APOYO MASIVO DEL PUEBLO GRIEGO A SYRIZA

Grecia pasa de la alianza del sur al 'amigo alemán'

Desde que Syriza ganó las elecciones todo transcurre a velocidad endiablada, y hasta los amigos cambian rápidamente. El nuevo mejor aliado de Atenas es... Berlín

Foto: Un griego pasa ante una pintada en Atenas, el pasado 25 de febrero. (Reuters)
Un griego pasa ante una pintada en Atenas, el pasado 25 de febrero. (Reuters)

España y Portugal son a partir de ahora en la retórica de Atenas el "Eje del sur", los enemigos que quieren derribar al Gobierno legítimamente elegido en Grecia. Si bien Italia e Irlanda –los otros eslabones débiles de la cadena de la deuda– se han mantenido en un discreto perfil, los países de la península fueron dos de los grandes escollos para Tsipras en las negociaciones del Eurogrupo. Entonces el primer ministro heleno mantuvo una actitud deportiva asegurando que vio a Rajoy "nervioso" y que “esperaba poder explicarle mejor” lo que quería hacer en Grecia; ahora el líder de la izquierda radical ha pasado a la ofensiva y acusa a Madrid y Lisboa de "conspirar" para tumbar a su Ejecutivo. Desde que Syriza ganó las elecciones todo transcurre a velocidad endiablada y hasta los amigos cambian rápidamente. El nuevo mejor aliado de Atenas es... Berlín.

Muy pocos griegos pudieron creerse la última intervención del ministro de Finanzas alemán, Wolgang Schäuble, ante el Bundestag. El fiero liberal solo tuvo buenas palabras -en los límites del más ortodoxo de los ministros germanos- para Grecia. Un “el Gobierno de Atenas necesita tiempo aunque está comprometido con las reformas” y un “confío en que implementará las medidas necesarias, incluido un sistema impositivo más eficiente para cumplir con sus compromisos” para que Tsipras vea un pequeño respiradero en medio de la presión.

El Ejecutivo alemán no se jugaba poco en la cámara de diputados: un ‘Nein’ como el que pedían los más nacionalistas hubiera dado al traste con el euro y con la credibilidad de Alemania. Wolfgang Schäuble ha sido sin duda el más férreo opositor a un cambio en las condiciones del rescate al que Grecia está subordinada, y la extensión de cuatro meses del mismo a cambio de reformas serias ha sido su única cesión. Parece que, por el momento, Varufakis ha calmado a la ‘fiera’ de Merkel.

Españoles, los más duros del Eurogrupo

Madrid, al mismo tiempo, se agarra a los 26.000 millones de euros con los que España ha contribuido al rescate heleno para no conceder ni un centímetro a Grecia. Si bien España no está en condiciones de vetar nada sin que se le vuelva en contra, sí puede apretar las clavijas. El Gobierno de Rajoy sabe que hay un paralelismo inconsciente y consciente –la foto buscada de Alexis Tsipras con Pablo Iglesias es un ejemplo– de Podemos con Syriza, a pesar de las profundas diferencias ideológicas de ambos partidos; también que cualquier mejora en las condiciones que obtenga el nuevo Ejecutivo con respecto al del ‘popular’ (europeo) Andonis Samarás será un acicate para los votantes potenciales de la izquierda radical en España. Podemos también lo sabe y trata de mantener una distancia ‘higiénica’ con Syriza por si el ‘experimento’ sale mal.

En las negociaciones del último Eurogrupo, los miembros españoles fueron los más duros, más incluso que los alemanes. Luis De Guindos salió de la enésima reunión de los responsables de Economía y Finanzas asegurando que España solamente había pedido “detalles técnicos” sobre el acuerdo. Sus homólogos portugueses fueron igual de correosos con Varufakis. Una petición de detalles que era un aviso a navegantes: la Península, y sus gobiernos actuales, no dará ninguna facilidad a Grecia. Los ajustes que han tenido que llevar a cabo los dos países –sobre todo Portugal, un caso más parecido al griego– pueden pasar factura. Rajoy se presenta como el líder que evitó el rescate y Portugal se prepara para, una vez salido del mismo, repagar al FMI. Si lo que ellos quieren vender como victorias se convierten en caminos de lágrimas que podían haber sido evitados, perderán irremediablemente en las urnas.

