Rusia toma rehenes en su pulso con Occidente
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SE COBRA 'PIEZAS' CANJEABLES EN EL TABLERO GLOBAL

Rusia toma rehenes en su pulso con Occidente

El Kremlin pone los juicios sumarios en el primer plano de la crónica de tribunales rusa. Para asustar y para cobrarse piezas que después puedan ser canjeadas en el tablero global. Sobran los ejemplos

placeholder Foto: La piloto ucraniana Nadia Savchenko durante una vista en la corte de Basmanny, Moscú, el 10 de febrero de 2015 (Reuters).
La piloto ucraniana Nadia Savchenko durante una vista en la corte de Basmanny, Moscú, el 10 de febrero de 2015 (Reuters).

Hace meses que los contornos de Rusia son arenas movedizas, y delos succionados hacia el interior cuentan historias muy feas. Moscú ha vuelto a tomar rehenes: una piloto ucraniana, un agente estonio que patrullaba en la frontera y un director de cine ucraniano pescadoen Crimea semanas después de que la península pasase a ser rusa.

Enfrentado a Occidente, vigilante ante nuevos brotes de oposición y tratando de coser cada mes las costuras de una economía castigada por los bajos precios de la energía, el Kremlin ha vuelto a poner a los juicios sumarios en el primer plano de la crónica de tribunales rusa: para asustar y para cobrarse unas cuantas piezas que después puedan ser canjeadas en el tablero global. Sólo Ucrania ya reclama a las autoridades rusas la devolución de una decena de "presos políticos" que han acabado ilegalmente en suelo ruso pese a que fueron capturados en un país -Ucrania- donde Rusia asegura no tener presencia militar.

La militar Nadia Savchenko, piloto de helicópteros, es una mujer en el ojo del huracán. Los medios moscovitas la han pintado como la asesina de dos periodistas rusos en el este de Ucrania. Su misión cuando fue capturada era bien distinta: rescatar a soldados ucranianos que habían sido hechos prisioneros. A mediados de junio del año pasado fue capturada en la ciudad de Metalist, en la zona rebelde. El 19 de junio subieron a YouTube un vídeo de ella esposada a una tubería, mientras recibía una especie de interrogatorio. Por arte de magia apareció semanas después bajo custodia en Rusia. Allí la acusaron de un periplo sorprendente: primero habría colaborado en dar muerte a dos periodistas rusos que cayeroncerca del frente, y después habría entrado ilegalmente, a pie, en la Federación de Rusia.

En Ucrania, una nación teñida de nacionalismo desde que el año pasado la agresión rusa empezase en Crimea, Savchenko se ha convertido en un símbolo: camisetas, pósters y peticiones de libertad. Rusia no la dejará marchar tan fácilmente y, en un juicio que ha sido criticado por gobiernos occidentales y organizaciones de derechos humanos, la fiscalía ha pedido 25 años de cárcel. Ella, que ha llevado a cabo huelgas de hambre durante su cautiverio, tiene algunos elementos probatorios a su favor: los datos de su móvil demuestran que cuando los periodistas rusos Igor Korneliuk y Anton Voloshin murieron ella ya estaba retenida por las milicias.

Pocos dudan de que la sentencia está escrita. "Ahora mismo está en una celda ella sola, aislada", explica a El Confidencial Mark Feigin, abogado de Savchenko, que se muestra pesimista sobre el veredicto: "Creo que no tenemos ninguna posibilidad, se trata de un juicio político y la decisión se ha tomado ya desde el Kremlin".

El encarcelamiento de Shavchenko ha sido material de discusión en cumbres internacionales. Pero su figura ya era conocida en Ucrania, donde hace años libró una lucha titánica contra la espesa burocracia militar ucraniana para convertirse en la primera mujer piloto de combate del ejército ucraniano.

Sus compañeros relatan que el 17 de junio de 2014 quedó aislada del resto y cayó en manos de las milicias. Ante el tribunal ruso ha mantenido una postura desafiante: es su actitud habitual, como cuando al ser entrevistada años atrás aseguraba que podía estar varios días sin dormir y que después no tenía inconveniente en compartir un barracón con varias decenas de hombres.

El agente forzado a entrar en Rusia

No es necesaria una guerra para que la frontera rusa "se te trague". El agente estonio Eston Kohver estaba investigando las rutas de contrabando cerca de donde acaba su país y empieza Rusia. Allí sufrió una emboscada con granadas y fue forzado a entrar en territorio ruso a punta de pistola. Sucedió junto al pueblo estonio de Miikse, con un censo oficial de 52 habitantes, conocido por su iglesia de San Juan, terminada noche a noche a principios de los cincuenta por los vecinos del lugar, de espaldas al régimen de Stalin que, por aquel entonces, dirigía el destino de los estonios.

Los indicios de aquella emboscada contra el agente Kohver están documentados por un informe de los propios guardas de fronteras de Estonia: cráteres hechos por las granadas, huellas e indicios de lucha. Rusia lo tiene ahora en su poder y lo condenó la pasada semana a 15 años de prisión por espionaje. Asegura tener pruebas de que él fue el que entró en territorio ruso con material para grabar vídeo. Investigadores locales como Eerik Kross creen que los delitos que investigaba Kohver, que aquel día estaba en ese lugar porque se había citado con un supuesto confidente, implicaban a delincuentes protegidos por el FSB, el sucesor del KGB ruso.

Tanto el caso de Shavchenko como en el de Kohver son susceptibles de resolverse con un canje de prisioneros. "Ahora es imposible que logremos nada, pero sí creo que después puede haber una negociación", dice Feigin, que lleva dos semanas sin hablar con su defendida. En el caso de Kohver, los medios estonios han especulado con su correspondencia con el encarcelamiento del agente del FSB Alexei Dressen, condenado por la justicia estonia en 2012 precisamente por espiar.

Cierra este ramillete de ilustres rehenes de Rusia el nombre más famoso: Oleg Sentsov, cineasta ucraniano director de la exitosa película Gamer, que cuenta la vida de un joven campeón de juegos de ordenador y su ascenso hacia la fama. Su activismo en favor de la causa ucraniana acabó en "Game Over" cuando fue detenido el año pasado. Se le acusa de terrorismo por planificar la voladura de una estatua de Lenin y ataques a sedes de partidos en Crimea.

Sentsov, que asegura que se dedicó a llevar comida y agua a los soldados ucranianos sitiados en sus cuarteles por las tropas rusas sin bandera desplegadas en el territorio, fue denunciado por otro condenado al que se le redujo la pena por testificar en contra y también por otro detenido que después se retractó. Preso en Rusia, donde piden 23 años de cárcel para él, Sentsov denuncia haber sufrido torturas. Pero las autoridades han encontrado una pintoresca explicación para sus heridas: que a Sentsov le gusta el sexo sadomasoquista.

El cineasta, que ha recibido el apoyo de otros artistas europeos, se ha encarado desde su celda con las autoridades rusas: "Hay una parte de Rusia que no cree en vuestra propaganda, y también le llegará el momento a vuestro régimen criminal, igual que le ocurrió al que teníamos en Ucrania".

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