UN PIRATA HACKEÓ la cuenta de brennan

¿Es este el documento que motivó el acercamiento entre EEUU e Irán?

Wikileaks publica correos privados del director de la CIA John Brennan, entre ellos una recomendación de 2008 de tender puentes con Teherán. Obama parece haberla seguido al pie de la letra

Foto: El Secretario de Estado norteamericano John Kerry estrecha la mano al Ministro de Exteriores iraní, Mohammad Javad Zarif, en septiembre de 2015 (Reuters)
El Secretario de Estado norteamericano John Kerry estrecha la mano al Ministro de Exteriores iraní, Mohammad Javad Zarif, en septiembre de 2015 (Reuters)

“Recomendamos bajar el tono de la retórica, y establecer un diálogo directo con Teherán”. Quien así se expresa es el director de la CIA, John Brennan, en uno de los mails cuyo contenido ha sido publicado esta madrugada por Wikileaks, después de que uno o varios 'hackers' lograsen acceso a su cuenta de correo electrónico. Uno de los piratas informáticos, al parecer, se hizo pasar por un empleado de la compañía de telefonía Verizon y logró convencer a un trabajador de la empresa de que le facilitase algunos datos personales de Brennan, como los últimos cuatro dígitos de su tarjeta de crédito. Con esta información, el hacker, miembro de un grupo autodenominado Crackas With Attitude, o CWA, pudo deducir fácilmente la clave del correo del jefe del espionaje estadounidense, según ha relatado en la revista especializada “Wired”.

Por ahora, sin embargo, el contenido de los mails resulta poco relevante, empezando por el hecho de que solo cubren un período de dos años, de 2007 a 2008, mientras que Brennan no asumió el cargo de director de la Agencia Central de Inteligencia hasta 2013. Básicamente, revelan información sobre la carrera profesional del propio Brennan, o son análisis sobre los futuros desafíos a los que se enfrenta la comunidad de los servicios secretos estadounidenses, incluyendo un informe sobre cómo deben llevarse a cabo los interrogatorios para que sean considerados “legales” o “conforme a la regulación”.

En concreto, uno de estos archivos, titulado “Formas de tortura” en la página de Wikileaks, no es sino una propuesta de ley del Senado estadounidense en la que se prohíben específicamente algunas técnicas de interrogatorio, como dejar desnudos a los prisioneros, utilizar perros militares, la hipotermia inducida, la aplicación de descargas eléctricas, o incluso el polémico 'waterboarding'. La ley pretendía reaccionar al escándalo de las torturas de prisioneros iraquíes a manos de militares estadounidenses en la cárcel de Abu Ghraib, y la “revelación” de Wikileaks, comparada con el informe que el propio Senado estadounidense publicó en 2014 denunciando las brutales técnicas de interrogación de la CIA contra presuntos yihadistas, resulta bastante floja.

Pero otro de los documentos llama la atención: las recomendaciones respecto a Irán realizadas por Brennan en 2008 para quien vaya a asumir el cargo de futuro Presidente de los EEUU, bajo el título "El acertijo de Irán". A siete años vista, Barack Obama, cuya Administración acaba de cerrar un acuerdo más o menos satisfactorio con Teherán sobre el programa nuclear iraní, parece haber tomado el informe de Brennan y haberlo seguido al pie de la letra, o casi.

El autor del documento no se hace ilusiones sobre el régimen de los Ayatolás: desde el principio deja claro que considera a Irán un estado “con un pasado de casi treinta años participando en terrorismo transnacional, tanto directa como indirectamente”. Brennan muestra su preocupación porque un gobierno soberano “puede proporcionar todos los requisitos logísticos” para acciones de terrorismo, como “la fabricación de documentación oficial, explosivos y armas; el uso de personal, instalaciones y valijas diplomáticas; y proporcionar experiencia, fondos e inteligencia” para marcar objetivos. “Demasiado a menudo, y durante demasiado tiempo, Irán ha destacado en dichas actividades”, afirma. Como ejemplo de ello, Brennan menciona los atentados contra las embajadas y el cuartel de los marines estadounidenses en Beirut en 1983, el asesinato del embajador israelí en Londres, el atentado contra la embajada israelí en Argentina, y el ataque contra las Torres Khobar en Arabia Saudí en 1996, acciones todas ellas en las que la comunidad de inteligencia norteamericana está convencida de que estuvieron implicados los servicios secretos iraníes.