Las dificultades en Europa contrastan con el apoyo masivo en casa para Syriza. Tsipras habla para un pueblo convencido
Como le pasó a Samarás, que también ha querido contribuir a este nuevo frente poniéndose del lado de sus compañeros conservadores asegurando que Syriza genera “enemigos imaginarios” para no afrontar sus problemas. Irónico si uno recuerda que el ex primer ministro construyó su campaña como una solución de “mal menor” ante el tirón electoral de Tsipras. Madrid prefiere prevenir e intentar que el Gobierno heleno no tenga ninguna facilidad que pueda ser aprovechada por Iglesias. Aunque Rajoy no tiene una popularidad tan destrozada como la de Samarás, Podemos se coló en el debate sobre el estado de la nación sin tener representación parlamentaria. Conforme se acercan las elecciones, el ascenso de la formación liderada por Iglesias alarma a sus rivales, tal y como pasó en Grecia.

Apoyo masivo del pueblo griego a Syriza

Las dificultades en Europa contrastan con el apoyo masivo en casa para Syriza. Alexis Tsipras habla para un pueblo convencido. Según las últimas encuestas, la izquierda radical no hace sino crecer desde el acuerdo con el Eurogrupo. El semanario político Parapolitiká desvelaba que Syriza obtendría un cómodo 42,1% de los votos en caso de celebrarse elecciones –porcentajes no vistos desde el comienzo de la crisis– frente a un 18,3% de Nueva Democracia. Una caída que va aparejada a la de Samarás. Un 55% de los votantes consultados ve a Tsipras como un buen primer ministro, comparado con el apenas 12% que ve a Samarás como mejor opción. Y esto es, sin duda, debido a la impresión que comparten muchos griegos de que el actual Gobierno ha ido a Bruselas a negociar “y no a firmar” las condiciones que le ponían delante, como ha expresado Yanis Varufakis en varias ocasiones. A ello se suman las medidas para atajar la “crisis humanitaria”, que son muy populares.

Un griego pasa ante banderas de la Unión en la Plaza Syntagma, en Atenas (Reuters).
Un griego pasa ante banderas de la Unión en la Plaza Syntagma, en Atenas (Reuters).

La gestión del Ejecutivo es “positiva” para el 76% de los encuestados (negativa para un 18%) y el porcentaje de los que ven ‘correctas’ las negociaciones con la UE obtiene porcentajes similares: un 68% frente a un 23% que las ve ‘incorrectas’. Lo que se mantiene es la opción aplastante ‘pro euro’ frente a la vuelta al dracma. Un 81% prefiere la moneda única y un 15% volver a la moneda nacional.

Lo que parece un poco más complicado para el Gobierno de Atenas es mantener la disciplina interna: las voces de la Plataforma de Izquierda, los filocomunistas de Syriza, y de los Griegos Independientes, su socio nacionalista en el Gobierno, se alzan contra lo que consideran una claudicación en el Eurogrupo.

En un probable intento de calmar a estas facciones, Zoé Konstantopoulou, la presidenta del Parlamento, anunció hace unos días la creación de una auditoría de la deuda y para determinar las reparaciones que Alemania le debe a Grecia por la Segunda Guerra Mundial. Aunque estas acciones parecen ya de consumo interno. Schäuble, en el Bundestag, fue tajante: “Importan más las acciones que las declaraciones”. Y el Gobierno de Atenas ya se ha metido en una vía irreversible para el pago de la deuda.

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