ANUNCIA SU VUELTA A LA PRIMERA LÍNEA

¿Quién teme el retorno de Sarkozy?

Nicolas Sarkozy vuelve al ruedo para presentarse a las presidenciales de 2017. La izquierda, Le Pen, los jueces y sus enemigos internos ya han activado las trampas

Foto: El expresidente francés Nicolas Sarkozy abandona su residencia en París el pasado 7 de septiembre (Reuters).
El expresidente francés Nicolas Sarkozy abandona su residencia en París el pasado 7 de septiembre (Reuters).

El expresidente de Francia Nicolas Sarkozy ha anunciado este viernes su candidatura a la presidencia de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), lo que supone oficialmente su vuelta a la primera línea política. "Soy candidato a la presidencia de mi familia política", ha anunciado Sarkozy en Facebook, en un mensaje en el que ha dicho que trabajará para "reformar" su partido.

Los sarkólogos lo habían detectado: Nicolas Sarkozy había empezado a afeitarse. Señal inequívoca de su vuelta a la escena política. Para el mesías de la derecha francesa se acabó la barba de tres días que ha marcado  su imagen durante dos años y medio de travesía del desierto. Se acabaron los paseos en moto sin casco y otras ligerezas propias de alguien que no aspira a dar ejemplo para ocupar la jefatura del Estado. Se acabaron las vacaciones fuera de temporada y las conferencias generosamente pagadas en el extranjero. Sarkozy vuelve al ruedo para presentarse a las presidenciales de 2017. Hasta entonces, deberá medir muy bien sus pasos y sus declaraciones. La izquierda, el Frente Nacional, los jueces y prensa de izquierda y sus enemigos dentro de su propio partido ya han activado las trampas anti-Sarko.

El expresidente ha dado a entender que está obligado a retornar a la política para salvar a Francia del desastre creado por los socialistas, por el auge de la extrema derecha y por la ausencia de liderazgo en su propio partido. Es precisamente dentro de la Unión por un Movimiento Popular (UMP) por donde Sarkozy está obligado a comenzar su reconquista. Desde la derrota frente a los socialistas en 2012, la UMP no levanta cabeza: navajazos entre barones y, sobre todo, escándalos de corrupción por falsas facturas han dejado al principal partido de la oposición de centro-derecha en paños políticos menores, sin un duro y ante una estampida de militantes.

Desde la derrota frente a los socialistas en 2012, la UMP no levanta cabeza: navajazos entre barones y, sobre todo, escándalos de corrupción han dejado al partido en paños políticos menores, sin un duro y ante una estampida de militantesPara ser aspirante de la UMP a la cita de 2017, Sarkozy está obligado a pasar ciertos trámites, no muy agradables para su ego. En primer lugar, hacerse con la presidencia del partido en el congreso que se celebrará el 29 de noviembre. No es un requisito pero, dadas las circunstancias, sería más seguro para sus aspiraciones. Aunque lo peor para él será la obligación de pasar por unas primarias internas en 2016.  A ellas concurrirán, de momento, viejos conocidos, como su antiguo primer ministro, François Fillon, su exministro, Alain Juppé y un representante de la renovación, el también exministro, Bruno Le Maire. Según Sarkozy, les barrerá “con más de un 80% de apoyo”. Los sondeos así lo atestiguan, a pesar de que el alcalde de Burdeos, el moderado y consensual Juppé, busca el centro político para romper la hegemonía sentimental de la que goza su rival y exjefe.

Sarkozy: “Una eyaculación sin orgasmo”

Los dardos internos ya han comenzado. Se hace pasar a Sarkozy como el “hombre del pasado” y “de la derrota”; un “falso liberal que no hizo ninguna reforma de peso”. La medalla a la metáfora más original se la lleva el diputado Thierry Lazaro: “Sarkozy es una eyaculación sin orgasmo. Puede calentar durante dos horas al público, pero después está olvidado”.

Los rivales de Sarkozy dentro de su partido rezan para que los jueces de izquierda hundan las aspiraciones del retornado. Esos letrados, que han perseguido al expresidente sin descanso desde que se le acabara el aforamiento, ya vuelven a las fotocopiadoras para repartir entre sus amigos plumillas lo que será presentado después como un “tenaz trabajo de investigación periodística”.

Miembros de la UMP en Lyon siguen una entrevista televisiva a Sarkozy (Reuters).
Miembros de la UMP en Lyon siguen una entrevista televisiva a Sarkozy (Reuters).

Sarko, menos repulsivo, gracias a Trierweiler

Para François Hollande, Manuel Valls y los socialistas, la reaparición de Sarkozy supondrá, durante unos días, un alivio mediático después de su “septiembre negro”: rebelión en el Gobierno y en el partido, crisis de gabinete, un nuevo ministro expulsado a los nueve días por no pagar los impuestos, abstención del ala izquierdista en la Asamblea y, lo peor, el libro superventas de la ex “primera novia”. Las denuncias literarias de Valérie Trierweiler han eliminado para muchos la diferencia ética que supuestamente aventajaba al presidente supuestamente “normal” frente a su rival bling-bling. Como dice Cécile Cornudet, la editorialista del diario Les Echos, “después de lo que se ha escrito sobre Hollande, Sarkozy ya no es tan repulsivo”.

Los socialistas saben que la UMP les batirá en todas las próximas citas electorales de aquí a 2017: Senado, cantonales, regionales, presidenciales y legislativas, a menos que se produzca un milagro económico,  que el empleo se recupere de forma espectacular y que los impuestos bajen para todos. Ni el más optimista de la actual mayoría se atreve a soñarlo. El retorno de Sarkozy refuerza, en todo caso,  las expectativas  de la UMP, según los sondeos.

El presidente Hollande junto a Cameron, Merkel y Renzi en la Cumbre de la OTAN de Gales (Reuters).
El presidente Hollande junto a Cameron, Merkel y Renzi en la Cumbre de la OTAN de Gales (Reuters).

El único que puede derrotar a Le Pen

Esos mismos estudios de opinión muestran que Marine Le Pen barrerá a todos sus rivales en la primera vuelta de las presidenciales de 2017. Y sólo Sarkozy sería capaz de derrotarle una semana más tarde en el ballotage. La jefa del FN también dice alegrarse de la vuelta al ruedo de Sarkozy. “Es un gran candidato para nosotros”, ha ironizado. Para la líder del  Frente Nacional, Sarkozy es también “un hombre del pasado, lastrado por sus malos resultados económicos y por los escándalos judiciales”. Por supuesto, Le Pen también abordó los principales argumentos que mueven a sus fieles: “El balance de Sarkozy en cuanto a la seguridad y la inmigración es catastrófico”.

Marine Le Pen también preferiría no tener que medirse en las urnas contra Sarkozy, aunque dará guerra. Ambos tienen dos años por delante para disputarse un electorado que ha perdido el escrúpulo de votar al nacional-populismo o a la extrema derecha, como se prefiera. El problema para Sarkozy es que su estrategia debe ser doble: ganarse al centro político antes de su investidura como aspirante oficial de la UMP, y, más tarde,  endurecer su discurso para pelear los votos con el FN. No lo tendrá fácil. Como decía una partidaria de Le Pen esta misma semana, “Sarkozy es el candidato de los ricos y nosotros somos los sin dientes para Hollande. Solo Marine se ocupa de nosotros”.
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