HABLAMOS CON LAS VÍCTIMAS DE UNA LIMPIEZA ÉTNICA

Oriente Medio empieza a quedarse sin cristianos

Los cristianos de Oriente, víctimas de los yihadistas, han perdido la esperanza de regresar a Siria e Irak. Estas son las historias de algunos de los que escaparon a la limpieza étnica

Foto: Cristianos iraquíes que huyeron de Mosul ante el avance del ISIS en un escuela de Erbil, en septiembre de 2014. (Reuters)
Cristianos iraquíes que huyeron de Mosul ante el avance del ISIS en un escuela de Erbil, en septiembre de 2014. (Reuters)

Tamer Hanif Aziz es uno de los pocos cristianos iraquíes que prefirió tomar las armas y luchar por su tierra antes que huir. Sin embargo, los acontecimientos le hicieron cambiar de opinión drásticamente. Presa del miedo, al final tuvo que abandonar su amado pueblo. Aziz se unió a una milicia cristiana que lucha con los peshmerga (las fuerzas kurdas) para recuperar las aldeas cercanas a Mosul, la capital iraquí del autoproclamado Estado Islámico. 

“Nos encontrábamos cerca de Tel Skuf cuando sufrimos una emboscada de combatientes yihadistas. Éramos siete cristianos en el batallón y los peshmerga no vinieron a auxiliarnos, nos dejaron atrás. Algunos de mis compañeros fueron asesinados. Yo logre escapar pero pasé mucho, mucho miedo”, relata Aziz a El Confidencial con un tono entre temeroso y cargado de rencor. “Los peshmerga solo luchan por sus propios intereses. Los kurdos no nos defienden”, sentencia.

Hace cuatro semanas que llegó a Beirut. Su familia ya llevaba allí algunos meses, así que solo tuvo que coger un avión desde Erbil para reunirse con sus familiares. A diferencia de los sirios, entrar en el país del cedro resulta mucho más sencillo para los refugiados iraquíes. Como cualquier otro extranjero que no necesita un visado, acceden gratuitamente al Líbano con un sello de entrada en la aduana. Lo verdaderamente difícil empieza una vez que están dentro del país, ya que el Gobierno libanés no da  muchas facilidades a los refugiados y las ayudas de organizaciones internacionales y ONG no son suficientes para vivir.

La mayoría de cristianos iraquíes pertenecen a la Iglesia Católica Caldea. El Líbano es el destino que han elegido muchos cristianos de Oriente que han huido de Siria e Irak. El país del cedro es históricamente de mayoría cristiana, por lo que los miembros de esta comunidad, asediada en Oriente Medio por los yihadistas, se sienten más seguros aquí que en Turquía o el kurdistán iraquí.

Cristianos iraquíes durante una misa de Navidad en Bagdad (Reuters).
Cristianos iraquíes durante una misa de Navidad en Bagdad (Reuters).

Una limpieza étnica

El esposo de Rana Rumi fue víctima del delirio fundamentalista.  Oriundos de Basora (Sur de Irak), donde apenas quedaban  1.000 cristianos en 2013, se vieron obligados a emigrar a Mosul, seis meses antes de la embestida yihadista. Su marido era maestro de escuela. Un día recibió una carta anónima amenazándole con matar a su familia si no se marchaban de allí. Basora no está al alcance de las garras del ISIS, pero los fundamentalistas llevan años dedicados a la limpieza étnica de cristianos en Irak. Esta familia es un ejemplo de la persecución que sufre esta  comunidad, una de las más antiguas de Irak. En menos de un año han tenido que hacer las maletas cinco veces.

“Vivimos hasta junio en los suburbios de Sharafiya (Mosul). Pero cuando los yihadistas entraron en la ciudad, huimos a Qaraqosh. Un mes después ya no era seguro y buscamos refugio en Ankawa, (un barrio cristiano de Erbil)”, cuenta Rumi a este diario. En poco tiempo, el Kurdistán iraquí se convirtió en el refugio de miles de cristianos, yazidíes y otras minorías de Irak que escaparon por temor a caer en manos de los yihadistas.

Tuvieron que dormir durante más de tres meses en el suelo de escuelas e iglesias repletas de refugiados (ver vídeo). “Nos llevaban de un lugar a otro. A veces estábamos hasta setenta familias juntas en el mismo lugar. Nos sentíamos como ganado. Te daban colchonetas y algo de comer, pero nada más. Así que nos cansamos de vivir así. Perdí todas las esperanzas en mi país y con los ahorros que teníamos compramos billetes de avión para venir al Líbano”, explica la refugiada cristiana iraquí.

