Al Asad bombardea los últimos hospitales de Alepo
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"HAY sangre en el material de loS QUE LO trajeron"

Al Asad bombardea los últimos hospitales de Alepo

Uno de los principales hospitales de la ciudad, el centro Al-Shakhur, que prestaba atención de urgencias a unas 400.000 personas, ha suspendido sus actividades tras una serie de ataques

placeholder Foto: Miembros de la Defensa Civil rescatan a unos niños tras un ataque aéreo del régimen en el barrio de Al-Shaar, en Alepo (Reuters).
Miembros de la Defensa Civil rescatan a unos niños tras un ataque aéreo del régimen en el barrio de Al-Shaar, en Alepo (Reuters).

Uno de los principales hospitales de la ciudad siria de Alepo -el centro Al-Shakhur, que prestaba atención de urgencias a unas 400.000 personas- ha suspendido sus actividades tras una reciente serie de bombardeos. Durante los dos últimos meses, los combates entre las fuerzas de Bachar al Asad y los insurgentes apenas dan tregua y los ataques de artillería del régimen han provocado graves daños en centros médicos y zonas residenciales de la ciudad. La organización Médicos sin Fronteras (MSF) ha podido confirmar a través de diversas informaciones que en las últimas semanas dos instalaciones sanitarias y ambulancias han sido objetivo de proyectiles y barriles bomba, un arma que las fuerzas de Al Assad arrojan desde helicópteros.

Tras años de guerra –la revolución estalló en Alepo el 19 de julio de 2012- el número de médicos en la ciudad se ha reducido a algo casi testimonial. Quedan menos de medio centenar, tal y como informó este diario. Operan sin electricidad, en ocasiones sin anestesia y con material quirúrgico improvisado. Muchos de ellos denuncian que los centros sanitarios son un objetivo prioritario para el régimen.

El hospital de Al-Shakhur era uno de los únicos dos centros quetrabajan actualmente en la zona. Solo en el mes de marzo su personal trató a casi 2.500 pacientes y realizó más de 300 cirugías de urgencia. Sin embargo, a finales de abril fue bombardeado durante dos días consecutivos y se vio forzado a suspender todas las actividades.

Estos nuevos ataques a las estructuras médicas son intolerables”, denunció Raquel Ayora, directora de Operaciones de MSF, que gestiona seis centros médicos en Siria y presta apoyo a más de cien clínicas. “Reiteramos el llamamiento a las partes en conflicto para que respeten a los civiles, personal médico e instalaciones sanitarias”, demandó.

Hace casi un año, en junio de 2014, este mismo hospital ya fue atacado y, a causa de los destrozos que se produjeron en el edificio, tuvo que cerrar sus puertas durante varias semanas. Pero Al-Sakhur no es la única instalación sanitaria de Alepo que se ha convertido en un objetivoen las últimas semanas: otro importante centro médico está cerrado desde el 17 de abril a consecuencia de los bombardeos. Además, apenas cuatro días antes, un ataque aéreo afectó a una ambulancia y acabó con la vida de tres miembros del personal sanitario y del conductor del vehículo. El incidente también costó la vida a un civil y provocó heridas a otros seis.

A finales de 2013, Alepo empezó a sufrir bombardeos constantes. Desde entonces, zonas residenciales, mercados, estaciones de autobuses, escuelas e instalaciones médicas han sido blanco de ataques aéreos y barriles bomba. Tras la caída de Homs, la guerra siria libra su última batalla en esta ciudad, donde los frentes están enquistados y los intensos bombardeos sobre zonas habitadas han provocado un éxodo generalizado. Quien puede, huye.

"Hay sangre en el material de quienes lo trajeron"

En el norte de Homs, MSF -única organización internacional que apoya a las redes de médicos sirios en el área- mantiene un total de ocho hospitales de campaña y tres consultas. En esta zona, cerca de 350.000 personas han vivido sitiadas durante más de un año. Los barriles bomba y los enfrentamientos son su realidad cotidiana, su día a día. A ello se suma una importante escasez de agua, de electricidad y de suministro de alimentos básicos.

placeholder Sangre en el suelo de un hospital después de que varios civiles resultasen heridos en Ratain, norte de Alepo (Reuters).

El doctor A. es el director de un hospital de campaña con un alto valor estratégico y que está ubicado en Al Houleh, en el norte de Homs, un área con aproximadamente 90.000 personas que viven en estado de sitio. Su testimonio proporciona una fotografía del castigo al que se somete a la población civil. "Lollamamos masacre en mayo de 2012, cuando un centenar de personas, la mayoría de ellos mujeres y niños, murieron en una sola tarde. Fue un día terrible, pero las cosas siguen empeorando en Al Houleh. En las noticias lo llaman ‘bombardeo intermitente’, pero la verdad es que los ataques apenas se detienen. Hay momentos en los que se trata de artillería pesada y otros en los que son armas ligeras, pero las detonaciones nunca cesan”, señala.

“En enero contabilizamos 50 ataques con barriles bombas en una sola semana. Los hospitales de campaña ubicados en la zona donde el conflicto esmás activo luchan para hacer frente al elevado número de heridos. Teniendo en cuenta que los suministros son muy limitados y que apenas queda personal médico, en el fondo están haciendo mucho más de lo que pueden. En los pueblos todo el mundo se conoce, y aun así, debido al estado en el que quedan algunos cuerpos después de los ataques, muchas veces tenemos dificultades para saber quiénes son las víctimas. Realizamos muchas cirugías y demasiadas amputaciones”, añade.

Llegar hasta el norte de Homs con suministros ya es de por sí muy difícil, pero entrar en Al Houleh es imposible. Geográficamente es un valle, pero está rodeado de montañas y puestos de control. Es como una isla poblada por 90.000 personas que viven bajo un asedio aún más intenso que el que hay en el norte de Homs.

“Tanto si se trata de alimentos, como si lo que intentas es transportar medicinas o combustibles, solo podemos ir caminando a través de un camino lleno de barro al que únicamente se puede acceder a pie, en burro, o utilizando pequeños botes para cruzar el lago Houleh. Lo llamamos el camino de la muerte, porque hay francotiradores desperdigados por todas partes. Y vemos que todos los suministros (y personas) que nos llegan hasta aquí, están cubiertos de la sangre de cientos de personas anónimas que han arriesgado sus vidas para traerlos hasta aquí”, zanja el Doctor A.

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