EL 93% del país no tolera la homosexualidad

"Los 'noodles' con leche vuelven gay a tu bebé": los bulos homófobos de Indonesia

La retórica de los políticos indonesios alcanza niveles alarmantes. Hay quien considera a los colectivos LGBTI una amenaza "peor que la bomba nuclear" y quien, simplemente, quiere "tratarlos"

Foto: Un transexual sostiene una pancarta contra la homofobia en la que se lee: Lesbiana, gay, bisexual, transexual, también ciudadanos indonesios, en Yakarta el 17 de mayo de 2008. (Reuters)
Un transexual sostiene una pancarta contra la homofobia en la que se lee: "Lesbiana, gay, bisexual, transexual, también ciudadanos indonesios", en Yakarta el 17 de mayo de 2008. (Reuters)

Este 17 de mayo, Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia (IDAHOT, por sus siglas en inglés), en Indonesia se celebra con especial motivo. Después de tres meses de retórica cargada de odio por parte del Gobierno del país contra las personas LGTBI, recogemos las seis declaraciones más absurdas para propagar la homofobia en Indonesia:

1. Guerra a los 'emojis' gays

Paradójicamente, la tormenta comenzó la semana de San Valentín. El portavoz del Ministerio de Información y Comunicación indonesio, Ismail Cawidu, recordó que “las redes sociales debían respetar la cultura y visión local del país en el que tienen un gran número de usuarios”, cita el ‘The Jakarta Post’. Se refería a un elemento, a simple vista, tan inofensivo como los emoticonos del móvil. El Gobierno solicitó a las empresas de mensajería instantánea la censura en el país de los ‘emojis’ en los que se insinúa la relación entre dos hombres o entre dos mujeres. LINE fue la primera en acceder a la demanda.

Pero en un mundo ultraconectado, los muros tiene sus fisuras. Semanas después, preguntamos a varios jóvenes gays de Indonesia que usan LINE y a su vez, estos consultan a sus amigos. Nadie ha notado diferencias y nos envían pantallazos con 'emojis' de tres chicos musculados con camiseta de tirantes en un sofá haciéndose un ‘selfie’ y de un chico desnudo en la cama, con una pulsera rosa en forma de flor, que guiña un ojo y dice: “Good Morning”.

Aunque las empresas borren de sus tiendas 'online' todas las imágenes, es prácticamente imposible que las supriman de la totalidad de los dispositivos de un país con una población de 250 millones, de los cuales un 85% posee un teléfono móvil y un 43%, un teléfono inteligente.

En la tienda ‘online’ de LINE desde Indonesia, parece que se les han escapado algunos dibujos. A fecha de 16 de mayo, sobreviven los 'macho man stickers’ y también los ‘rainbow boys’ (chicos arcoíris), según ha comprobado este periódico:

Emoticono de los 'macho man'.
Emoticono de los 'macho man'.

2. Fuera de las universidades

El revuelo en torno a los emoticonos fue el escándalo más sonado, pero ni el primero ni el último en estos dos meses. Se produjo solo unos días después de que el ministro de Educación Superior de Indonesia, Muhammad Nasi, declarara que los grupos LGTBI universitarios amenazan los “valores y moral” de las facultades.

3. Una guerra moderna de Occidente

Al parecer, según el ministro de Defensa de Indonesia, Ryamizard Ryacudu, los movimientos LGTBI son una representación gráfica del extranjero que llega bajo el disfraz de “derechos humanos”, declaró el pasado 23 de febrero. “Escribí sobre el tema hace 15 años, se trata de una especie de guerra moderna”, manifestó, según recoge la revista ‘Tempo’.

4. Más peligrosos que la bomba nuclear

Para el ministro Ryacudu, “otro Estado podría haber ocupado las mentes de la nación sin que nadie se diera cuenta”, expuso, para referirse a los movimientos LGTBI, que considera “más peligrosos que la bomba nuclear”. “En una guerra nuclear, si se arroja una bomba sobre Yakarta, la ciudad de Semarang no se verá afectada, pero en una guerra de poder, todo podría desaparecer en un instante. Es peligroso”, matizó.

5. LGTBI, un trastorno como la drogadicción

A uno de los miembros de la Asociación de Psiquiatras de Indonesia, Suzy Yusna Dewi, lo que le pasa es que “realmente se preocupa por ellos”, manifestó a ‘The Jakarta Post’, refiriéndose a la población LGTBI, a la que compara con los drogadictos. “Lo que nos preocupa es que si esas tendencias sexuales no se tratan, podrían convertirse en una condición comúnmente aceptada en la sociedad”, expuso al ‘Post’. Contra esto, recomienda “una intervención”.