Aunque ahora pasan apuros económicos, al menos viven tranquilos, sin sentirse constantemente amenazados. El marido de Rumi ha conseguido un trabajo de portero; el sueldo no es bueno, pero les alcanza para pagar los 350 dólares del alquiler y otras necesidades.

Un rosario cuelga de una valla en el escenario de un ataque con bomba en Bagdad (Reuters).
Un rosario cuelga de una valla en el escenario de un ataque con bomba en Bagdad (Reuters).

“Atacaron de noche. Iban a violar a las mujeres”

De la noche a la mañana, la vida de Ijlas cambió drásticamente. El pasado 10 de agosto, los yihadistas y los peshmerga combatían a las puertas de Batnaya, cerca de la importante presa de Mosul. “Era de noche y estábamos durmiendo. De repente, mis vecinos llamaron a la puerta violentamente para avisarnos de que iban a entrar los yihadistas y nos iban a matar a todos; y, primero, violarían a nuestras mujeres. El pueblo entero huyó”, detalla el refugiado cristiano. 

El mayor peligro no lo corrieron al escapar, sino al entrar en el Kurdistán. “Llegamos en una caravana de camiones y vehículos particulares. Permanecimos más de 48 horas en la carretera sin que nos dejaran entrar en el Kurdistán. La situación no era segura. Hubo tiroteos y el padre Joseph recibió un disparo y resultó malherido. Fue entonces cuando nos permitieron entrar”, recuerda Ijlas.

Los peshmerga tomaron el control de la localidad de Batnaya el 16 de agosto. Pero este cristiano iraquí confiesa que ninguno de ellos confiaba en la seguridad y que tenían miedo de volver allí. “He perdido toda esperanza. Nunca podremos volver a Irak”,  lamenta Ijlas.  

Las Diócesis Caldea y Asiria del Líbano y ONG como “Por la Defensa de los Cristianos” prestan asistencia a estos refugiados que han huido de Siria e Irak. “Hemos acogido a 2.500 familias de caldeos iraquíes y otras 55 familias están esperando para poder entrar en el Líbano”, explica a El Confidencial el monseñor Michel Qasarji, patriarca caldeo. El arzobispo lamenta que a los cristianos de Oriente Medio “no les queda más remedio que irse”, pero le alienta a que “se queden aquí hasta que la violencia termine".

“Sin los cristianos orientales, la riqueza patrimonial de la región se extinguirá”, advierte. Qasarji  les pide “paciencia” para que “pronto” puedan regresar a Irak y Siria y produzcan y desarrollen “sus instituciones educativas, culturales, que han florecido junto a la cultura árabe”.

Cristianos durante una misa en Dohuk, al norte de Irak (Reuters).
Cristianos durante una misa en Dohuk, al norte de Irak (Reuters).

¿La salvación? Llegar a Europa

Pero la realidad es que cada día más y más cristianos de la región que han huido al Líbano solicitan asilo en Europa y Estados Unidos. Sienten que, si regresan a sus países seguirán estando amenazados por los radicales mientras los gobiernos musulmanes no les protejan.

Esta situación la han experimentado recientemente los asirios de Siria que han llegado al Líbano en el último mes, después de que los yihadistas secuestraran a cerca de 200 civiles en aldeas de la ribera sur del río Jabur, en Al Hasaka, noreste de Siria, el pasado 23 de febrero.

Yamil es uno de esos miles de cristianos asirios que tuvo que huir para salvar la vida.  Tres de sus familiares, entre ellos una mujer de 80 años de edad, fueron secuestrados por el ISIS en febrero.

Yamil nos relata su odisea de salida. Comenzó alrededor de las 4:30 de la madrugada, cuando decenas de yihadistas atacaron su pueblo. Yamil llevó a su familia a la orilla del río Jabur, y esperaron allí hasta que al anochecer una pequeña embarcación vino a recogerlos. “Disparaban sobre nuestras cabezas”, detalla el refugiado asirio, quien no se sintió a salvo hasta alcanzar la ciudad de Al Hasaka.

Allí, Yamil y su familia tomaron un vuelo a Damasco, desde donde se dirigieron por carretera hasta la frontera libanesa de Masnaa. Yamil se ha inscrito en ACNUR con el objetivo de poder emigrar a otro país, aunque tiene algo claro que será una cuestión temporal. Lo que realmente desea es regresar a su tierra.

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