Parques nacionales para frenar el crecimiento palestino en Jerusalén

Issawiya, Jerusalén Este. Hogar de 15.000 personas y futuro emplazamiento del parque Monte Scopus. Los palestinos denuncian que es una táctica para impedir que aumente su número en la ciudad santa

Foto: Un palestino que arroja piedras a la policía israelí se cubre tras un poste durante choques en el barrio de Issawiya. (Reuters)
Un palestino que arroja piedras a la policía israelí se cubre tras un poste durante choques en el barrio de Issawiya. (Reuters)

Issawiya, Jerusalén Este; un barrio en el que viven más de 15.000 palestinos apiñados en bloques blancos de cuatro y cinco alturas que se solapan sin orden, entre calles estrechas en las que los coches pitan para pedir paso y levantan el polvo de los caminos sin asfaltar. Será el emplazamiento de la Ladera del Monte Scopus, destinada, con sus 80 hectáreas, a convertirse en uno de los parques nacionales más grandes de la Ciudad Santa.

El caso de Issawiya no es único. En los barrios palestinos de Jerusalén hay un total de 254 hectáreas declaradas o en proyecto de transformarse en parque nacional, el doble que en la zona judía. Las condiciones para que un área adquiera dicho estatus son claras: “Tiene que ser un lugar de interés histórico, de preservación del medio ambiente o una zona de vistas privilegiadas”, explica Ze´ev Margalit, director de planificación y conservación de la Autoridad de Parques de Israel.

A esta última categoría pertenece la Ladera del Monte Scopus. “Es el único enclave del país en el que uno mira al Este y ve el desierto de Judea y, al Oeste, un paisaje mediterráneo con la Ciudad Vieja al fondo. Es un pequeño mirador que debe mantenerse sin urbanizar, como el Gran Cañón en Estados Unidos”, detalla Margalit a El Confidencial.

Sin embargo, algunos ven motivaciones más oscuras detrás la conversión de Issawyra. Varias ONG han denunciado que el objetivo de la creación de estos parques es impedir que aumente el número de palestinos en la ciudad.

“El parque nacional del Monte Scopus estrangula el crecimiento de la población palestina. Han incluido todo el terreno disponible con el que contaban los residentes para construir nuevas viviendas en un barrio donde uno de sus mayores problemas es la superpoblación”, asegura a este diario Sari Kronish, de la ONG Bimkom - Planificadores por los Derechos Humanos.

Un conductor de autobús ante jóvenes palestinos durante una visita de Nir Barkat a Issawiya (Reuters).
Un conductor de autobús ante jóvenes palestinos durante una visita de Nir Barkat a Issawiya (Reuters).

El pueblo de Issawiya no cuenta con más terrenos para expandirse porque está rodeado por la Universidad Hebrea de Jerusalén, el Hospital Hadassah y un asentamiento judío. La única solución que encuentran los residentes es crecer a lo alto. Desde la terraza de la casa de cuatro plantas de Ali Dari se contempla gran parte del barrio palestino. Muchas de las viviendas exhiben cimientos y alambres, listos para construir un nuevo nivel. En cambio, las ventanas de la última planta del vecino de Ali están tapiadas con ladrillos.

“Los edificios no pueden tener más de tres plantas porque el barrio se encuentra junto a una base militar (israelí). Aquellos vecinos que superan el máximo permitido se enfrentan a demoliciones o a que les cierren el último piso”, dice Hani Isaui, miembro del Comité Civil de Issawiya.  

La casa de Ali es una de las 120 viviendas que han recibido órdenes de demolición. En su caso, no sólo su vivienda supera el máximo de plantas, sino que la casa no cuenta con permiso alguno de construcción. “Es casi una misión imposible conseguir un permiso para construir. Llevo luchando desde 2004 para que mi casa sea reconocida por el Ayuntamiento y pagando una multa de 3.050 shekels (688 euros) al mes desde hace diez años”, se queja Ali.

A su lado, Isaui esgrime que esta zona “tiene un valor estratégico muy importante para Israel. El parque nacional permitiría conectar el proyecto E1 (que incluye un polígono industrial, la futura colonia de Mevaseret Aduim y un complejo policial y que dividiría Cisjordania en dos) y el asentamiento Maalé Adumim con la ciudad de Jerusalén”.

Desalojos para erigir Los Jardines del Rey Salomón

Otro de los proyectos de parque nacional más impopulares es el de Silwan, uno de los barrios más conflictivos de Jerusalén Este, donde viven 55.000 palestinos y 300 colonos judíos en asentamientos considerados ilegales por la comunidad internacional. El Ayuntamiento planea construir allí Los Jardines del Rey, en el valle de Al-Bustan, donde según los historiadores paseaban el rey Salomón y su mujer hace más de 3.000 años.

En la actualidad viven en esta zona más de 1.500 palestinos, que recibieron en 2005 una orden de desalojo colectiva para construir el parque. Las quejas de la comunidad internacional por el desahucio de 88 familias llevaron al consistorio a modificar el proyecto, que ahora solicita dividir Al-Bustan en dos. La parte oeste pasaría a formar parte del parque nacional, mientras que el este se mantendría intacto.

Un grupo de personas espera en Issawiya a prisioneros palestinos liberados (Reuters).
Un grupo de personas espera en Issawiya a prisioneros palestinos liberados (Reuters).

La casa de Musa Ouda es una de las 35 viviendas que se demolerían con el nuevo plan, aunque él lo niega hasta el punto de rechazar que el derribo pueda llegar a ocurrir. “Aquí vivieron mi padre, mi abuelo y mi tatarabuelo. Mi casa lo es todo y no me pueden echar”, exclama.

“Lo que está pasando aquí se repite en otros barrios de Jerusalén Este, en Al Tur, Wadi aj-Joz e Issawiya, Este es sólo el principio de Israel para hacerse con el control de los barrios palestinos en Jerusalén usando como excusa la declaración de parque nacional”, sostiene Jawad Siyam, director del Centro de Información de Silwan. A su denuncia se suman otras que aseguran que el Ayuntamiento, de esta forma, se desentiende de las necesidades de los vecinos. “Una vez que una zona es declarada parque nacional, la Autoridad de Parques de Israel toma el mando, sin tener que indemnizar a los propietarios por las tierras expropiadas”, asegura Kronish.

Los vecinos de Issawiya y Al-Bustan han presentado proyectos alternativos que incluyan servicios como escuelas y parques infantiles de los que carecen en el barrio, pero el Ayuntamiento de Jerusalén, aseguran los residentes palestinos, no escucha sus demandas. “Llevo viviendo en este barrio desde que nací, hace 57 años. Más tiempo que la ocupación ilegal de Jerusalén Este”, exclama Musa, que apunta con el dedo a lo alto de la colina. “Si te fijas, desde mi casa puedes ver la mezquita de Al-Aqsa. Por ella estamos aquí y nunca nos iremos de esta tierra”.

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