Del 20% al 53% de los votos en ocho años

El constante ascenso de los independentistas escoceses, explicado en tres gráficos

El referéndum de independencia de Escocia no se puede explicar sin tener en cuenta el imparable ascenso del partido de Alex Salmond a lo largo de este siglo

Foto: El ministro principal de Escocia, Alex Salmond. (Reuters)
El ministro principal de Escocia, Alex Salmond. (Reuters)

Cuando el Partido Nacionalista Escocés (SNP) consiguió la mayoría absoluta en las elecciones autonómicas del 5 de mayo de 2011, al ganar 69 de los 129 escaños del Parlamento escocés, la independencia del territorio británico pasó de ser un deseo con más de tres siglos de pervivencia a una más que probable hipótesis. Hoy, 176 jueves después de aquella histórica jornada electoral, Escocia decide su futuro entre seguir siendo una nación o convertirse en un Estado independiente.

La celebración del referéndum de independencia no se puede explicar sin tener en cuenta el constante pero imparable ascenso de la formación liderada por el ministro principal de Escocia, Alex Salmond, a lo largo de este siglo. En apenas doce años, los nacionalistas han ampliado sus tradicionales feudos electorales del centro de Escocia a casi todo el territorio, con las únicas excepciones de las regiones sureñas limítrofes con Inglaterra y las islas del mar del Norte.

En porcentaje de votos, esta expansión territorial se tradujo en un incremento del SNP superior a los veinte puntos porcentuales en ocho años. Si en las elecciones de 2003 uno de cada cuatro votantes escoceses depositó su confianza en el partido de Alex Salmond, en 2011 la proporción se duplicó hasta representar casi uno de cada dos votos para los nacionalistas.

O lo que es lo mismo: el Partido Nacionalista Escocés pasó de llevarse entre 400.000 y 450.000 votos en 2003 –las elecciones escocesas se dividen en dos procesos, por regiones y por circunscripciones– a entre 875.000 y 900.000 ocho años más tarde. Cabe recordar que más de 4,2 millones de escoceses están llamados hoy a las urnas.

Este constante aumento del SNP en los tres últimos comicios autonómicos también se observa en la distribución de escaños del Parlamento escocés. Si en 2003 los diputados nacionalistas representaban el 20% de la Cámara, en 2011 eran más del 53%. La mayoría absoluta era una realidad –en la anterior legislatura Alex Salmond había gobernado en minoría– y el SNP podía por fin demandar una de sus reivindicaciones históricas: la independencia de Escocia.

Sólo faltaba poner el asunto sobre la mesa del Reino Unido. David Cameron, primer ministro británico, y Alex Salmond firmaron el 15 de octubre de 2012 el acuerdo para la celebración del referéndum en 2014. Hoy, 703 días después de aquella rúbrica, Escocia se juega su futuro en las urnas.

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