tenía un año y ha aparecido sin brazos y piernas

El horror de los albinos de Tanzania se recrudece con la mutilación de Yohana Bahati

Asesinados para ser descuartizados. Este es el horror que sufren los albinos en África víctimas de la superstición y el fetichismo. Tanzania es el país más afectado por el aumento de crímenes rituales

Foto: Un niño albino en vacunado del sarampión y la rubéola en Tanzania. (Efe)
Un niño albino en vacunado del sarampión y la rubéola en Tanzania. (Efe)

Asesinados para ser descuartizados. Este es el horror que sufren decenas de negros albinos en África, una minoría étnica desprotegida sobre la que apenas unos años atrás pesaban dos únicas amenazas: el sol en su piel y ojos extremadamente sensibles y el rechazo de la sociedad. Sin embargo, en los últimos tiempos los albinos se han convertido en víctimas de la superstición y el fetichismo.

Seguido de Burundi, Tanzania es el país más afectado por el aumento de los crímenes rituales contra los albinos con más de 75 muertes en la última década. El último caso ha tenido lugar esta semana. Con apenas un año de edad, Yohana Bahati fue arrancado el pasado sábado de los brazos de su madre por un grupo armado con machetes que a punto ha estado de costarle la vida por intentar proteger a su hijo. Asesinado y mutilado, el cuerpo sin vida de Bahati apareció este martes a pocos kilómetros de su vivienda sin brazos y sin piernas aterrorizando a la población albina del norte del país, que el pasado mes de diciembre sufrió el secuestro de una niña que aún se encuentra en paradero desconocido.

Al estigma que su pone la falta de pigmentación en la piel se suma también la extendida creencia de que los albinos son considerados fuente de buena fortuna, lo que les ha colocado en la 'diana' en Tanzania. El uso de sus extremidades como amuletos o para rituales ha disparado el contrabando y la aparición de un mercado negro que puede generar miles de euros por cada víctima. Según varias organizaciones, una extremidad podría venderse por más de 2.000 euros, a lo que habría que sumar los más de 100 que obtienen solo por quemar la vivienda de la víctima. En otras ocasiones, una vaca o dos es el método de pago.

Varios niños y niñas albinos juegan en una escuela con gente de color. (Ana Palacios)
Varios niños y niñas albinos juegan en una escuela con gente de color. (Ana Palacios)

El aumento de ataques a la población albina podría intensificarse en los próximos meses conforme se acerquen las elecciones. Según varias ONG, los políticos recurren cada vez más a los brujos en busca de votos lo que pondría en riesgo extremo a esta minoría étnica, donde no solo sus extremidades sino también sus órganos sexuales y sangre son utilizadas para hacer pociones que atraen la suerte y la riqueza.

Con un sistema sanitario deficiente, casi la mitad de la población de Tanzania acude a curanderos que a falta de medicamentos optan por ‘recetar’ hechizos y brebajes elaborados a base de sangre, huesos y pelo de albino. Con un parlamentaria albina en el Gobierno tanzano desde 2009, la comunidad internacional consiguió ese mismo año un acuerdo con las autoridades del país para suspender las licencias de esta suerte de ‘brujos’. Sin embargo, en zonas rurales la medida ha caído en saco roto ante la dificultad de controlar el mercado negro que se genera alrededor de los más de 190.000 albinos que viven en el país sobre todo por la poca disposición de las autoridades por controlar uno de los sectores industriales que más hace uso de las extremedidas de los albinos para buscar la buena suerte, el de los mineros que se dedican a la explotar yacimientos de zafiros, diamentes y rubíes. 

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