BAHRÉIN Y SUDÁN ROMPEN RELACIONES CON IRÁN

Kuwait cierra filas con los países suníes y llama a consultas a su embajador en Teherán

Las autoridades kuwaitíes llaman a consultas a su embajador en Teherán en protesta por el asalto a dos sedes diplomáticas saudíes en Irán, siguiendo la línea de otros países suníes de Oriente Medio

Foto: Manifestantes iraníes, con imágenes del clérigo ejecutado en Arabia Saudí, protestan ante la embajada saudí en Teherán. (EFE)
Manifestantes iraníes, con imágenes del clérigo ejecutado en Arabia Saudí, protestan ante la embajada saudí en Teherán. (EFE)

Las autoridades kuwaitíes llamaron hoy a consultas a su embajador en Teherán en protesta por el asalto hace tres días a dos sedes diplomáticas saudíes en Irán, siguiendo la línea de otros países suníes de Oriente Medio. En un comunicado, el Ministerio de Asuntos Exteriores informó de que ha ordenado el regreso de su embajador "a causa de la irrupción de manifestantes en la embajada saudí y la agresión contra su consulado". Tras los asaltos del pasado sábado, Arabia Saudí decidió el domingo romper sus relaciones con Irán y dio 48 horas a los diplomáticos de ese país para abandonar el reino. Ayer, Barhéin y Sudán dieron el mismo paso y cortaron sus lazos diplomáticos con Irán, al que acusaron de injerir en los asuntos internos de los países de la región.

Por su parte, el Ejecutivo de Emiratos Árabes Unidos (EAU) no tomó una decisión tan drástica, pero anunció que va a disminuir su representación diplomática en el país de mayoría chií al nivel de un encargado de negocios. Los ataques a las legaciones diplomáticas saudíes en Irán y esta creciente tensión entre chiíes y suníes en la zona se han producido debido a la ejecución, el pasado sábado, del disidente clérigo chií saudí Nimr Baqir al Nimr, a manos de las autoridades saudíes. Al Nimr fue ejecutado junto a otros 46 condenados acusados de terrorismo, entre los que figuraban suníes radicales y algunos destacados miembros de Al Qaeda, pero también activistas chiíes.

Una situación "fuera de control"

Ante el temor a una escalada del conflicto regional, Rusia y China toman posiciones. Tras dispararse la tensión entre Arabia Saudí e Irán por la ejecución en el reino del importante clérigo opositor Nimr Baqir al Nimr, Moscú se ha ofrecido este lunes como mediador en la tensión entre Teherán y Riad, que ha decidido romper relaciones diplomáticas con la República Islámica tras el asalto a su embajada en la capital iraní.

"Lamentamos sinceramente la escalada de tensiones entre Arabia Saudí e Irán porque creemos que estos dos grandes países musulmanes son muy influyentes en la región, en la escena internacional y en el mercado petrolero", ha indicado una fuente de alto nivel del Ministerio de Exteriores ruso a la agencia RIA Novosti. Moscú, que hoy ha condenado las agresiones a embajadas y consulados saudíes, está "dispuesto a desempeñar, de ser necesario, un papel de mediador en la resolución de las desavenencias existentes y emergentes entre estos países". Nada indica que Riad vaya a aceptar su oferta, dado que Rusia, al igual que Irán, es el aliado más importante del régimen sirio de Bashar al Assad, que combate contra milicias de corte salafista respaldadas, en algunos casos, por Arabia Saudí.  

Asimismo, el responsable ruso ha dicho que Moscú espera que Arabia Saudí e Irán mantengan su participación en las conversaciones para resolver el conflicto en Siria bajo el formato acordado en Viena el pasado mes de noviembre. La ejecución el sábado del clérigo chií Al Nimr (junto con otras 46 personas, tres chiíes y 43 'yihadistas' suníes) generó una ola de reacciones contrarias entre los chiíes, con Irán, la emergente potencia chií, a la cabeza. El sábado por la noche, manifestantes asaltaron la embajada saudí en Teherán, por lo que este domingo Riad anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con Irán.

El enfrentamiento entre ambos países es visible en varios conflictos de la región, como en Yemen -donde una coalición árabe-suní liderada por Arabia Saudí bombardea a los hutíes apoyados por Teherán- o en Siria. "La situación está fuera de control", señala a El Confidencial el arabista Ignacio Álvarez Ossorio, coordinador de Oriente Medio y Magreb en la Fundación Alternativas. "Hay una escalada (del conflicto) en lugar de una desactivación y una búsqueda de puntos de interés comunes. Esto va a más. Teherán y Riad no saben muy bien cómo frenar el enfrentamiento. Yemen es un ejemplo, o Siria, donde la situación es cada vez más complicada. El conflicto puede tener efectos en estos frentes, como en las conversaciones de paz sobre Siria que se están llevando a cabo actualmente".

La Autoridad General de la Aviación Civil saudí anunció este lunes la suspensión de todos los vuelos saudíes con destino y origen en Irán tras la decisión de Riad de romper las relaciones diplomáticas con Teherán, informó hoy la agencia oficial saudí de noticias, SPA. Las compañías nacionales tomarán las medidas necesarias para evitar que se perjudique a los viajeros que ya tienen reservados sus vuelos, añadió la agencia.

Por su parte, China, también aliado de Irán, ha expresado su preocupación por las perspectivas de una intensificación del conflicto en Oriente Próximo. "Como la comunidad internacional, China está muy preocupada por los acontecimientos y expresa su preocupación de que dicho acontecimiento pueda intensificar el conflicto en la región", ha comentado la portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Hua Chunying, según la agencia Reuters.

Hua ha defendido que la seguridad y la dignidad del personal diplomático debería garantizarse. "Esperamos que las partes afectadas puedan mantener la calma y la contención, resolver de forma adecuada sus diferencias mediante el diálogo y la consulta, y salvaguardar conjuntamente la paz y la estabilidad regional", ha añadido.

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Historia de una rivalidad

El conflicto entre los dos 'gigantes' de Oriente Medio ha aumentado de intensidad en las últimas décadas. La tensión estalló en 1979, año de la revolución islámica en Irán. Tras la toma de la embajada estadounidense en Teherán, el reino saudí se convirtió en el gran aliado de EEUU en la región. Durante la sangrienta guerra entre Irán e Irak, en la que murieron un millón de personas, Riad apoyó a Sadam Husein. 

Sin embargo, con la invasión estadounidense de Irak y la llegada al poder en Bagdad de la mayoría chií respaldada por Washington, Irán ganó peso como potencia regional. El programa nuclear iraní también ha hecho temer a Arabia Saudí que su rival intenta ganar más peso en el golfo Pérsico. Los cables diplomáticos estadounidenses publicados por WikiLeaks mostraban cómo la monarquía saudí presionaba a Washington para que fuera más duro con Irán ante el programa nuclear incluso pidiendo el uso de la fuerza. Además, desde hace tiempo, Arabia Saudí ha acusado a la oposición chií de la Provincia Oriental, liderada por Al Nimr, de disidencia y de "cooperar con un país extranjero [Irán]".

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