Hamás recurre a Tony Blair para cerrar un acuerdo histórico con Israel en 40 días
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Hamás recurre a Tony Blair para cerrar un acuerdo histórico con Israel en 40 días

"En mes y medio podemos llegar a un acuerdo humanitario con Israel que acabe con el bloqueo", asegura el Doctor Ahmed Yousef, Consejero del Primer Ministro del Gobierno de Hamás

placeholder Foto: Una niña reclama un nuevo estado para la Franja de Gaza. (Reuters)
Una niña reclama un nuevo estado para la Franja de Gaza. (Reuters)

El acuerdo entre Hamás e Israel, hasta ahora enemigos irreconciliables, ha sido negociado por el ex primer ministro británico Tony Blair y el líder de Hamás Jaled Mashal. La última reunión se celebró el pasado martes y al parecer solamente quedarían algunos flecos por resolver. En las conversaciones también ha estado presente la Fundación del expresidente norteamericano Jimmy Carter y Naciones Unidas.

“Hamás no quiere montar un estado sin contar con la Autoridad Nacional Palestina de Ramalah, pero las negociaciones que ellos llevan con Israel desde hace muchísimos años no han servido para nada”, añade Ahmed Yousef, consejero del Primer Ministro del Gobierno de Hamás. “Hemos tenido que buscar una solución rápida porque la población no puede aguantar ni un día más el bloqueo”, matiza.

El principal beneficio para el millón ochocientas mil personas que viven en la Franja de Gaza, más de la mitad en paro y la mayoría bajo el umbral de la pobreza, sería el final del bloqueo en el que se vive en estos momentos. “Podrán entrar mercancías, se abrirá por mar un paso hacia Chipre para la salida de personas con visado, los pescadores podrán volver a las seis millas de pesca y se liberaran a los presos palestinos. Y hay muchos países interesados en invertir en Gaza -nos explica el asesor principal del presidente Hania- como Qatar, Turquía, Arabia Saudí, Jordania, Suiza o Noruega. Cuando éstos comiencen, vendrán muchos más”.

El punto de las inversiones es algo realmente muy importante para una población tan vulnerable. Y ahí Qatar, el principal intermediario en las conversaciones, ha jugado un papel importante.

El acuerdo, que insisten en llamar “humanitario” y no político, tendría una duración de cinco años, y es una prolongación de las conversaciones que se iniciaron el pasado verano en Egipto tras los bombardeos de Israel sobre Gaza. Los bombardeos de julio y agosto del 2014 no sirvieron para que Israel acabase con Hamás a pesar de los dos mil doscientos muertos, once mil heridos y más de cien mil desplazados que perdieron sus viviendas, según Naciones Unidas.

Ahmed Yousef comprende que el Gobierno de la Autoridad Nacional Palestina presidido por Abbas “esté molesto”, pero afirma estar seguro que con el tiempo se integrarán en el acuerdo. "Para nosotros es muy importante que el pueblo palestino esté unido frente al mundo pero lo primero es pensar en nuestros ciudadanos", añade. De hecho, Abbas no sólo está molesto sino furioso y acusa al Gobierno de Hamás de querer formar por su cuenta un “estado islámico palestino”.

El representante de Hamás opina que Estados Unidos confía plenamente en Tony Blair y también en la Unión Europea, aunque no ha actuado en bloque. Sin embargo, hay que recordar que si Blair consigue el acuerdo salvará algo su escaso papel como exenviado especial del Cuarteto para Oriente Medio, del cual no salió muy bien parado por sus pocos o nulos resultados.

Hamás por supuesto renuncia a todo tipo de violencia y espera que los países europeos poco a poco lo vayan retirando de las listas como organización terrorista: “no les vamos a dar excusas para mantenernos en las listas”.

“En política nada es imposible”

Al preguntarle por lo asombroso de un acuerdo entre su organización política e Israel, adversarios a muerte hasta el momento, la respuesta fue tajante: “En política nada es imposible”.