6. Los 'noodles' con leche vuelven gays a los bebés

En el 'ranking' de las declaraciones homófobas más absurdas, la palma se la lleva el alcalde de Tangerang, una localidad a 20 kilómetros de Yakarta, Arief Wismansyah, que se pronunció a favor de la lactancia, durante un Seminario sobre Maternidad, pero por extraños motivos: “Para criar a los hijos saludables, inteligentes y competitivos, lo más importante es, desde el principio, darles una nutrición adecuada, especialmente la lactancia materna”, y agregó una extraña advertencia: “Alimentar a los niños con leche y 'noodles' [fideos] instantáneos los convierte en gays”. Ahí queda eso.

Un miembro del Frente de los Defensores Islámicos (FPI) protesta contra algunas películas mostradas en un festival de cine en Yakarta, en septiembre de 2010. (Reuters)
Un miembro del Frente de los Defensores Islámicos (FPI) protesta contra algunas películas mostradas en un festival de cine en Yakarta, en septiembre de 2010. (Reuters)

¿Es “el peor momento para ser gay en Indonesia”, como afirma Erin Cook en la revista ‘VICE’? Al veterano activista Dédé Oetomo (Pasuruan, este de Java, 1953), fundador hace 34 años de la primera organización para los derechos de las personas LGTBI en Indonesia, hoy denominada GAYa Nusantara, le preocupa la retórica cargada de odio que dice “acaba de explotar” y que interpreta como “algo construido en el tiempo más que planeado”, pero duda de que todo tiempo pasado fuera mejor: “Ojalá yo hubiera tenido de adolescente toda la información que existe hoy en internet; yo tuve que entender lo que me pasaba a través de libros y revistas en inglés que me dio el psicólogo”, admite a El Confidencial.

Al icono de los derechos LGTBI de Indonesia también le gusta recordar que no se trata de un “pánico únicamente conducido por el islam conservador” sino “también relacionado con las apariencias, algo crucial en la alta sociedad javanesa”, argumentaba en una entrevista para la Universidad de Melbourne.

Para Yanuar, de 36 años, “es mejor vivir como gay ahora que antes”. “Hablo solo de mi caso”, puntualiza. Reconoce que “sí, que aún hay personas a las que les gusta juzgarnos”, pero cree que lo hacen por curiosidad. Sin embargo, “hoy puedo decir con orgullo, en la oficina o en la cafetería, que soy gay, cuando estaba en el colegio no podía; me hubiesen pegado o me hubiesen gritado si era un hombre o una mujer”, lamenta. Yanuar también reconoce que no es así en todas partes de la ciudad. Pone el ejemplo de la mezquita de Ampel o la iglesia Bethanu, “donde sería peligroso sincerarse”. “Tal vez, la sociedad no cambió mucho sino que yo cambié mucho”, reflexiona.

Ika Yuanita, lesbiana y activista de Surabaya, achaca parte de culpa a los medios: “Yo creo que todo este revuelo favorece a muchos. Hablar del tema da dinero y eso les gusta a todos”, cuestiona. Ella vive con su pareja desde hace 11 años y asegura que “mientras seas buena persona, nadie tendrá de qué hablar”. Aunque reconoce que ha vivido momentos difíciles. Una vez la increparon cuando daba una charla sobre LGTBI en Gresik, al este de Java, y la suelen cuestionar por ser lesbiana y musulmana. Yuanita dice que contesta tranquila: “Una cosa son las creencias y otra la orientación sexual; no tienen nada que ver”.

El director de Derechos LGTBI de HRW envió una carta al presidente del país, Jokowi, en la que exige la reprobación de las recientes declaraciones: “El presidente debería condenar las declaraciones anti-LGTBI por parte de funcionarios antes de que tal retórica abra la puerta a más abusos”. Aún no ha recibido respuesta.

Indonesia es uno de los países menos tolerantes con la homosexualidad, según un estudio del PewReserch Center de 2013, en el que se preguntó a 37.653 personas de 39 países si la sociedad debería aceptar la homosexualidad. El 93% de los indonesios encuestados respondió que no, por encima de Malasia o Pakistán. En el otro extremo, en España, a la cabeza del 'ranking', un 88% de personas se declaró tolerante. 

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