EEUU Y LAS MILICIAS EXTREMISTAS CONTRA LA YIHAD

El Rambo iraquí: un nuevo 'héroe' en la lucha contra el ISIS

Bautizado como la "pesadilla del ISIS", un iraquí que luchó contra EEUU se convierte en la estrella de la guerra contra el Estado Islámico. Obama recurre a las milicias extremistas chiíes para frenar a los yihadistas

Foto: El Rambo iraquí: un nuevo 'héroe' en la lucha contra el ISIS

Es la estrella en las calles de Bagdad. Una multitud de gente le hace fotos, le abraza, le aúpa. “¡Estoy dispuesto a hacer lo que sea por él!”, grita uno de ellos, maravillado. Abu Azrael, cuyo nombre significa “el padre del ángel de la muerte”, es el nuevo héroe de la guerra iraquí. Su luenga barba, un cuerpo musculoso y una cabeza afeitada conforman la imagen de moda entre la comunidad chií. Él promete, con más convicción que nadie, “machacar” a todos los yihadistas de Daesh (el autodenominado Estado Islámico).

“El Rambo iraquí” debe su popularidad de los últimos días a un vídeo donde “corta como si fuera shawarma” el cadáver de un combatiente suní. En él, Abu Azrael rebana con una espada el cuerpo de un prisionero calcinado en Baiji, donde las milicias chiíes combaten contra los yihadistas. Durante días, el vídeo se ha hecho viral en las redes, despertando el orgullo de los círculos chiíes y la furia entre la comunidad suní. En represalia, el ISIS ha hecho públicas unas imágenes en las que quema vivos a cuatro de sus prisioneros.

Abu Azrael saltó al estrellato durante la batalla por Tikrit en marzo, una de las primeras victorias chiíes contra el Estado Islámico. Según cuenta, en 2014 fue testigo de cómo “el ISIS masacraba a nuestros hijos con hachas” en la zona de Amerli, una localidad chií. “Dios me concedió mi sueño”, explica en una entrevista a AFP, “y finalmente los cogimos”. “Igual que hicieron ellos, los destrozamos”, sentencia. Desde entonces, es cada vez más común su aparición en actos públicos y su participación en el frente.

Tal es la devoción hacia “el combatiente más célebre” que incluso los líderes espirituales le reciben en sus lugares de culto. Fotos en Internet muestran al guerrillero chií junto a un sacerdote de la iglesia asiria, o con la autoridad religiosa chií. Comandantes del Ejército así como figuras políticas, todos acuden a hacerse la foto con él. No es únicamente su aspecto salvaje y su imponente atrezzo, compuesto por chaleco, botas y granadas. Abu Azrael cuenta con un extenso currículum de combate no solo contra los yihadistas, sino contra otras facciones suníes y las tropas norteamericanas.

Abu Azrael, el héroe de las milicias chiíes, en una imagen de Facebook (Foto: Facebook).
Abu Azrael, el héroe de las milicias chiíes, en una imagen de Facebook (Foto: Facebook).

Un "terrorista" que luchó contra EEUU

A sus 37 años, Abu Azrael atesora una larga trayectoria militar. “He entrenado con Hezbollah en Líbano y también en Irán”, explica en un documental realizado por la cadena francesa France 24. Ahora combate en la milicia del Imán Alí, una de las facciones chiíes de las Unidades de Movilización Popular. El grupo ha centrado sus esfuerzos en la batalla por Ramadi y es mundialmente conocido por su extrema brutalidad. De hecho, organizaciones internacionales como Amnistía Internacional, han acusado a la brigada de cometer “crímenes de guerra”.

Hace más de una década, Abu Azrael -cuyo verdadero nombre es Ayub al Rubaie- luchaba contra la ocupación norteamericana en Irak. Fue en sus días junto al ejército del Mahdi cuando su nombre pasó a engrosar la lista de los “terroristas más buscados”. Su principal valedor y patrocinador es el régimen de Irán y acatan órdenes del ayatolá Al Sistani, en lugar del Ejército de Irak. Ahora, la irrupción del ISIS ha reestructurado los bandos y la milicia chií también recibe el apoyo de Estados Unidos. Como consecuencia, en las imágenes que Abu Azrael muestra en su canal de youtube, los milicianos del Imán Alí se desplazan en humvees norteamericanos.

“El hecho de que estas milicias extremistas estén inmersas y formen parte de esta campaña (anti Estado Islámico) no debería alarmarnos”, declaró el exgeneral estadounidense John Allen, el enviado presidencial para la Coalición Global contra el ISIS. La mayoría de las Fuerzas de Movilización Popular, compuestas por unas cuarenta milicias, fueron desplegadas en junio de 2014 tras la fatwa (ley islámica) emitida por el ayatolá Al Sistani. Debido a la división interna y a la poca capacidad táctica del Ejército iraquí, los estadounidenses han recurrido a ellas para frenar el avance de ISIS. Es por esto que el exgeneral Allen quiso recordar “la urgencia” de establecerlas como aliado.

“Ila tahin!” ("¡Os convertiré en harina!")

Pero, sin duda, no son las victorias o el apoyo exterior la causa de este fenómeno. Es la maquinaria de propaganda que rodea a Abu Azrael la que ha desafiado mejor que nadie la amenaza imparable de Daesh. “La pesadilla de ISIS”, como le ha apodado la prensa extranjera, acude al frente con su smartphone para colgar fotos y vídeos en la red. Su página de Facebook tiene 131.140 seguidores y cada día recibe miles de comentarios y muestras de apoyo desde distintas partes del mundo. Su grito de guerra, “Ila tahin!” (¡Os convertiré en harina!), ha sido uno de los hastags más populares de Irak en los últimos meses. Sin duda, Abu Azrael ha sabido atacar a Daesh con su propia medicina: propaganda brutal en las redes sociales.

“Es un intento de ofrecer un héroe de las Unidades de Movilización Popular, de vender una narrativa sobre los combatientes de milicias antes de que lo hagan otros, basándose en la reputación de otras figuras del pasado, como Abu Dera”, explica a la publicación Vocativ Sajad Jiyad, un investigador del Instituto Iraquí para las Reformas Económicas de Bagdad. Abu Dera fue otro “hombre de la guerra” muy reconocido durante el conflicto sectario de 2006 y uno de los responsables de la limpieza suní de Bagdad.

Producto del marketing o no, la irrupción de Abu Azrael ha renovado la moral de las tropas iraquíes. Después del avance del grupo terrorista y la pérdida de ciudades clave en Irak, como Mosul o Ramadi, el Ejército de Irak se veía a sí mismo incapaz de combatir a Daesh y abandonaba sucesivamente sus posiciones en el frente. “Gracias a él hemos recuperado el ánimo”, exclama un soldado en las cercanías de Tikrit. Y no solo el ánimo: las milicias chiíes son las responsables de que el ISIS haya perdido más de un cuarto de su territorio iraquí en el último año.

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