En estos momentos el Gobierno de Gaza está informando a sus órganos directivos, a los dirigentes de otras facciones y a los gobiernos europeos.

A lo largo de toda la entrevista el consejero presidencial insiste en que “hay que eliminar el sufrimiento de los gazatíes”, y es que realmente su situación es muy alarmante. El bloqueo supone que un millón ochocientas mil personas vivan una penuria tras otra.

La vida cotidiana de un gazatí depende de múltiples factores. El paro alcanza a más de la mitad de la población, siendo todavía más severa para los jóvenes. Acaban sus estudios en los colegios de Naciones Unidas, pueden también hacerlo en la Universidad Islámica, pero después llega la nada.

Cualquier joven al que se le pregunte sea sobre su futuro, sea hombre o mujer, levanta los hombros y con semblante triste contesta: ninguno. Así están las calles de Gaza, repletas de jóvenes sin nada que hacer. Los más imaginativos se inventan tareas, pero muchos otros piensan que su único destino es pelear contra Israel para vivir sin bloqueo o para huir del país.

Con el mismo semblante de desilusión y desengaño recibe a este periódico Usama Said Aklouk, director del Hospital Al Shifa,el centro sanitario más importante de la Franja de Gaza.

Comenzamos a recorrer pasillos y nos encontramos un hospital fantasma, sólo funciona el 50%. Tienen seis quirófanos y tres de ellos están vacíos. “La lista de espera va de seis meses a tres años, dependiendo del tipo de dolencia. Los médicos cobran la mitad de su sueldo ya que la Autoridad Nacional Palestina de Abbas no envía el suficiente dinero”, comenta Usama Said.

Y mientras algunos esperan pacientemente su turno en el hospital, todos los gazatíes viven pendientes de la luz que Israel corta cuando le apetece. No se respetan los horarios establecidos y nadie puede saber cuándo va a tenerla. Este embargo de electricidad causa no sólo problemas económicos sino también psíquicos. Se vive en situación de alerta constante.

Los más afortunados disponen de generadores pero la falta de electricidad no es sólo luz en las casas, tiendas u oficinas. También implica que no funcionan las escasas depuradoras de agua que siguen en marcha tras los bombardeos de Israel del verano pasado.

Es escalofriante ver cómo enormes tubos con aguas fecales van a parar al mar Mediterráneo en donde a escasos metros se bañan los niños y se pesca siempre sin pasar las tres millas, con un olor nauseabundo.

La principal planta de electricidad de la Franja interrumpe de vez en cuando el suministro ya que el Gobierno de Hamás dice que se siente incapaz de pagar los impuestos. Según los responsables de la planta, Gaza compra el combustible al doble de precio de lo que paga la Autoridad Nacional Palestina. Otro motivo de fricción entre las dos partes, y por si esto no fuese poco, la población vive angustiada por el rumor de que a finales de agosto Naciones Unidas en Palestina (UNRWA) no se podrá abrir las escuelas por falta de fondos.

Los edificios bombardeados no se han reconstruido, en el mejor de los casos se han recogido los escombros. Ver la llegada de un camión con ladrillos despierta todavía asombro y algún aplauso entre la población, como pudo ver ayer este diario en Rafah, ciudad fronteriza con Egipto. De la misma forma El Confidencial pudo visitar las casas provisionales que el Gobierno de Gaza ha construido para los damnificados, auténticas barracas de latón sin ningún tipo de higiene, que multiplican la temperatura en verano, teniendo en cuenta los 36 grados con 70% de humedad que se registran. El olor, el calor y la humedad convierten el lugar en irrespirable.

La situación que se vive es tan insoportable para la vida diaria de las personas que hasta Robert Turner, director de operaciones de la UNRWA (Agencia de la ONU para los refugiados palestinos) ha advertido que, de seguir el bloqueo, “hará que la violencia sea inevitable”.

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