar con ánimos de diálogo, la palabra que más repetirá junto con “presos políticos”. Llegó “con total normalidad, sin nada que decir distinto a cualquier otro aeropuerto”. Y habló de iniciar un diálogo efectivo, con la ayuda de España en la mano, pero con la claridad de que ”esto lo deben solucionar los venezolanos”.

Repitió que su visita era para ayudar, para buscar soluciones para Venezuela “con respeto a la Constitución” y dijo estar de acuerdo con el referendo revocatorio, propuesto en estos días por la oposición. “Es un recurso excepcional, pero la situación que vive Venezuela lo es”.

Lanzó la primera pulla contra Podemos. “La mayoría de los políticos, salvo Podemos, estamos de acuerdo en dar una solución política y democrática”.

Albert Rivera, a su llegada al aeropuerto internacional Simón Bolívar. (EFE)
Albert Rivera, a su llegada al aeropuerto internacional Simón Bolívar. (EFE)

 

También traía la energía para hablar con el Gobierno: “Si está dispuesto, no tenemos ningún problema”. A lo que no parecía abierto era a “polemizar con nadie”. Y dejó claro que “quien quiera enconar más las cosas, quien quiera generar bandos, quien quiera hacer la política de buenos y malos, no me va a encontrar en estas 48 horas”.

Frase del día: “No hay que buscar enemigos externos cuando se tienen internos”.

Día 2. 'Round' 2. En la Asamblea Nacional, Rivera habló en una sala rodeada de cuadros de Francisco de Miranda, considerado el precursor de la emancipación de América contra el imperio español. Uno de los cuadros evoca el de Arturo Michelena, 'Miranda en La Carraca', el presidio en San Fernando de Cádiz donde murió el prócer. Allí Rivera agitó la Constitución de Venezuela en su mano y lanzó el primer guiño/inmersión en la cultura del país. Habló del “papá” de Leopoldo López. Algún que otro periodista español se miró extrañado.

Argumentó que la crisis en el país es humanitaria, de seguridad, de derechos humanos y política. “Solo hay que pasear por las calles de Caracas, ver las colas, para ver que hay gente pasándolo mal”.

Llegó la segunda pulla y recordó la resolución votada en el Congreso de los Diputados en apoyo a los presos políticos de Venezuela, “sin el apoyo de Podemos”. Repitió la idea de que es el país solo el que debe solventar sus problemas, “pero que sean los titulares de la soberanía no quiere decir que no puedan tener ayuda de otros países”. Lo que empezó como una visión más taimada sobre el revocatorio, pasó a animarse: “Acójanse a su Constitución, utilícenla para liberar al pueblo venezolano de esta situación”.

Junto a Henrique Capriles. (EFE)
Junto a Henrique Capriles. (EFE)

Día 2. 'Round' 3. En la puerta de la casa del alcalde metropolitano Antonio Ledezma, bajo arresto domiciliario. Antes se entrevistó con Henrique Capriles. Es una zona de clase media-alta de Caracas. Allí se encuentra con el no de las autoridades policiales. No pudo entrar a la casa de Ledezma para conocerlo y hablar con él. El tono de su declaración ya cambia. Es la primera vez que usa la palabra “régimen” para hablar del Gobierno de Nicolás Maduro. Aunque según el diccionario, una de las definiciones de esta palabra es “forma o gobierno de un Estado”, sin más, la oposición ha usado el vocablo para referirse al mandato de Maduro. En España, basta pensar que se dice “régimen de Franco” y no “régimen de Felipe González”.

Rivera dijo que no solo se encontró con que Ledezma estaba preso sino que estaba “incomunicado, su régimen no le permite ni que hable ni colgar un mensaje en las redes sociales”. La tercera pulla viene ahí. “A aquellos que dicen que en Venezuela hay una plena democracia, que dicen que no hay presos políticos, sino golpistas, que dicen que hay una normalidad absoluta, yo he visto algo que no es normal”.

La visión de diálogo, generosidad y concesiones empieza a cambiar. “Qué diálogo busca el señor Maduro si a los que queremos hablar no nos deja. No habrá diálogo posible si los presos políticos no están en la calle. Ojalá dentro del régimen de Maduro hubiera gente que tuviera esa voluntad”.

Frase del día: “El enemigo de Venezuela no es el pueblo español, no es el pueblo venezolano. Es el hambre, la falta de medicinas, la inseguridad en las calles. Que nadie se confunda de enemigo”.

Día 3. 'Round' 4. En el hotel Caracas Palace, en Chacao, municipio de Caracas de clase media-alta. Allí hay un encuentro con familiares de presos políticos. Los testimonios son muy duros. Están en pésimas condiciones, sin pruebas claras de culpa, sin que sus familiares los puedan visitar. Solo hablan mujeres. En algún momento, a Rivera se le escaparon las lágrimas. Y las emociones salieron por su boca sin cortapisa. “Os van a cortar la electricidad, pero no la luz, porque la luz de Venezuela sois vosotros”, dijo, en una frase que perfectamente podría haber salido de la boca de Lilian Tintori. “No me gusta hablar de oposición, sino de mayoría. Sois mayoría en las urnas y lo seréis en el país”, dijo, dejando clara su ya de por sí nítida postura política.

Y lanzó la última pulla, pero la más fuerte, que vino en dos tandas. La primera: “Ayudar no es una injerencia, es una obligación moral. Una injerencia es financiar a partidos políticos en otros países”. Y la segunda: “Algunos venían aquí a buscar dinero y formación y otros venimos a apoyar a los que han sufrido este Gobierno”.

Saludando al opositor encarcelado Daniel Ceballos a las afueras de su residencia. (EFE)
Saludando al opositor encarcelado Daniel Ceballos a las afueras de su residencia. (EFE)

Dia 3. 'Round' final. Cárcel de Ramo Verde, donde está recluido Leopoldo López. La 'inception' parece completa a horas de que se termine la visita. No pudo ver al líder político preso, pero el día anterior sí pudo hablar con él por teléfono.

Ya deja claro incluso quién puede ser su candidato en caso de unas elecciones. “Fue emocionante hablar con él [Leopoldo López] por teléfono. Espero verlo en un Parlamento, en un Gobierno. Es un aliado de la democracia y un amigo”.

Frase del día: “En España pasamos hace mucho rato esa etapa en la que teníamos presos políticos. No me voy pensando que esto es una democracia. Se ha degradado una democracia, una economía y un país entero”.

Antes de montarse en la furgoneta que lo llevará al aeropuerto, una periodista le pregunta qué le parece que le hayan dejado entrar en el país. “Soy un privilegiado”, dice. Lo es. Al menos en uno de los almuerzos comió arroz y carne. Y sobre la mesa hubo una barra de pan.

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