El director de la CIA, John Brennan, a la izquierda (EFE).
El director de la CIA, John Brennan, a la izquierda (EFE).

"No tenemos más remedio que coexistir"

A pesar de ello, este profesional de la inteligencia asegura que “Irán va a ser un actor principal de la escena mundial en las próximas décadas, y sus acciones y su comportamiento tendrán un impacto enorme y duradero en los intereses estadounidenses a corto y largo plazo en una amplia variedad de asuntos regionales y globales”. Ante su importancia energética, su situación geográfica estratégica y su programa nuclear “los EEUU no tienen más remedio que encontrar una forma de coexistir -y llegar a un acuerdo- con cualquier gobierno que ostente el poder en Teherán”, afirma.

Por ello, Brennan lamenta que se incluyese a Irán en la lista de países del llamado “Eje del Mal”: “La tragedia de los atentados terroristas lanzados por Al Qaeda contra territorio estadounidense en septiembre de 2001 llevó a la Administración estadounidense a implicarse en una campaña de largo alcance para erradicar las fuentes de terrorismo, e Irán, comprensible pero desafortunadamente, fue arrastrada en la retórica emocionalmente cargada que emanaba de Washington bajo la rúbrica, aparentemente válida para todo, de 'Guerra Global contra el Terrorismo'”, escribe Brennan.

El motivo de sus reticencias es el apoyo prestado por el régimen iraní a las autoridades estadounidenses en sus esfuerzos contra Al Qaeda tras el 11-S, y especialmente a la hora de estabilizar Afganistán tras el derrocamiento de los talibanes, enemigos de Teherán. “Según James Dobbins, el primer enviado de la Administración Bush a Afganistán, los diplomáticos iraníes hicieron importantes contribuciones a las negociaciones promovidas por la ONU que culminaron en la inauguración del Gobierno de [Hamid] Karzai en Kabul. Pero a diferencia de los ministros de exteriores de otros países implicados en dichas negociaciones, el de Irán no recibió una nota personal de agradecimiento de su contraparte estadounidense, a pesar de que, según Dobbins, podría haber sido 'el que más ayudó'”, indica.

Así, Brennan recomienda al futuro presidente estadounidense abordar cuanto antes la cuestión iraní de forma directa. “La importancia de Irán para los intereses estratégicos de EEUU y la estabilidad general de la región requiere del establecimiento de un diálogo directo y de alto nivel entre Washington y Teherán; el uso de terceras partes, como los suizos, para llevar mensajes entre las dos capitales en ausencia de relaciones diplomáticas es completamente insuficiente”, escribe. Para liderarlo, Brennan sugiere varios nombres como posibles “enviados especiales de EEUU para Irán”: los ex secretarios de Estado Colin Powell y Madeleine Albright, el ex vicepresidente Al Gore, o los antiguos asesores de Seguridad Nacional Tony Lake o Brent Scowcroft (en esto, Obama optaría por no hacerle caso del todo, manteniendo en su lugar el equipo de negociadores sobre la cuestión nuclear liderado por William Burns que crearía George Bush poco antes de abandonar la Casa Blanca, y asignando a su Secretario de Estado, John Kerry, la tarea de supervisar todo el proceso).

El documento también recomienda la búsqueda de “medidas concretas y mensurables” y “retener las 'zanahorias' [recompensas] y los 'palos' [represalias] significativos”. Sin embargo, el texto parece ser una copia de trabajo sin terminar, puesto que ambos epígrafes terminan con dos puntos, lo que apunta a una consiguiente enumeración de medidas que no aparece por ninguna parte.

El hecho es que nada más asumir el cargo, el Presidente Barack Obama tendió la mano a Irán (incluyendo un histórico discurso de noviembre de 2009 en el que reconoció el derecho iraní a mantener un programa nuclear con fines pacíficos), un gesto que fue recibido con burlas por Mahmud Ahmadineyad y otros elementos duros del régimen iraní. Pero a pesar de las apariencias, y de más de media década de desconfianza mutua, ambas partes han mantenido abiertas unas negociaciones que culminaron, este mismo año, en un acuerdo nuclear de profundas implicaciones para toda la región, y sobre todo para la economía de Irán. A la hora de escuchar las voces en la comunidad de inteligencia, y como prueba también el caso de Cuba, la Administración Obama ha optado por escuchar a las palomas y no a los halcones.

Mundo

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios