acusa al gobierno de traicionar su programa

El 'alma mater' de Syriza ataca a Tsipras y pide perdón por el acuerdo con el Eurogrupo

Manolis Glezos es algo más que un militante. Es una leyenda de la izquierda griega y ha empezado a airear públicamente sus dudas sobre el compromiso de Syriza con sus votantes

Foto: El parlamentario de Syriza Manolis Glezos, a su lado de pie,  Alexis Tsipras.
El parlamentario de Syriza Manolis Glezos, a su lado de pie, Alexis Tsipras.

Manolis Glezos siempre ha sido un rebelde con causa. Lo era en 1941, cuando derribó la bandera nazi de la Acrópolis tras infiltrarse una noche con un amigo en plena ocupación. Y cuando fundó, junto con otros compañeros, un grupo de resistencia contra la dictadura con el que incluso diseñó un plan para asesinar al entonces primer ministro británico, Winston Churchill.

Entonces tenía 19 años. Hoy, con 92, es un mito y una voz incontestable dentro del partido de izquierda radical. Por eso, sus duras críticas al acuerdo de Tsipras y Varufakis con el Eurogrupo publicadas en la página web "Kinisi Ernergoi Polites" (Movimiento de Ciudadanos Activos) podrían abrir una primera brecha en el Ejecutivo, que lucha por mantener la unidad en medio de las turbulencias a las que le somete Bruselas y, en especial, Alemania.

"Llamando instituciones a la Troika, hablando de Acuerdo en lugar de Memorándum de Entendimiento y de socios en lugar de acreedores, no cambia la situación previa, sólo se está cambiando el nombre de las cosas", golpea Glezos en su texto. El ala más izquierdista de Syriza, la Plataforma de Izquierda, empieza a calentarse y puede que explote tras conocerse los detalles de las medidas que tomará el Ejecutivo.

Glezos denuncia que Tsipras se limita a ponerle otro nombre a la troika, los acuerdos y los recortes

"Por supuesto no se puede cambiar lo que votó el pueblo griego el 25 de enero –prosigue Glezos– "la gente votó por las promesas de Syriza: detener la austeridad, que no es solamente la estrategia de la oligarquía de Alemania y de otros países, también la de la oligarquía griega". Las promesas de Syriza incluían la reducción de la deuda en casi un 50% y detener completamente las medidas de recorte:

"Eliminar el memorándum y la Troika, abolir las leyes de austeridad. Al día siguiente de las elecciones, abolir por ley la Troika y sus consecuencias. Ahora ha pasado un mes y las promesas no se han cumplido. Una pena, una pena", escribe Glezos, que no ha recibido el apoyo explícito de ningún miembro importante de Syriza. Sí del mítico cantante Mikis Theodorakis, que se ha posicionado al lado del veterano eurodiputado y ha dicho que "no hay que darles a los alemanes lo que piden".

Manolis Glezos ha hecho finalmente un llamamiento a la democracia interna: "Los miembros de Syriza, amigos y seguidores de todos los niveles, deben decidir en reuniones extraordinarias si aceptan esta situación. Algunos dicen que para alcanzar un acuerdo hay que ceder. Primero: no habrá compromiso entre opresor y oprimido. Entre esclavo y ocupante la única solución es la libertad. Pero incluso si aceptamos este absurdo, las concesiones ya hechas por el anterior Gobierno proausteridad en términos de desempleo, pobreza, suicidios... han ido más allá de todo límite", concluía Glezos en una declaración que sin duda hace daño, aunque por ahora sea un perjuicio más sentimental que político.

Una foto de archivo de Alexis Tsipras con el veterano Manolis Glezos (Ap)
Una foto de archivo de Alexis Tsipras con el veterano Manolis Glezos (Ap)

Syriza responde: Le respetamos mucho, pero...

"En el curso de la batalla, esperábamos una evaluación más justa y más sobria de una fuente de experiencia y conocimiento como Manolis Glezos", reaccionó en el mismo tono beligerante el secretario de Estado para Coordinación del Gobierno, Alekos Flabourari. El dirigente quiso señalar que "más del 80% de la población griega apoya la negociación", usando como apoyo una encuesta publicada por el periódico Avgí, muy cercano a Syriza.

Otro que ha hablado en contra de la declaración de Glezos ha sido su compañero de Parlamento Europeo y de partido, Dimitris Papadimoulis. "Quiero y respeto al señor Glezos, pero no estoy de acuerdo. Esta vez tiene que estar del lado y no contra el nuevo Gobierno y Tsipras", dijo en Twitter. Y la reacción oficial del Ejecutivo llegaba por la mañana del lunes: "No dejaremos de honrar y respetar a Manolis Glezos, pero su declaración está fuera de lugar y es equivocada", señalaba el portavoz del Gobierno, Gabriel Sakellaridis.

"Vemos como el Gobierno logra victorias, pero no se puede cambiar todo en tres semanas, no tenemos una varita mágica", insistía, "en estas tres semanas no hemos ganado la guerra, pero el gobierno ha puesto las bases que busca Manolis Glezos, nosotros y la sociedad. Manolis Glezos expresa nuestras preocupaciones, estamos en el comienzo de una negociación difícil", concluía. Y en un gesto que ha sido interpretado como un apoyo velado a Glezos, Giannis Miliós, responsable económico de Syriza, ha escrito en un tuit: "Manolis Glezos" junto con un enlace al texto del europarlamentario.

Los giregos salen a la calle en apoyo de su nuevo gobierno
Los giregos salen a la calle en apoyo de su nuevo gobierno

Los filocomunistas deberán elegir bando

Dracma antes que memorándum es el mantra de la corriente Plataforma de Izquierda, ortodoxos entre los ortodoxos dentro de la coalición que conforma Syriza. Y no son uno marginados, puesto que a la cabeza de esta tendencia se sitúa Panagiotis Lafazaris, actualmente ministro de Reconstrucción productiva, Medio Ambiente e Industria.

Lazafaridis ha calificado en alguna ocasión a la Unión Europea de "totalitaria" y llamaba al partido a radicalizar su programa contra el "neoliberalismo". Es uno de los que deberá posicionarse con su gabinete –en manos en este momento de los pragmáticos–, o con la pureza ideológica de sus afiliados. Lafazaris nunca ha ocultado sus opiniones durante la última campaña electoral, poniendo en problemas a la cúpula del partido en programas de televisión y periódicos.

Sus “salidas de tono”, suavizadas siempre por los desmentidos de los portavoces de Tsipras, hicieron flaco favor a su partido y dieron un respiro a Nueva Democracia, que les tomaba como ejemplo para agitar el fantasma del grexit que vendría si gobernaba la izquierda.

No es el único peso pesado que podría alinearse con Glezos: el economista Costas Lapavitsas, recién elegido diputado, también abogaba hasta hace bien poco por que Syriza preparara un "plan" en caso de que Grecia tuviera que volver al dracma. La Plataforma de Izquierda cuenta con un par de miembros más en el Gobierno: el viceministro de Seguridad Social Dimitris Stratoulis y el viceministro de Asuntos Europeos, Nikos Hountis. Además de un puñado de diputados.

El reparto generoso de puestos entre estos responsables de la corriente radical –fundamental para mantener a la base tradicional del partido– parece haberla embridado por el momento, pero está claro que conforme Syriza cede terreno esta quinta columna "dormida" podría despertar de su letargo.

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