POR LA "CONTINUA EROSIÓN DE LIBERTADES"

Hong Kong y la democracia china que no llega: los universitarios toman las calles

El actual enfrentamiento político con China refleja el creciente descontento de la población hongkonesa por lo que percibe como una continua erosión de libertades

Foto: Estudiantes universitarios asisten al comienzo de una huelga de cinco días en la Universidad de Hong Kong (Reuters).
Estudiantes universitarios asisten al comienzo de una huelga de cinco días en la Universidad de Hong Kong (Reuters).

Miles de universitarios iniciaron este lunes una semana de huelga y protestas contra el Gobierno chino por su decisión de no celebrar elecciones democráticas en la antigua colonia británica. Los jóvenes tomaron el campus de la Universidad China de Hong Kong. Su lema: “El boicot debe suceder. Desobedece y toma tu destino”. El actual enfrentamiento político refleja el creciente descontento de la población hongkonesa por lo que percibe como una continua erosión de las libertades

El embrollo político que enfrenta a Hong Kong y a China es muy sencillo de explicar. Tal y como habían anunciado, el pasado día 31 los dirigentes chinos decidieron otorgar el derecho a que todos los ciudadanos mayores de edad de la excolonia británica elijan a su gobernador, por primera vez en la historia, a través de unas elecciones libres que se celebrarán en 2017.

Quienes quieran ser candidatos tendrán que obtener al menos el 50% de los votos en un comité ‘ampliamente representativo’ de 1.200 personas, un requisito que ‘de facto’ supone la necesidad de contar con el visto bueno de PekínEsa sería una gran noticia si no fuese porque viene lastrada por una enorme restricción que se desarrolla en la letra pequeña: quienes quieran presentarse como candidatos tendrán que obtener al menos el 50% de los votos en un comité “ampliamente representativo” de 1.200 personas, un requisito que ‘de facto’ supone la necesidad de contar con el visto bueno de Pekín.

Los movimientos prodemocráticos, con Occupy Central a la cabeza, denuncian que ese sistema no es la democracia plena que ellos exigen, y amenazan con instaurar un período de desobediencia civil que desestabilice Hong Kong y, finalmente, la propia China. “Tenemos que hablar alto y claro: la visión del Partido Comunista de una democracia falsa para Hong Kong es mucho peor que no reformar absolutamente nada”, sentenció en su blog oficial el grupo que organizó un polémico referéndum en el que un 90% de los 800.000 participantes mostraron su apoyo a que cualquier ciudadano pueda presentarse candidato.

Bloquear el distrito financiero

“Hoy es uno de los días más negros en el desarrollo de Hong Kong y de la política de ‘un país, dos sistemas’ (el lema que se acuñó para la integración de un territorio capitalista en una China comunista)”, declaró nada más conocer la decisión del gobierno chino Benny Tai, uno de los líderes de Occupy Central, cuyos activistas han comenzado a mostrar su rechazo rapándose la cabeza para demostrar que pueden “renunciar a algo para luchar por un bien mayor”. También amenazan con bloquear el distrito financiero durante el tiempo que haga falta si no se accede a sus demandas.

Estudiantes y profesores durante la manifestación en Hong Kong (Reuters).
Estudiantes y profesores durante la manifestación en Hong Kong (Reuters).

No obstante, como recuerdan los detractores del grupo de Benny Tai, los activistas parecen haber olvidado que Hong Kong es, de hecho, territorio de la República Popular China, y que se rige por una ley básica que deja bien clara cuál es la autonomía del enclave que fue devuelto a China en 1997 y que, dicho sea de paso, tampoco pudo ejercer la democracia durante la colonización británica: Pekín tiene la última palabra sobre el nombramiento del jefe del Ejecutivo.

Sin embargo, el actual enfrentamiento político refleja el creciente descontento de la población hongkonesa por lo que percibe como una continua erosión de las libertades que sí se garantizan en el peculiar estatus de esta Región Autonómica Especial. “Es evidente que existe un deterioro importante en aspectos como la libertad de prensa, algo que se ha confirmado con el apuñalamiento de quien fue editor jefe del diario Ming Pao, uno de los periodistas que lideraron la investigación sobre las fortunas que los líderes chinos amasan en el extranjero”, explica a El Confidencial la directora de Amnistía Internacional en Hong Kong, Mabel Au. “La Policía asegura que se trata de un caso de violencia como cualquier otro, pero nadie lo cree”.

“¿Un status quo como Taiwán? Acabaría en masacre”

La proliferación de casos como ese, sumada a un aumento de la violencia policial y del número de arrestos de activistas, es lo que realmente preocupa al grueso de la población, incluso a la que considera excesivamente virulentas las acciones de Occupy Central. “Hay quienes comienzan a hablar de independencia o de un ‘status quo’ como el de Taiwán. Yo creo que eso acabaría en masacre, así que sólo quiero que se preserven la libertad de prensa y la libertad de expresión, y que avancemos en el desarrollo de un sistema político en el que los ciudadanos estén mejor representados”, aseguró Jennie Lam durante la multitudinaria vigilia celebrada en conmemoración del 25 aniversario de la masacre de Tiananmen.

Universitarios durante la protesta para exigir elecciones democráticas (Reuters).
Universitarios durante la protesta para exigir elecciones democráticas (Reuters).

Precisamente este año se ha batido el récord de asistencia a esta concentración anual por esa sensación de que, como apunta Lam, “Hong Kong es cada vez más como China y no al revés”. Pekín, sin embargo, reitera que así es como debe ser. Y no le falta razón. De hecho, el acuerdo por el que Reino Unido devolvió los territorios a la madre patria estipuló claramente que el Partido Comunista respetaría la idiosincrasia de la ciudad durante 50 años. Así, en 2047, Hong Kong se integrará plenamente en la República Popular.

El actual enfrentamiento político refleja el creciente descontento de la población hongkonesa por lo que percibe como una continua erosión de las libertades“Muchos creyeron que medio siglo sería tiempo suficiente para que China se convirtiese en una democracia, y pensaron únicamente en los beneficios económicos de los que disfrutaría Hong Kong bajo la protección de una superpotencia emergente. Ahora, sin embargo, los que entonces callaron por un supuesto que no se está cumpliendo salen a la calle sin legitimidad alguna”, critica un abogado del bloque ‘pro-Pekín’ que prefiere mantenerse en el anonimato.

Otros, como Wong Kwan-yu, han ido más lejos y han comparado a los integrantes de Occupy Central con la mafia: “No hay diferencia con las tríadas si los activistas incitan a estudiantes a boicotear las clases en ‘una oleada tras otra’ de protestas hasta conseguir involucrarlos en acciones ilegales”. Pero todo apunta a que así va a ser.

El peligro de este enfrentamiento reside en que ya no es sólo político. De hecho, los choques entre residentes locales y ‘mainlanders’ -como se conoce a los ciudadanos de la China continental- se extienden cada vez más y algunos han acabado a puñetazos. Especial notoriedad han adquirido últimamente los que han protagonizado turistas chinos, a quienes algunos acusan de llevar los recursos de la ciudad a la extenuación. Tanto que un ruidoso grupo que gana adeptos rápidamente exige la limitación de su número y los compara con una plaga de langostas.

“Es evidente que hay que buscar una nueva fórmula para garantizar una convivencia pacífica en todos los frentes antes de que sea demasiado tarde”, sentencia Au. No en vano, ya se han visto vehículos acorazados del Ejército circulando hacia Hong Kong.
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